jueves, 21 de febrero de 2013

EL HOSPITAL Y LA IGLESIA DEL ROSARILLO (2 de 3): La iglesia-oratorio del Rosarillo


La iglesia es sencillísima, de una sola nave; la cabecera es lo más primitivo, el cuerpo de la nave, de dos tramos, se soporta en pilastras y carece de capillas hornacinas y tiene un coro a los pies y en alto. La capilla mayor se abre a los pies a través de un arco triunfal apuntado y enjarjado, resto de la primitiva edificación; tiene el testero plano y el abovedamiento, así como el sistema de iluminación, están rehechos, éste se lleva a cabo a través de un vano termal y la cubrición se realiza por medio de una bóveda plana con fajas radiales y sistema de enganche apechinado.


La iglesia del Rosarillo carece de fachada; su organización de entrada es una puerta adintelada y rematada por un frontón triangular partido, con bolas por acroteras y el escudo real con el toisón por remate (la presencia de dicho escudo se deberá al patronato regio dimanado del acuerdo con Felipe III). Es una solución similar a la desarrollada por Juan de Nates en la puerta lateral de la iglesia penitencial de Nuestra Señora de las Angustias. Desde hace muchísimos años se encuentra cerrada al culto. En el último año se ha restaurado la fachada, y también se están llevando a cabo trabajos de restauración en su interior, quien sabe si con vistas a darle un uso.

En la actualidad la iglesia depende de la Congregación de San Felipe Neri, con el título o advocación de la Presentación de Nuestra Señora. Sobre este propósito escribió Ventura Pérez en su Diario de Valladolid: “En primero de Julio de dicho año de 1786 se adjudicó la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y Santos Mártires, por decreto del Ilmo. Sr. Obispo D. Manuel Joaquín Morón, a la congregación de sacerdotes de la Presentación, la que primero hizo sus funciones en la iglesia de San Ignacio hasta la expulsión de los jesuitas, que se estableció en San Lorenzo. Habiendo posteriormente dado orden S. M. para extinguir varias cofradías, se extinguió, entre otras, ésta del Rosario: por lo que, quedando esta sin culto, se aplicó a otra congregación de sacerdotes, muy a gusto de las gentes. En el domingo, día 2 de Julio, y antes de tomar la congregación posesión judicial, tuvo una solemnísima misa en dicha iglesia, con asistencia de la música de la Catedral, y S. M. expuesto durante ella; celebrola el cura de San Martín D. Constantino Pedrosa,  cantó el Evangelio D. Antonio Gutiérrez y la Epístola D. José Perzabal. En el día siguiente, 3 de Julio, se dio posesión judicial de la dicha iglesia a la citada congregación a las once de la mañana, con toque de campanas, y en este día y siguientes disputaron los congregantes dos individuos para que fuesen danto parte a las vecindades de que los tenían en el rosario, y ofreciendo sus facultades”.
Como anécdota contar que la iglesia del Rosarillo fue una de las robadas en los primeros días del año 1818, al mismo tiempo que las de la Antigua, San Diego y la Victoria, de las cuales fueron sustraídos violentamente los copones con sus Sagradas Formas. En desagravio, el obispo de la diócesis Vicente Soto y Valcarce, dispuso una solemne función religiosa el día 13 del propio mes, celebrando al efecto una piadosa procesión con asistencia de todas las Cofradías Sacramentales, de las Comunidades religiosas de varones, del Cabildo, del Ayuntamiento de la Ciudad y del Real Acuerdo, la cual partiendo del templo Catedral, visitó las iglesias robadas, excepto la de la Victoria, cantando en cada una de ellas el Te Deum y de regreso a la Santa Iglesia, se celebró en ella una misa solemne, en la que predicó el Rvmo. P. Mtro. Fr. José Martínez, de la Orden de Santo Domingo. Los autores de estos robos no fueron descubiertos.

