martes, 29 de octubre de 2019

EXPOSICIÓN: "DURERO. El artista y su tiempo"


Visitar una exposición de Durero siempre es una satisfacción -no obstante se trata de uno de los grandes genios de la Historia del Arte-, pero hacerlo acompañado de una persona con la que puedes ir comentando las obras y enriqueciéndote mutuamente es un verdadero placer. Y no solo eso, sino aprendiendo algunas cosas porque yo de Durero sabía lo justo ya que se trata de uno de esos grandes artistas a los que le tengo una especie de irracional manía (en ese grupo, del que por suerte ha salido Durero, se encuentran otros genios como El Greco, Francisco de Goya, Diego Velázquez, o Leonardo da Vinci).
Hasta el día 24 de noviembre podéis visitar la exposición "Durero. El artista y su tiempo", pues así se titula, en la Sala Municipal de Exposiciones de la Pasión. Como refiere el folleto informativo, la muestra se presenta como un proyecto de cultura y territorio, con un marcado carácter pedagógico, mediante un discurso en el que la producción del gran introductor del Renacimiento en el norte de Europa se contextualiza en su entorno social, político y económico además de en su producción artística.

Cristo como Varón de Dolores (1509)
La Flagelación (1512)
Esta muestra ofrece una selección de 70 grabados de Durero con los que se pone de relieve su genialidad creadora, su curiosidad y la capacidad para captar, asumir y difundir un lenguaje nuevo, el Renacimiento, en el norte de una Europa inmersa en la preponderancia del gótico flamenco. Pero lejos de querer ofrecer una imagen aislada del artista, en esta exposición se desea dar a conocer la inmensa riqueza de hechos y personajes históricos que rodearon a la figura de Durero.
Artista del emperador Maximiliano I de Habsburgo de quien este año se conmemoran los 500 años de su fallecimiento, Durero es un actor fundamental en la difusión de la imagen asociada al poder. Para ello se servirá de un excelente medio de divulgación como es el grabado, el cual le permite una libertad creativa que no le podía conceder la pintura, en la que se imponían los deseos de sus comitentes.
El grabado y la imprenta, recién inventada en Alemania, constituyen el medio escogido por el emperador para consolidar su imagen y la de su monarquía en Europa, como lo confirma el grabado presente en la muestra Gran carro triunfal. Y así lo hará también su nieto y sucesor Carlos I, a cuya coronación en la ciudad de Aquisgrán asiste Durero en 1520, recibiendo también de él una dote vitalicia, dando continuidad a la que le concediera Maximiliano I.
Es a través de sus grabados como la propia imagen de Durero como artista genial se difunde rápidamente por toda Europa. Numerosos retratos de personajes importantes se unen a la obra religiosa de la que se muestra obra individual y series como "La vida de la Virgen" o la "Pasión pequeña en cobre" de gran trascendencia a lo largo de la Historia del Arte. Junto a ellos, una selección de los grabados que se han conformado como grandes referentes de la historia universal del Arte como Melancolía I y El caballero, la muerte y el diablo.

El Martirio de Santa Catalina (h. 1498)
El baño de los hombres (1496)
Lucha entre Hércules y Caco (1496)
La Sagrada Familia con tres liebres (1496)
Willibald Pirckheimer (1524)
La exposición recoge una selección de los grabados más representativos del artista, desde sus primeras obras anteriores al año 1500 hasta su apogeo ya a principios del siglo XVI, que ponen de relieve su maestría y su búsqueda constante de la belleza absoluta. Entre las piezas expuestas títulos emblemáticos como el Gran carro triunfal de Maximiliano I, Melancolía I o El caballero, la muerte y el diablo. La exposición reúne imágenes de temáticas variadas: grabados religiosos (La Sagrada Familia con tres liebres, San Jerónimo en el Bosque y San Eustaquio), pintorescos (Cerdo monstruoso de Landser), mitológicos (Lucha entre Hércules y Caco), alegóricos (Escudo de armas con calavera) y retratos (Willibald Pirckeimer o El cardenal Alberto de Brandenburgo), entre otros.

