viernes, 29 de marzo de 2019

EXPOSICIÓN: Ecce Homo ("El Hijo del Hombre"). Arte y símbolos de la Pasión


Ayer día 28 de abril tuvo lugar la inauguración de la exposición que anualmente vienen celebrando conjuntamente la Junta de Cofradías de Semana Santa y el Ayuntamiento de Valladolid. Y nuevamente la muestra se efectúa en ese marco incomparable que es la Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas, recinto que sin duda revaloriza cualquier exposición debido a sus elegantes yeserías barrocas. Este año con la exposición “Ecce Homo. El Hijo del Hombre. Arte y símbolos de la Pasión” se comienza un nuevo ciclo expositivo, comisariado al igual que el anterior por Alejandro Rebollo. Recordemos que el ciclo previo estuvo compuesto por las exposiciones “Signa Christi" (2015), “Nazarenus" (2016) y “Vera Icon” (2017) y “Mater Dolorosa” (2018). La exposición de este año, a pesar de algunos contratiempos de última hora que no han permitido traer algunas obras de primera categoría, se encuentra a la altura de la del año pasado, que sin duda fue por el nivel artístico de las piezas la más importante hasta el momento.
 
PEDRO DE MENA (Círculo de). Busto de Ecce Homo (h. 1673). Museo Diocesano y Catedralico
ALONSO BERRUGUETE (atrib.). Busto de Ecce Homo (h. 1525). Convento de Jesús y María
PEDRO DE ÁVILA. Bustos de Ecce Homo y Mater Dolorosa (h. 1718-1721). Monasterio de Santa Brígida
La muestra se divide en cinco espacios claramente diferenciados que además de tratar la iconografía del Ecce Homo la relacionan con otras advocaciones y motivos o personajes iconográficos. Si queremos seguir a raja tabla la dirección de la exposición ésta comienza a la derecha de la puerta de entrada, dirigiéndonos por la parte trasera de la iglesia hasta el coro de las monjas, lugares en los que se muestra la sección "Imago Pietatis Modelos iconográficos", a continuación, toda la parte derecha de la nave de la iglesia recoge "Hijo del Hombre” y “Tú eres Rey. La Sentencia. Pilatos y Cristo”, la cabecera del templo abarca la sección “Ecce Homo. Varón de Dolores, ¿dónde me miraste…?”, y finalmente en la parte izquierda de la nave de la iglesia podremos visitar la quinta y última parte de la exposición: “De los nombres de Cristo. Interpretaciones modernas”.
En cuanto a autores la exposición muestra obra de escultores y pintores de primer nivel. Así, en el recorrido podremos disfrutar de pinturas de los madrileños Claudio Coello, José García Hidalgo, Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia o ¿Teodoro Ardemans?; los vallisoletanos Diego Valentín Díaz, Diego Díez Ferreras, Antonio Vázquez y Diego Pérez Martínez; los flamencos Simon de Vos y Jan de Bruyne. También tienen cabida numerosas pinturas anónimas de primera categoría de talleres tan diversos como los madrileños, flamencos y holandeses. Dentro de estos últimos se cuenta con un excelente y gigantesco cuadro de la Escuela de Utrecht, escuela de pintores holandeses que trabajaron tanto en su tierra como en Roma siguiendo el estilo de Caravaggio. En cuanto a escultores la nómina es mucho mayor. Dejando aparte las obras anónimas tanto italianas (genovesas y napolitanas), andaluzas e hispanofilipinas, la nómina está compuesto por el genio toresano Sebastián Ducete, el francés Roberto de Memorancy, el sevillano Felipe de Ribas, Gregorio Fernández, Alonso Berruguete, José de Rozas, Juan y Pedro de Ávila, Pedro de Mena, Tomás Argüello, etc...
 
