jueves, 8 de septiembre de 2011

COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ: La Oración en el Huerto


El paso de la Oración del Huerto, obra del escultor vallisoletano Andrés de Solanes, no sería el primero que poseería de la ciudad sobre esta iconografía. En 1605, Pinheiro da Veiga mencionó la existencia de un paso de papelón de la Oración del Huerto, “con ángel en un árbol, soldadesca y desorejamiento de Malco”. La segunda versión es a la cual nos referimos, tallada por Solanes para la Cofradía de la Santa Vera Cruz en madera tallada. La autoría durante mucho tiempo había recaído en la Escuela Castellana, retrotrayendo su elaboración hasta mediados de siglo y que por la fuerte quebradura de los pliegues se puso en relación con las obras de seguidores de Gregorio Fernández, como Alonso de Rozas y Juan Rodríguez, hasta que sedocumentó como obra de Andrés Solanes. El encargo de este nuevo conjunto procesional llegaría a Solanes a los pocos años de haber comenzado su andadura como maestro, posiblemente entorno al año 1627. Este dato nos hace pensar en que por aquel entonces Gregorio Fernández debía de actuar, no solo como escultor, sino también como intermediario entre clientes y buenos colaboradores, a los que hacía llegar aquellos encargos que el no se comprometía a realizar directamente, aunque hiciera un seguimiento de los mismos.


Pues bien, según un documento, Solanes recibió diversos pagos durante 1629-1630 por “el passo que hiço del prendimiento y oración del guerto para esta sancta cofradía como consta de librança y carta de pago”. Las cantidades pagadas a otros individuos nos permiten comprobar que el citado paso, armado sobre un tablero (plataforma) pintado por Gregorio Guijelmo el año 1628, poseía más figuras que las del Ángel y Cristo con que cuenta en la actualidad. La intervención de Jacinto Rodríguez, Francisco García –que policromó la figura del Ángel–, Martín López de Vallejo, Pedro Carrillo y el mismo Gregorio Guijelmo, que pintó “el peñasco del passo”, confirman que disponía al menos de cinco esculturas, algunas de las cuales serían los soldados. que se suprimieron de la composición de este “paso” en 1769, además de Judas, actualmente en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio.
La descripción que en 1675 hizo Moreno de la Torre, facilita la relación de personajes y recursos escénicos: “un paso de La Oración del Huerto, con ángel y Judas, prendimiento, bosque, Pedro, Juan y Diego, de muchos personajes el de la linterna”, elementos necesarios en estos episodios nocturnos, especificando también que lo llevaban sesenta personas. También por Ventura Perez sabemos que este paso debió de ser uno de los más amplios de los que desfilaban en la Semana Santa de Valladolid en el siglo XVII.

Montaje parcial del paso realizado para ser el escenario de uno de los últimos pregones de Semana Santa
En la Semana Santa de 1993, se hizo un reconstrucción parcial del conjunto, puesto que se sumaron a las figuras de Jesús y el Ángel, la figura de Judas, anteriormente identificada con San Juan, en el Museo y el sayón conocido como del farol. La presencia tradicional del olivo contribuía a separar los dos momentos, aunque realmente no se llega a apresar a Jesús, únicamente y cómo podemos observar por la actitud de Judas, se señala hacia aquél que deberá ser prendido. Asimismo existe entre los fondos del Museo una tercera figura del grupo de la soldadesca, se trata de un sayón con coraza rayada en blanco y negro, portando lanza. Esta figura desfiló durante algún tiempo en uno de los pasos de la Cofradía de las Siete Palabras, como se podrá ver más adelante. Ya para finalizar, señalar que en los últimos años se ha indicado como perteneciente al "paso" otra figura, se trata de un sayón con lanza y turbante.