A continuación voy a hablar sobre las obras de arte que poseía la iglesia, hablaré de las más importantes, pues consta que había multitud de cuadros y pequeñas esculturas de un valor artístico menor. Para seguir un orden lógico comentaré las obras de arte que existieron hasta su cierre al culto, así como si en la actualidad siguen allí (y si estando allí han cambiado de posición dentro de la iglesia), están en otro lugar o se desconoce su paradero.
Según los cronistas antiguos y algunos inventarios, en el lado del evangelio se ubicaban: un retablo dedicado a los Santos Cosme y Damián; un retablo neoclásico con la imagen de San Antonio de Padua en la parte superior, y una copia de la Virgen de las Angustias en la inferior; una escultura de Santa Filomena y una pequeña capilla hornacina con una pintura sobre tabla de la Virgen con el Niño y donantes. En este lado me surge una duda, puesto que González García-Valladolid afirma que “próxima a la puerta principal una capilla dedicada a San Juan Bautista, cuya estatua ocupa el trono principal; en esta capilla hay un altar sencillo al lado del evangelio con una Virgen del Carmen, de bastidores”, no habiendo constancia ni de la capilla dedicada a San Juan Bautista ni de la escultura del mismo en ningún otro manual.
En el presbiterio el retablo mayor de la iglesia. En el lado de la epístola: retablo dedicado a San Joaquín, Santa Ana y la Virgen; retablo, obra de Pedro de Sierra, dedicado a la Sagrada Familia, San Joaquín, Santa Ana y Dios Padre; Cristo del Refugio; una pintura de Cristo vestido de sacerdote junto a Marina Escobar y el Padre Lapuente, y un retablo en cuyo ático se observaba una pintura de la Virgen con San Ignacio y San Francisco Javier.

Vistas de la iglesia del Rosarillo hacia 1937-1936. En ellas se pueden las obras de arte que poseía aún en su sitio
RETABLO DE SAN COSME Y SAN DAMIÁN (Se conserva en su sitio)
Se fecha en el último cuarto del siglo XVII. Consta de banco, un cuerpo y un ático muy pronunciado. El cuerpo central está flanqueado por dos columnas salomónicas enmarcando la hornacina en la que se encuentran los santos Cosme y Damián. El resto está sumamente adornado con hojarascas.
Las esculturas de los Santos Cosme y Damián, de no mucha calidad, se fechan en la segunda mitad del siglo XVII. Ambos visten traje talar. Portan libros (como indicio de sus conocimientos) y los recipientes de su oficio, caja (San Cosme) y redoma (San Damián). Están encarnados a mate y las ropas grabadas con estofados.


RETABLO DE SAN ANTONIO DE PADUA
Se trata de un retablo neoclásico de dos cuerpos y remate semicircular. En su parte inferior, dentro de una hornacina, se sitúa una pequeña copia de la Virgen de las Angustias. En el cuerpo superior la imagen de San Antonio de Padua, atribuida a Pedro de Ávila. El retablo ya no se encuentra en la iglesia, ignoro si ha desaparecido. Ambas esculturas se trasladaron a la iglesia de San Felipe Neri, donde aún se conservan.

Retablo de San Antonio de Padua cuando se encontraba en la iglesia
ESCULTURA DE SANTA FILOMENA (Se conserva en la iglesia)
La santa aparece representada bajo su iconografía tradicional: como una joven de pelo largo, ondulado y oscuro, vestida con una túnica larga de color rojo. Por la palma del martirio y un ancla (la cual le ataron al cuello, lanzándola posteriormente al río Tiber). En los inventarios antiguos se la cita en el lado del evangelio, aunque en la actualidad se sitúa en un retablo moderno dedicado a la Virgen del Carmen, que anteriormente estuvo dedicado a la Virgen del Camino.

CAPILLA-HORNACINA (Se conserva en su sitio)
La capilla se encuentra protegida con una reja fechada en el último cuarto del siglo XVII. En el copete lleva un escudo de la familia de los Mendoza. La reja tiene adornos de gallones. La capilla debió de pertenecer a don Juan Martínez de Repela, pues en su testamento de 28 de enero de 1597 manda adquirir una capilla bajo del coro, entrando a mano derecha desde el claustro, que habría de asegurar con reja. El fondo de la capilla se decoró con azulejería de la misma época que la reja.
Lo más importante es una pintura de la Virgen con el Niño, que hay que relacionar con el culto al rosario, de la cofradía de este nombre. Data del primer cuarto del siglo XVI, siendo su factura de escuela local. Representa a la Virgen, con los donantes arrodillados. El marco lleva pintura de rosas blancas. La Virgen sostiene una corona de rosas. El Niño va a ofrecer una rosa a la donante; el donante lleva una rosa en los labios. El tema de las rosas hay que relacionarlo con el rosario, de suerte que esta pintura habría sido trasladada de la iglesia de la antigua cofradía del Rosario, pues quedó especificado que sus objetos fuesen llevados a la de San Cosme y San Damián.

RETABLO MAYOR (Se conserva en su sitio)
Fue realizado en 1689 por en el ensamblador Blas Martínez de Obregón y los escultores vallisoletanos Antonio Vázquez y José de Rozas. En el centro del retablo se sitúa una imagen de vestir de la Virgen del Rosario, debajo de la cual aparece un relieve que lleva por tema San Cosme y San Damián sustituyendo la pierna a un enfermo. En las hornacinas laterales están San Francisco y Santo Domingo. En el ático se sitúa en el centro el Calvario, y en los extremos dos ángeles portaestandartes.