Melancolía I (1514)
El caballero, la muerte y el diablo (1513)
De hecho, Durero hizo del grabado un arte mayor a comienzos del siglo XVI e influyó, con su obra gráfica, en todo el arte europeo hasta nuestros días. A partir de sus grabados, la muestra además estudia la relevancia del contexto político, social y económico que encumbró al artista y que, en definitiva, ha acabado configurando la Europa actual. La muestra pone el acento en la influencia de los banqueros y prestamistas alemanes, en las monarquías europeas y en la iglesia, y con ello en la conformación de la política de Europa y del Nuevo Mundo. También destaca aspectos imprescindibles de ese momento, como la aparición de la imprenta que revolucionó la técnica del grabado; el peso de la religión en todas las esferas, así como la pugna entre catolicismo y protestantismo con la aparición de Lutero. En suma, la muestra aborda la historia del viejo continente en el momento en que transitaba del mundo medieval al Renacimiento.

Pilatos se lava las manos (1512)
La Resurrección (1512)
San Francisco recibe los estigmas (1503-1504)
La Virgen, reina de los ángeles (1518)
A pesar de que Alberto Durero es uno de los grandes genios de la Historia del Arte, y en especial de la pintura y el grabado, para los que no le conocéis os dejo con la biografía que le redactó Fernando Checa:
ALBERTO DURERO (Núremberg, 1471-1528)
Pintor y grabador alemán. Hijo de un orfebre procedente de Hungría que había emigrado a la ciudad imperial de Núremberg en 1455, donde se estableció y casó en 1467. Este origen familiar, así como el ambiente cultural y artístico de Núremberg, explican lo precoz de la vocación artística de Durero. Recordemos que su familia vivía en las inmediaciones de la casa de los Pirckheimer, uno de los cuales, el humanista Willibald, sería uno de los grandes amigos y valedores del artista, y Michael Wolgemut, el pintor con el que Alberto dio los primeros pasos en su arte. Otro de los hechos clave en la formación del artista lo constituyen sus viajes de juventud, el primero de ellos realizado en 1489, cuando parte para la región del Alto Rin, visitando Basilea y Colmar. Fue en la primera de estas ciudades en la que tuvo noticia de la muerte de Schongauer, al que tenía intención de conocer en Colmar; a pesar de este acontecimiento, no dejó de visitar la ciudad. Como es sabido, serán las estampas del maestro alemán uno de los puntos de partida de la obra dureriana. Durante 1493, Durero vivió en Estrasburgo y al año siguiente regresó a su ciudad natal, donde se casó con Agnes Frey, lo que no es óbice para que a los dos meses de su boda inicie su primer viaje a Venecia (1494-1495). Es éste uno de los acontecimientos capitales de su vida. Durante el trayecto de idea, al atravesar los Alpes, el artista realiza algunas de sus famosas acuarelas paisajísticas, verdadero descubrimiento de la naturaleza por parte del renacimiento del norte, y en Venecia entre en contacto con Bellini.
Por estos años, Durero ya ha realizado varios autorretratos, tanto dibujados como en pintura. En 1498 realiza el conservado en el Museo del Prado. Fue al regreso de Venecia cuando Durero abrió taller propio en Núremberg. Se termina así lo que pudiéramos llamar su etapa de aprendizaje. Es en estos años finales del siglo XV cuando realiza algunas de sus primeras grandes series de xilografías, como son la Gran Pasión y El Apocalipsis, que constituirán uno de los pilares de su fama hasta el fin de sus días. Son también los años del inicio de su relación con Federico el Sabio y otros amigos humanistas, que culminan con el célebre Autorretrato de la Alte Pinakothek de Múnich (1500), verdadero icono de una nueva época para todo el renacimiento alemán.