JAN DE BRUYNE. Adoración de los Reyes (segundo cuarto del siglo XVII). Convento de Santa Teresa
JOSÉ GARCÍA HIDALGO. El Buen Pastor (h. 1700). Real Colegio de Ingleses de San Albano
JUAN DE ÁVILA (atrib.). Busto de Ecce Homo (último cuarto del siglo XVII). Iglesia de San Miguel, San Julián y Santa Basilisa
SEBASTIÁN DUCETE. Cristo de la Agonía (1592). Monasterio de Santa Brígida
Se podrían destacar muchísimas obras, sin embargo, voy a reseñar algunas por cuanto han sido verdaderos hallazgos o logros conseguidos gracias a esta exposición. Así, en el Monasterio de Santa Brígida hemos encontrado casualmente un magnífico Relicario de la Santa Espina (siglos XVI, XVII y XIX) realizado en tres fases sucesivas en plata, cobre y metal dorado y perlas, y que al parecer fue restaurado a finales del siglo XIX o comienzos del siglo XX por una monja de la Orden de Santa Brígida que llegó a ser santa, siento no recordar el nombre que nos comentaron en el monasterio. Tampoco querría olvidarme del excelente hallazgo realizado por Enrique Gómez. Se trata de un Cristo vulnerado (¿Anónimo romano?, siglo XVI) procedente del relicario de la iglesia de San Miguel y San Julián, antiguo colegio jesuita puesto bajo la advocación de San Ignacio. Este Cristo, que constituye un caso similar al de la famosa Virgen Vulnerata que se conserva en el Colegio de los Ingleses, fue profanado durante la sublevación de Flandes contra Felipe II en 1566. Tras enviar el monarca al Duque de Alba para que sofocara la rebelión se trajo el pequeño Crucifijo vulnerado a tierras españolas, y más concretamente acabó en el referido recinto jesuita. También cabe reseñar el Busto de Ecce Homo (José de Rozas, ¿h. 1703?) que podéis ver bajo estas letras. Conservado en el Convento de la Concepción pienso que en origen pudo formar parte del retablo mayor barroco que poseyó la Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno tal y como expongo en el catálogo de la exposición. Ojalá algún día se llegaran a localizar todas las esculturas que desaparecieron de la citada penitencial a mediados del siglo pasado, tal y como ocurrió hace un par de años con el boceto del Cristo del Despojo (¿Pedro León Sedano o Claudio Cortijo?, 1801).
 
JOSÉ DE ROZAS (atrib.). Busto de Ecce Homo (¿h. 1703?). Convento de la Concepción
¿ANÓNIMO GENOVÉS O NAPOLITANO?. Cristo atado a la columna (finales del siglo XVII). Convento de Jesús y María
¿ANÓNIMO ITALIANO?. La Oración en el Huerto / La Agonía en el Huerto (comienzos del siglo XVII). Convento de Porta Coeli
CLAUDIO COELLO. La Entrada de Jesús en Jerusalén (h. 1660). Museo de la Universidad de Valladolid (MUVa)
Como no destacar también el prodigioso Cristo atado a la columna (h. 1615) de Gregorio Fernández, procedente del Convento de Santa Teresa y cuya visión es conmovedora ya no solo por el realismo logrado en su ejecución, sino también por su patetismo, su pequeño formato (tan solo 58 cm de altura) y sus curiosos ojos azules. También llaman mucho la atención un pequeño Ecce Homo (comienzos del siglo XVII) de escuela sevillana y realizado en plomo o peltre policromado, procedente también del relicario de la iglesia de San Miguel, recinto que si no conocéis os recomiendo fervientemente pues es, al igual que esta exposición, una Wunderkammer (cámara de maravillas); y un Cristo sobre la piedra fría (Roberto de Memorancy, 1562-1563) que presidía un tabernáculo de la localidad de Bustillo de Chaves y que cuenta con la curiosidad de que la escultura se complementa con el fondo pintado del tabernáculo, en el que se efigia a un soldado y a Pilatos, representándose por lo tanto una escena de Cristo en el pretorio.
Hay que destacar sobremanera dos de las piezas que han sido restauradas por Jaime Tesón y Hugo Pastor, dos verdaderos cracks. Se trata de los grandiosos –tanto por tamaño como por calidad– Bustos de Ecce Homo y Mater Dolorosa (h. 1718-1721) realizados por Pedro de Ávila para el Monasterio de Santa Brígida. Su estado antes de llegar a la exposición era lamentable, con faltas de policromía, numerosas roturas (la Virgen tenía clavada una espada en el pecho) e incluso pérdida de bastantes dedos. Gracias al buen hacer de ambos restauradores ambas tallas parecen recién salidas del taller que el escultor vallisoletano dieciochesco tenía abierto en pleno barrio de San Miguel.
 
ANÓNIMO NAPOLITANO. Niño Jesús Emperador (mediados del siglo XVIII). Convento del Corpus Christi
¿ANÓNIMO ROMANO?. Cristo Injuriado (1567). Iglesia de San Miguel, San Julián y Santa Basilisa
GREGORIO FERNÁNDEZ. Cristo atado a la columna (h. 1615). Convento de Santa Teresa
ROBERTO DE MEMORANCY (escultor) y RODRIGO DE HERRERAS (pintor). Sagrario con Cristo sobre la piedra fría (1562-1563). Museo Diocesano y Catedralicio
ANÓNIMO SEVILLANO ¿FRANCISCO DE OCAMPO?. Ecce Homo. Imago Pietatis (comienzos del siglo XVII). Iglesia de San Miguel, San Julián y Santa Basilisa
Podríamos seguir aquí explicando piezas, pero lo mejor es que os paséis a ver la exposición y disfrutéis de ella, que encima es gratuita. A manera de inventario os señalaré alguna otra obra que no debéis perderos: Crucificado (Anónimo genovés, siglo XVIII), Agnus Dei Imago Pietatis (h. 1566-1572), La Oración en el Huerto (¿Anónimo italiano?, siglo XVII), Presentación a Pilatos (Anónimo flamenco, siglo XVII), Sagrado Corazón (Tomás Argüello, 1917), Niño Jesús Emperador (Anónimo napolitano, h. 1730), Busto de Ecce Homo (Anónimo, h. 1700), Cartel Anunciador de la Semana Santa de 1947 (Imprenta A. Martín), un magnífico óleo representando a San Juan Bautista (Anónimo madrileño. Tercer cuarto del siglo XVII), o una reproducción gigantesca del Cristo de San Damián (siglo XX). Y dejo para lo último un impresionante Cristo atado a la columna que, anteriormente atribuido a Pedro Roldán, más bien parece de factura italiana, aunque no sé si napolitana o genovesa. Como habréis podido observar a lo largo de este sucinto recorrido la exposición reúne gran cantidad de obras realizadas en los más diversos materiales (papel, cera, platería, esculturas en madera, mármol y plomo, pinturas sobre tabla y óleo, etc.).
 
ANÓNIMO. Relicario de la Santa Espina (siglos XVI, XVII y XIX). Monasterio de Santa Brígida
ANÓNIMO GENOVÉS. Cristo Crucificado (siglo XVIII). Monasterio de Santa Brígida
ANÓNIMO. Agnus Dei Imago Pietatis (h. 1566-1572). Convento de Santa Teresa
ESCUELA DE UTRECHT. El Prendimiento de Cristo (primera mitad del siglo XVII). Oratorio de San Felipe Neri
ANÓNIMO HISPANO-FILIPINO. Cristo Expirante (segunda mitad del siglo XVII). Convento de Santa Teresa
ANÓNIMO MADRILEÑO. San Juan Bautista (tercer cuarto del siglo XVII). Iglesia de San Andrés
TOMÁS ARGÜELLO. Sagrado Corazón de Jesús (1917). Centro Diocesano de Espiritualidad
MIGUEL DÍEZ LASANGRE. Le visitieron un manto púrpura (2019). Colección del artista

viernes, 8 de marzo de 2019

EXPOSICIÓN: "Los Antimodernos. De Renoir a Torres García"


“Los Antimodernos. De Renoir a Torres García” es la actual y atractiva propuesta expositiva que se exhibe entre el 18 de enero y hasta el 31 de marzo en la Sala Municipal del Museo de la Pasión. La exposición plantea un discurso que recorre las consecuencias estéticas de la crisis de 1900. La crisis de la Modernidad es el resultado del agotamiento de los valores y las esperanzas tradicionales, unido a la desorientación y la angustia de este periodo histórico. El nuevo arte, como defendió Ortega y Gasset, no es producto de una evolución sino de la ruptura.
 
PIERRE-AUGUSTE RENOIR. Femme et jeune fille dans un paysage (h. 1916)
RAMÓN CASAS. Invierno (1914)
RAMÓN CASAS. Descanso de los ciclistas (1896)
SANTIAGO RUSIÑOL. Caragolada de Rusinyol, Casas y Clarasó (1893)
JOAQUÍN SOROLLA. Desnudo en el diván amarillo (1912)
De esta manera, el espíritu de sus protagonistas es contrarrevolucionario. Como defiende Nietzsche, los auténticos fundadores de la Modernidad, sus representantes más eminentes son precisamente antimodernos. Tal y como postula Antoine Compagnon en su ensayo con el mismo título, los antimodernos son los modernos en libertad. Como el mismo autor recuerda, no es de extrañar que muchos de ellos se manifiesten en contra del progreso tecnológico o social, criticando, por ejemplo el sufragio universal o la emancipación de la mujer.
 
FRANCESC MIRALLES. Passeig vora el Bois de Boulogne, París (h. 1891)
JOAQUIM MIR. Las comparsas. Plaça de les Cols, Vilanova (h. 1926)
ALEJANDRO DE CABANYES. Barcas al viento (1922)
HERMEN ANGLADA CAMARASA. Flores, dalias y peonía blanca (1940-1947)
ARCADI MAS i FONTDEVILA. Vendimia (1920)
JOAQUIM SUNYER. Rouen (1905)
Las obras de Mariano Fortuny ofrecen el germen decimonónico del incipiente cambio, presente ya en su pincelada, aportación técnica al estudio de la luz, sobre la que investigan también los macchiaioli (manchistas o manchadores, fue un movimiento que se oponía al Romanticismo y al Academicismo, y afirmaban que la imagen de la realidad es un contraste de manchas de colores y de claroscuro) con su renovación antiacadémica de la pintura italiana, así como los primeros impresionistas franceses. Pierre August Renoir, el gran maestro del Impresionismo, deja atrás para siempre los modelos propuestos por la razón. El arte español sigue estos caminos, como se observa en la composición del desnudo de Sorolla presente en esta exposición, o en la pareja de amigas de Antonio Utrillo, nacido en Barcelona pero de formación estética parisina, amigo de Ramón Casas y Santiago Rusiñol, grandes nombres del Modernismo en España. En el nuevo siglo, el espíritu de ruptura de los ismos del XIX eclosionará en las Vanguardias, epílogos de la Modernidad. La obra de Torres García de 1912 que aquí se muestra es un claro ejemplo de transición hacia ellas. Cinco años después, este artista expone en la galería barcelonesa Dalmau, mientras en la misma ciudad se estrena la ya centenaria Parade creada por Serguéi Diághilev, Erik Satie, Jean Cocteau y Pablo Picasso y, a la vez, Francis Picabia comienza a editar, también en Barcelona, la Revista 391. [Información tomada de los paneles de la exposición]
 
ISIDRE NONELL. Mujer leyendo un periódico en un parque (1897)
ANTONIO UTRILLO. Dos amigas (1900)
FRANCISCO MASRIERA i MANOVENS. Figura femenina (1891)
LLUÍS MASRIERA i ROSÉS. Clase de canto (h. 1900)
LLUÍS MASRIERA i ROSÉS. En la playa (1928)
MODEST TEIXIDOR. La lectura (h. 1910)