RETABLO DE SAN JOAQUÍN, SANTA ANA Y LA VIRGEN (Se conserva en su sitio)
Retablo barroco, idéntico al de San Cosme y San Damián. En su hornacina contiene el grupo escultórico de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen, imágenes fechables en el último cuarto del siglo XVIII. Se trata de un grupo interesante por cuanto no hay muchos conjuntos escultóricos con esta iconografía en la ciudad.

RETABLO DE LA SAGRADA FAMILIA
El retablo, realizado a expensas del canónigo Rubín de Celis en el año 1736, es magnífico y desborda fantasía. Aunque antiguamente fue atribuido a Narciso Tomé, en la actualidad no cabe ninguna duda de que fue realizado por Pedro de Sierra (no hace falta nada más que ver las típicas cabezas de angelitos que suele usar en sus obras). La escena principal, que ocupa todo el retablo, representa a la Sagrada Familia acompañada en los laterales por San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen. Por encima de ellos, se representa la Gloria. En la actualidad el retablo se encuentra en la capilla de Santa Cándida María de Jesús, construida frente al Colegio de la Sagrada Familia.

Fotografías del retablo tomadas de http://www.hijasdejesus.org/es/maxart.asp?IdContenido=2908
PINTURAS MURALES (Se conservan en su sitio)
Desconozco los motivos por los que el retablo de la Sagrada Familia “emigró”, pero “gracias” a ese movimiento se descubrieron unas pinturas murales, próximas al estilo del pintor vallisoletano Francisco Martínez, fechables a comienzos del siglo XVII. Están muy deterioradas y sin concluir. Dentro de una hornacina, en su parte superior se efigia al Padre Eterno y el Espíritu Santo, bajo de los cuales aparece la Sagrada Familia, bajo su representación tradicional. En la parte inferior. Flanqueando la hornacina se sitúan cuatro pinturas de los Doctores Máximos, con San Pedro y San Pablo, sobre lienzo, del siglo XVII. Debajo y a los lados hay un letrero que reza: “Este oratorio y entierro con la rexa y ornato de todo ello y una capellanía para organista y cantor y otras memorias de missas y limosnas, doctó el indigno presvitero Gregorio de Camargo, con la administración y patronazgo dexa a la confradia de esta sancta yglesia y hospital y al ordinario la visita”.
Por documentos de la cofradía, sabemos que en 1604 el presbítero Gregorio de Camargo hacía la fundación del patronato y capilla. En 1623 donaba el altar, sepulcro y superintendencia del patronato, a favor del doctor Juan Fernández de Talavera, a condición de que no se quitara el altar, adornos y la advocación. Esto explica que cuando en el siglo XVIII se hace  el retablo de Pedro de Sierra, se superpusiera a lo anterior.

CRISTO DEL REFUGIO
Se trata de un Crucifijo, de finales del siglo XVI, próximo a Esteban Jordán (0,90 m.). Esta imagen recogió un popularísimo culto en Valladolid, con devoción especial el día del Viernes Santo. En la actualidad se encuentra en la iglesia de San Felipe Neri, aunque en la iglesia aún se conserva la peana y el letrero.
El Crucifijo cuenta con un buen estudio anatómico. La corona de espinas está tallada. Cabeza inclinada hacia el lado derecho. Ojos cerrados y boca entreabierta. Herida del costado, levemente marcada. Paño de pureza, atado hacia el lado derecho.

CRISTO VESTIDO DE SACERDOTE (Se conserva en su sitio)
Aparece junto al Padre Lapuente y a Marina Escobar. Hay multitud de cuadros con esta misma iconografía, aunque hay una variante que le retrata vestido de jesuita. Los ejemplos más conocidos salieron de los pinceles de Diego Valentín Díaz, y de su discípulo Felipe Gil de Mena, pudiéndose adscribir este lienzo seguramente a alguno de ellos. La pintura se puede fechar hacia mediados del siglo XVII.

PINTURA DE LA VIRGEN CON SAN IGNACIO Y SAN FRANCISCO JAVIER (Se conserva en su sitio)
Se conserva en el ático de un retablo neoclásico, en cuya hornacina se encuentra en la actualidad una mala escultura moderna de la Virgen del Carmen. Este último retablo debía de ser el que González García-Valladolid intitulaba como “de la Virgen del Camino, de bastidores”. La pintura, fechable en el siglo XVII, se encuentra en muy mal estado de conservación. Los rostros de los santos guardan gran parecido con las esculturas que Gregorio Fernández realizó para la antigua Casa Profesa, actual iglesia de San Miguel.



SI TE INTERESÓ LA ENTRADA, CONTINÚA EN
EL HOSPITAL Y LA IGLESIA DEL ROSARILLO (1 de 3): El Hospital de San Cosme y San Damián
EL HOSPITAL Y LA IGLESIA DEL ROSARILLO (3 de 3): El retablo mayor de la iglesia del Rosarillo

BIBLIOGRAFÍA
  • BUSTAMANTE GARCÍA, Agustín: La arquitectura clasicista del foco vallisoletano (1541-1640), Institución Cultural Simancas, Valladolid, 1983
  • COSSIO, Francisco de: Guía de Valladolid y provincia (1922), Grupo Pinciano, Valladolid, 1990
  • GARCÍA MARTÍN, Enrique: Las cofradías y el arte de Valladolid (siglos XVI-XVIII), Universidad de Valladolid, Valladolid, 1992
  • GONZÁLEZ GARCÍA VALLADOLID, Casimiro: Valladolid, recuerdos y grandezas, Grupo Pinciano, Valladolid, 1980
  • MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José (dir.): Inventario artístico de Valladolid y su provincia, Dirección General de Bellas Artes, Madrid, 1970

6 comentarios:

  1. No estaría de más que alguien limpiase el polvo... las imágenes dan pena...

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    1. Si, tienen muchísima mierda, mejor dicho tenían. Esas fotos son de hace un par de años, por suerte desde hace unos meses se está limpiando y restaurando todo. Un saludo!

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  2. QUE BUENO SABER QUE SE ESTÁ RESTAURANDO PORQUE LA VERDAD TIENEN BASTANTE SUCIEDAD Y ES UN PEDAZO DE PATRIMONIO QUE NO SE DEBE DE PERDER.....

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  3. quê maravilla! me encantaría poder verlo aunque fuera una sola vez!!!

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  4. Que maravilla,una descripcion de la iglesia del Rosarillo. Llegué hasta ella siguiendo la linea familiar de los Bedoya de Puentenansa: Juan Fernández de Bedoya y Francisco Rubín de Celis, caballeros de Calatrava y Alcántara, naturales de Rionansa (Cantabria) tío y sobrino, vivieron y murieron en Valladolid. El primero (JFB) fue secretario de su majestad, chanciller mayor y pagador de la real Chancillería de Valladolid. Su sobrino (FRC) sucedió a su tío Bedoya al comprarle a Felipe V los cargos de pagador de la Chancillería y regidor perpetuo de la ciudad de Valladolid. En su testamento manda ser enterrado, si muriera en Valladolid, “en los sepulcros en que están enterrados su familia y su tío don Juan Fernández de Bedoya, caballero de Calatrava, en la iglesia de nuestra señora del Rosario, y capilla de Jesus, María y José o en la parroquia de San Miguel”. (6) Su viuda años después (1747) pide ser enterrada junto a él y su hija en la iglesia de San Miguel.
    Los registros de la parroquia de San Miguel (7), nos amplían esta información, con algunas variantes. Confirman la pertenencia a ella de la ermita / iglesia del Rosario, donde se realizaron varios enterramientos en capilla propia de estos Rubin de Celis durante la primera mitad del siglo XVIII. Es de suponer que sea la citada.
    En concreto figuran una hija (+1716) del primer matrimonio del caballero Rubin de Celis con su sobrina, nieta del caballero Bedoya; un hijo (+ 1723) del segundo matrimonio; el enterramiento del propio caballero Rubin de Celis (+1725); y de su hermano (+1743) deán de la catedral de Burgos.
    También nos informan que otra parte de los hijos y parientes Rubin de Celis no fueron enterrados aquí sino en la misma iglesia de San Miguel, en sepultura propia de Domingo de la Madriz dentro de la capilla mayor: Un sobrino (+1704) hijo de su hermana, estudiante y residente en el palacio del Rey, dos hijos del segundo matrimonio (+ 1732)(+1735) y hasta el primer marido de otra hija (+1739).6.- M. Escagedo Salmon. El Real Valle de Cabuérniga. Santoña 1924.
    7.- Archivo Diocesano de Valladolid. Parroquia de S. Miguel. Valladolid. Defunciones. Tomos II (1653-1710) y III (1711-1775)
    Jose I. Velarde.
    toyo@yet.es

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