El sumo sacedote rechaza la ofrenda de San Joaquín
En el otoño de 1505, y hasta 1507, Durero realizó un segundo viaje a Italia, visitando Venecia y, posiblemente, Roma. Se trata de una estancia, la de Venecia, muy bien documentada por la existencia de diez cartas que desde allí envió a su amigo Pirckheimer. En esta ocasión Durero fue recibido en la ciudad italiana como artista famoso: allí era considerado "como un señor", como él mismo dice en una célebre misiva a su amigo, quien, por otra parte, había costeado su viaje.
De estos momentos son obras tan importantes como La Virgen del Rosario (Palacio Sternbeck, Praga), realizada para la iglesia de San Bartolomé, el templo de los alemanes en Venecia, cuya iconografía es una llamada a la concordia entre el papa Julio II y el emperador Maximiliano I, entonces en guerra, y Cristo entre los doctores (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid), pintada, como el mismo artista dice, en cinco días, probablemente en Roma. La experiencia de este segundo viaje a Italia señala el origen del periodo de madurez de Alberto Durero. A partir de este momento, encontramos un personaje no ya sólo consciente de su valía, sino en posesión de una sólida formación teórica y en pleno dominio de sus facultades. La huella del incipiente clasicismo italiano, unido a sus crecientes preocupaciones religiosas, marcan ya el resto de su carrera hasta su muerte. Dos pinturas como Adán y Eva (Museo del Prado, Madrid), realizadas en 1507, solo tres años después de la estampa del mismo tema, son un buen indicio de sus preocupaciones por el tema de la belleza del cuerpo humano y por el de la teoría de las proporciones. Una buena muestra de sus intereses religiosos y los de sus comitentes -recordemos que nos encontramos en el agitado ambiente espiritual de la Alemania de los inicios de la Reforma- es la tabla de La Santísima Trinidad, también conocida como Altar Heller, cuya iconografía se relaciona con La ciudad de Dios de San Agustín, así como series de estampas, como La Vida de la Virgen (1511), o La Pasión grabada (1510), auténticas exploraciones en el carácter divino, pero también humano, de los personajes clave de la Redención.

La Visitación (h. 1504)
La presentación de Jesús en el templo (h. 1505)
La culminación de la obra grabada de Durero la constituyen sus llamadas "tres estampas maestras". En El Caballero, la muerte y el diablo (1513) nos proporciona una de las mejores imágenes del caballero cristiano, el miles christi, un tipo humano y cultural clave para el llamado humanismo cristiano, cuyo mejor representante fue Erasmo; en San Jerónimo (1514) tenemos la mejor representación del intelectual cristiano de este momento; por fin, en Melancolía I, una de las más célebres imágenes de la historia, Durero aporta su idea del artista como personaje melancólico absorto en profundas e intelectuales cavilaciones. Desde 1515, Alberto entra en profunda colaboración con el emperador Maximiliano I. Por medio de programas artísticos como el Carro triunfal, el Arco de triunfo o la ilustración de libros como el Weiskunig o el Theuerdank, Durero crea una de las iconografías del poder más potentes de toda la historia, que culminan en el Retrato de Maximiliano I (Kunsthistorisches Museum, Viena). Entre 1520-1521, Durero realizó un viaje a los Países Bajos del que nos ha dejado un detallado diario. En este periplo, del que también conservamos numerosos dibujos, visitó a artistas como Quinten Massys, Joachim Patinir, Bernard van Orley o Conrad Meyt y conoció a humanistas de la talla de Erasmo y a políticos como Margarita de Austria y Carlos V.

La huida a Egipto (h. 1504-1505)
Los últimos años del artista se centran en sus preocupaciones de tipo religioso, patentes en su interés por las ideas de Lutero, su relación con Erasmo de Róterdam, del que estampa un célebre retrato ya en 1526 y, sobre todo, en unas pinturas como Los cuatro apóstoles, de la misma fecha, verdadero testamento espiritual del artista. Pero también son los años en los que mayores son sus especulaciones puramente teóricas acerca del arte, cuando a través de obras como sus Cuatro libros acerca de la proporción humana (1528), Instrucciones sobre la manera de medir con el compás y la escuadra en las líneas, los planos y los cuerpos sólidos (1525) o La teoría de la fortificación de las ciudades, los castillos y los burgos (1528), completó una importante obra escrita. En resumen, ante la vida y la obra de Alberto Durero nos encontramos, por supuesto, con el más importante artista europeo de su tiempo fuera de Italia, y con el único parangonable, por sus preocupaciones y actividades, con Leonardo da Vinci. Como este último, Durero pensaba que "la experiencia cuenta mucho", pero que a un acercamiento empírico a la realidad hay que unir otro esencialmente intelectual "ésta es la razón -decía- por la cual un artista experto no necesita copiar cada imagen de un modelo vivo, pues le es suficiente producir lo que a lo largo de mucho tiempo ha atesorado en sí mismo".

viernes, 4 de octubre de 2019

REUNART. XXV Exposición de Artes Plásticas y IX Exposición de Fotografía


Un año más la Asociación Cultural de la Universidad de Valladolid “REUNART” (Reunión Universitaria Artística), que se encuentra compuesta fundamentalmente por alumnos y ex alumnos de la carrera de Historia del Arte e Historia de la citada Universidad, aunque se encuentra abierta a quien desee formar parte de ella, celebra su ya mítica exposición de Fotografía y Artes Plásticas. El primer objetivo que tuvo la Asociación, nacida en el año 1992, fue la organización de una exposición anual con el fin de mostrar la actividad artística que se desarrollaba dentro del ámbito universitario. Estas actividades servían a la vez como modelo de prácticas para los estudiantes, además de ser una actividad con buena acogida entre los artistas que se interesaron por la asociación y el público que visitaba la exposición. En la actualidad, la Exposición es el evento más importante que celebra durante el año, aunque organiza otros muchos: veladas artísticas, diversos ciclos de conferencias de variadas temáticas, etc.
 

Este año, y nuevamente con la colaboración del MUVa (Museo de la Universidad de Valladolid), la Asociación ha organizado en el patio de la que fuera Casa de los Carrillo Bernalt o Casa de las Conchas, la XXV Exposición de Artes Plásticas y IX de Fotografía. La exposición reúne una amplia colección de pinturas, esculturas (por desgracia escasas, solo 2) y fotografías realizadas por estudiantes, artistas noveles y profesionales, y otras personas que han presentado sus trabajos a estos concursos.
En esta edición los ganadores del premio del jurado han sido: Indeterminación de Jesús Ángel Martínez Rodríguez OSTERN y La vida en una gota de agua II y VII de Juan Francisco PRO, en Artes Plásticas; y Frío diamante de Irene Rodríguez Cepeda, en la sección de Fotografía. Mientras tanto, las obras que se han hecho con el premio del público han sido: Reflejos de Santa Cruz de Juan Carlos Camarero Casado, en Artes Plásticas; y Begoas de Ignacio Ruiz Villar, en Fotografía.
JESÚS ÁNGEL MARTÍNEZ RODRÍGUEZ "OSTERN". Indeterminación
JUAN FRANCISCO "PRO". La vida en una gota de agua II y VII
IRENE RODRÍGUEZ CEPEDA. Frío diamante
JUAN CARLOS CAMARERO CASADO. Reflejos de Santa Cruz
IGNACIO RUIZ VILLAR. Begoas
Personalmente, y aunque alguno/a me tachará de falta de objetividad, las obras que más me han gustado han sido las pinturas Retro Gil y El secreto del Maniqui de Julio Sendino, y la fotografía Olympia de Victoria González. Para acabar con este tema tan solo me resta dar la enhorabuena a los premiados, y las gracias a todos/as cuantos/as han presentado obra y también a los miembros de Reunart, entre los cuales este año me encuentro, que se han implicado en la preparación de la exposición (recepción de obras, montaje, papeleo, catering, etc.). Como no es lo mismo ver las obras por una web que en persona, os animo a ir a ver la exposición, que se mantendrá abierta entre los días 2 y 18 de octubre. ¡VIVA EL ARTE!
JULIO SENDINO. Retro Girl
JULIO SENDINO. El secreto del maniquí
VICTORIA GONZÁLEZ. Olympia
Aprovecho la oportunidad para hablaros de la posibilidad de formar parte de un grupo muy exclusivo de amantes del Arte y de la cultura en general. Se trata del club "Amigos de Reunart". Por tan solo 20 euros seréis socios de la Asociación y tendréis acceso a las siguientes ventajas: recibiréis la revista de la Asociación "Read and Made" en el mes de noviembre, pudiendo además acudir a la presentación de la misma; se os invitará a la Velada Artística que todos los años la Asociación viene celebrando en el Café Zorrilla, tendréis una rebaja en todos los viajes que realice la Asociación, de momento hay ya dos proyectados hasta finales de año, y además podréis acudir gratuitamente a las conferencias que se vienen realizando desde hace muchos años en la Facultad de Filosofía y Letras. Este año estamos orgullosísimos del ciclo de conferencias que estamos preparando puesto que además de aumentar el número de las mismas hasta ocho podemos anunciar que versarán sobre el VIII Centenario de la Fundación de la catedral de Burgos. Asimismo, las personas que impartan estas conferencias serán los mayores expertos en las diversas materias que se tocarán. Si estáis interesados podéis escribir al correo electrónico de la Asociación para informaros: reunart@uva.es.
 
RUBÉN DE LA FUENTE PÉREZ. Belleza
LAURA GARCÍA SÁNCHEZ. Waterfall
RUBEN DE LA FUENTE PÉREZ. Así va el mundo
JAVIER BALADRÓN. Passio
VIRGINIA VILLAR MARTÍNEZ. Alegorías de la vista, tacto, gusto y oído
JUAN CARLOS GONZÁLEZ MUÑOZ. La hora del duente
EVA SUSPERREGUI. Febrero
MANUEL BALADRÓN. Día de lluvia
MARÍA DOLORES FERNÁNDEZ AYBAR. La cueva

DIRECCIÓN: Sede del MUVa. Plaza de Santa Cruz, Edificio Rector Tejerina, justo enfrente del Colegio de Santa Cruz. HORARIO: Hasta el 18 de octubre, de 10 a 14 horas y de 16 a 21 horas.

REDES SOCIALES:
https://www.instagram.com/reunart_uva/
 

sábado, 28 de septiembre de 2019

LA YESERÍA EN LA PROVINCIA DE VALLADOLID III: La Capilla de la Virgen del Carmen en la iglesia de Santiago de Alcazarén


La yesería es un arte que además de resultar bastante económico da unos resultados espectaculares, sobre todo cuando hay una talla prolija y se policroma. Ya anteriormente hemos visto los casos de las Yeserías de la bóveda de la iglesia de San Juan Bautista de Rodilana (1563), excelente ejemplar renacentista debido a los hermanos Corral de Villalpando; y las Yeserías de la cúpula de la capilla de don Gaspar de Vallejo en la iglesia de Santiago de Valladolid (Anónimo, h. 1697). Pues bien, hoy vamos a ver quizás uno de los ejemplares más impresionantes de toda la provincia, y quizás de toda Castilla durante el Barroco. Se trata de las Yeserías de la cúpula de la capilla de Nuestra Señora del Carmen de la iglesia de Santiago de Alcazarén, capilla que además cuenta con el añadido de que el retablo de la misma posee un transparente que resulta ser doble puesto que al otro lado existe otro retablo. La explicación íntegra de las yeserías está tomada del artículo reflejado abajo de la profesora Fernández del Hoyo. Asimismo, aunque la mayor parte de las fotografías son mías, hay bastantes que se las debo a Víctor Gutiérrez e Ismael Catalina, que me las pasaron hace tiempo. Gracias.
La parroquia de Santiago, de Alcazarén (Valladolid) -de la que ya hemos tratado al hablar de las pinturas murales góticas que aparecieron en su capilla mayor, que obligaron a adelantar el retablo mayor-, originariamente un edificio románico mudéjar, experimentó profundas transformaciones en los siglos XVII y XVIII. Adosada a la cabecera por el lado del evangelio se construyó en esta última centuria una pequeña capilla, a modo de camarín con transparente, dedicada a la Virgen del Carmen y que tiene acceso directo desde el presbiterio del templo. En contraste con la sencillez de su arquitectura, un cuadrado sin ningún ornamento arquitectónico, y sobre pechinas desornamentadas, se levanta una media naranja adornada con yeserías polícromas de original diseño.

La capilla estaba ya en construcción en mayo de 1762, fecha en que se anotan las primeras cantidades “para la fábrica de la capilla de Nuestra Señora del Carmen que con licencia de Su Sª Ilma. se está haziendo en mi iglesia”. Quien consigna el pago es el párroco D. Diego Ramírez de Arellano, que desempeñó un importante papel en la realización de la obra aunque no pueda considerársele fundador o patrono de la capilla ya que ésta se construyó con la aportación de los fieles. La capilla estaba terminada en lo esencial en julio de 1768, cando el sacerdote rinde cuentas del coste de la misma.
El autor de las trazas fue el arquitecto Fray Antonio de San José Pontones, religioso jerónimo en el convento de la Mejorada de Olmedo, quien acudió en tres ocasiones a vigilar la marcha de las obras. Según afirma el párroco él mismo costeó los gastos del arquitecto a quien “gratificó” por ambas actuaciones. Su actividad como arquitecto se constata en diversas provincias castellanas y en El Escorial, con especial dedicación a las obras públicas; su estilo es, naturalmente, sobrio y desornamentado, en nada afecto a las fantasías barrocas. Precisamente en 1762 Pontones supervisaba la construcción del camarín del mismo Alcazarén, que realizaba al maestro Antonio Cecilia con trazas probablemente suyas y que se decoraba también con yeserías “con los atributos de María Santísima”.

A la izquierda del ábside central observamos la capilla de Nuestra Señora del Carmen
De la construcción de la capilla del Carmen fueron responsables Joseph Muñoz y Fernando Álvarez, maestros alarifes de Alcazarén, mientras que el artífice de la talla fue Domingo Fernández Pedrosa, “de oficio tallista vzº de la vª de Íscar” a quien se pagan 1.116 reales “por 75 días que se ocupó en la talla de yeso de dha capª”.
La decoración de la media naranja adopta una disposición radial, a partir de una clave adornada con 4 cabezas de ángel en medio de follaje: 8 pilastras originan 8 segmentos trapezoidales de molduras mixtilíneas; unas y otros ostentan yeserías. En el segundo que coincide con el remate del retablo, un águila bicéfala coronada, que porta en sus garras espada y cetro, sirve de marco al escudo del Carmelo; entre sus dos cabezas aparece otra humana; encima el monograma de María, con corona imperial. En el resto de los espacios trapezoidales, los emblemas de la Virgen: sol, luna, espejo, rosa, ciprés, torre y palmera aparecen rodeados de un variado repertorio de formas de raigambre claramente manierista, entre las que figuran grutescos, veneras, cestas de frutas, vegetales, volutas, etc. que se repiten alternativamente dos a dos. Bajo ellos, en el arranque de la cúpula, alternan cartelas rodeadas de volutas y ramos con 4 grupos de dos sirenas enfrentadas que sostienen una venera con una de sus manos mientras se llevan la otra al torso; bajo el águila bicéfala aparece un ángel de cuerpo entero que parece llevarse un dedo a los labios en actitud de reclamar silencio.

Sobre las pilastras, y a modo de estípites figurados, se superponen figuras de torso humano, vestidas con variados atuendos, que se resuelven en formas inorgánicas, mascarones, ángeles-atlantes, emblemas musicales, cintas, drapeados, elementos vegetales, etc. Cinco de ellas tocan instrumentos musicales de cuerda: violín, guitarra, y de viento: serpentón, fagot y chirimía, en tanto que la sexta –que difiere por su factura, tamaño y atavío– parece tener las manos vacías aunque por su postura podría tocar unas invisibles castañuelas. Las dos pilastras que restan acogen a las que parecen ser las figuras principales: el rey David, barbado, con manto y corona, tañe el arpa; a su lado un personaje que con la derecha parece dirigir la orquesta. Completando la decoración, cuatro niños de bulto redondo se sientan sobre la cornisa con las piernas en el vacío; en sus manos derechas quedan argollas que bien podrían haber servido para colgar lámparas.

Todas las figuras están talladas en yeso con bastante resalto, singularmente las humanas que son también las más toscas dentro de la factura eminentemente popular de todo el conjunto. La cúpula ostenta una rica policromía de colores fuertes de los que está ausente el oro, lo que contribuye a acentuar el aspecto exótico de las yeserías. En 1774 se pagaba a “Roque Felipe, vº de Cuéllar y a Segundo del Río, vº de Olmedo doradores”, por “dar de colores a la talla de la media naranja de la capilla”.
La mayoría de los motivos que aparecen en la cúpula son habituales en el barroco peninsular y americano. La verdadera originalidad de la decoración reside en las figura de músicos que forman los estípites animados. Ángeles que tañen instrumentos musicales aparecen en la capilla del Rosario, de Oaxaca, y en el sotocoro de Tonantzintla, en México, pero no conocemos ejemplos de músicos adultos en la época. Quizá sería preciso retrotraerse a iconografías medievales. El rey David de la Portada de las Platerías y los ancianos apocalípticos del Pórtico de la Gloria, de Santiago de Compostela, podrían haberse unido con un sentido de exaltación mariana, en cuyo honor se interpreta el celestial concierto.

La factura eminentemente popular de la talla, a lo que contribuyen de un modo muy notable los fuertes y contrastados colores de la policromía, hacen de las yeserías de Alcazarén algo verdaderamente inusual, exótico en el barroco castellano.

BIBLIOGRAFÍA
  • FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: “Las yeserías figurativas: apuntes para su estudio”, Actas del V Simposio hispano-portugués de historia del arte, Valladolid, 1990, pp. 113-117.