La Oración del Huerto restaurada parcialmente durante su regreso efímero a mediados de la década de 1990
El paso, encargado a Andrés de Solanes, llegó a tener una gran incidencia en la iconografía castellana, siendo repetido en su disposición más simple (Cristo y Ángel) por las otras Cofradías de la Vera Cruz de la provincia, como en Nava del Rey, Medina del Campo, Medina de Rioseco, Tordesillas, etc... La dependencia de los modelos utilizados por Solanes con respecto a las creaciones originales de Gregorio Fernández resulta muy estrecha, pero sus figuras adoptan formas más pesadas y anchas, y también menos emotivas en expresiones y gestos. Ofrecen a su vez un canon menos esbelto. Las tallas muestran un estilo coherente y bien definido; son tallas de actitudes enérgicas, gesticulantes, cubiertas con telas de pliegues rígidos, que adquieren gran volumen; las cabezas de Cristo y Judas tienen el cabello y la barba muy compactos y con rizos de pequeño tamaño, la minuciosidad de cabellos y traducción de expresiones están resueltos con verdadera maestría.




Cristo y el Ángel
Los historiadores más destacados en imaginería castellana siempre han coincidido en señalar y ensalzar lo bien trabajada que está la cabeza de Cristo, reveladora de una terrible angustia que nos muestra a un Jesús en actitud de esperar con energía y fuerte sufrimiento, el cáliz de la amargura que le ofrece el ángel.


Judas Iscariote
La gesticulante figura de Judas Iscariote, le muestra señalando hacia el frente con el índice de su mano izquierda, una prueba más de que el paso de Solanes contendría originalmente un número indeterminado de soldados a los que el discípulo indicaría con ese gesto quién era el que tenían que apresar. La indudable relación estilística que presenta la figura de este Judas con la del Cristo del paso de la Oración del Huerto, con cabellos y barba distribuidos en finos mechones muy pegados a la piel, ropajes dispuestos de tal manera que ambas figuras presentan un amplio volumen mucho más acusado que las obras de Gregorio Fernández, e incluso la semejanza en los rasgos faciales, hablan sin lugar a dudas de la intervención en ambas piezas de una misma mano.
Después de ingresar en el Museo se debió olvidar la iconografía y el origen de esta figura, pues no se cita ningún Judas en ninguno de los Inventarios o Catálogos; una fotografía de 1904 nos indica la causa: aparece flanqueando la Piedad de Gregorio Fernández, junto con la escultura de la Verónica; deben ser, por tato, als tallas citadas erróneamente como San Juan y la Magdalena en toda la documentación del siglo XIX, que completaban en el Museo, el grupo procedente de las Angustias, al faltar las dos imágenes originales, que habían quedado en su iglesia. Actualmente se conserva en la sala de pasos del Museo Nacional Colegio de San Gregorio.


Sayón del farol
Se trataría de uno de los componentes de la soldadesca del Prendimiento. Es un soldado de arriesgada postura, individualizado por el bruñido casco con forma de cabeza de cánido; lleva la marca de la procedencia de la Vera Cruz, (actualmente cubierta por la reintegración de la policromía) y encaja en el conjunto tanto estilística como iconográficamente; la posición de su mano izquierda parece dispuesta a sujetar un farol o linterna, tal vez la que diera sobrenombre al paso a mediados del XVII.

Sayón del casco bicorne
Actualmente compone el historiado del paso “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. Se trata de un soldado vestido con un gorro estrambótico de color blanco con rayas negras, colores que comparte la coraza, mangas y calzas acuchilladas de color verde y rojo, viste botas negras altas. Lleva una especie de faldín. En su mano derecha porta la lanza que le da nombre, en la mano hace ademán de sujetar una espada, aunque actualmente no lleva nada en ella. El rostro es grotesco, como solía ser habitual en los sayones de la época, y sobre todo los salidos de la “factoría Fernández".

Sayón de lanza y turbante
Este sayón que sujetaba una lanza con su mano izquierda, perteneciente a uno de los pasos de la Cofradía de la Vera Cruz como demuestra la marca que tiene en el pecho, fue adjudicado a la escena del Azotamiento. Sin embargo, en una revisión más reciente de los conjuntos se ha propuesto su probable procedencia del paso de la Oración en el Huerto, tanto por la calidad de la talla como por el tamaño de la pieza y el tipo de policromía.


BIBLIOGRAFÍA
  • VV.AA.: Gregorio Fernández y la Semana Santa de Valladolid, Ministerio de Cultura, Madrid, 1986.
  • VV.AA.: Pasos restaurados, Ministerio de Educación y Cultura, Valladolid, 2000.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada