lunes, 4 de febrero de 2013

SEMANA SANTA EN VALLADOLID. Pasos que deberían recuperarse III: EL SANTO CRISTO DE LA ESPIGA


El Santo Cristo de la Espiga es una escultura de madera policromada fechable hacia el tercer cuarto del siglo XIII. La imagen se conserva en la iglesia de San Pedro, aunque a pesar de la antigüedad de la iglesia (finales del siglo XII) no se conoce la fecha desde la que se halla allí la imagen, ni de qué forma llegó allí. La imagen tiene el pie izquierdo desclavado de la cruz, que según la tradición es consecuencia de un milagro realizado por este Cristo.
El Crucifijo posee un tamaño superior al natural (2 m.). Los pies están colocados de manera paralela, con una ligera tendencia a la rotación interna. Tiene los ojos semicerrados, el pelo hacía atrás mostrando unas grandes orejas, los brazos se mantienen por encima de la horizontal, con una ligera flexión en el codo. La anatomía es esquemática, el vientre plano, el “perizonium” se sujeta a la cadera derecha con un gran lazo, y el borde inferior cubre completamente la rodilla izquierda, dejando al descubierto la derecha. Puede fecharse hacia el tercer cuarto del siglo XIII.


En la actualidad ocupa el retablo de la primera capilla de la epístola. El retablo fue realizado por el ensamblador vallisoletano Rosendo Díez en una fecha cercana a 1776, puesto que en este año da su poder a un procurador del número y otro de la Chancillería para que en su nombre “pongan acción y demanda a la Cofradía y cofrades del Santísimo Cristo de la Espiga sita en la iglesia parroquial de San Pedro de esta referida ciudad” sobre “la paga y satisfacción de ochocientos reales vellón que me restan debiendo cumplimiento a dos mil reales en que se ajustó la ejecución de un retablo que con arreglo a la traza y condiciones que se trató y capituló hice más hace de dos años”. Rosendo Díez, además, debió de incluir ciertas mejoras en el retablo, las cuales tuvieron un coste de 600 reales de vellón, cantidad que el ensamblador cedió voluntariamente a la cofradía.
El Santo Cristo de la Espiga fue trasladado al retablo en 1783 tal y como nos lo narra Ventura Pérez: “En 9 de junio, segundo día de Pascua de Espíritu Santo de este año de 1783, trasladaron al Santísimo Cristo de la Espiga, en la parroquia de San Pedro Apóstol, a su retablo nuevamente dorado, a las cinco de la tarde. Salió el Santísimo Cristo en procesión por toda la parroquia, con asistencia de todas las cofradías de ella y mucha gente de devoción, habiendo tenido su fiesta todo el día, con S.M. manifiesto, sermón y música de la Santa Iglesia y trompas que fueron en la procesión”. No comprendo el desfase de siete años entre la fecha de ejecución del retablo y el traslado efectivo del Cristo al mismo, a no ser que se deba a que como el retablo fue nuevamente dorado, como indica Ventura Pérez, debió de ser retirado hasta concluir las tareas.
Iglesia de San Pedro
El retablo responde a la tipología rococó. El Cristo de la Espiga se ubica en la hornacina central del único cuerpo que posee el retablo. A un lado del Santo Cristo aparece un santo dominico, y al otro uno trinitario seguramente realizados por las mismas fechas. La hornacina del Santo Cristo posee una forma trilobulada en su parte superior. En la hornacina hay un relieve circular efigiando al Padre Eterno bendiciendo, y a cada lado, y cabalgando sobre trozos de entablamentos, dos ángeles portando las Arma Christi. El retablo es interesante, aparte de por su traza, por dos motivos: por la escasez de retablos rococós en la capital vallisoletana, y por ser una de las pocas obras documentadas del ensamblador Rosendo Díez.

Retablo del Santo Cristo de la Espiga
Santo Trinitario
Santo Dominico

La imagen recibe el nombre de “Cristo de la Espiga” debido a que en la antigüedad era sacada en rogativa cuando los campos sufrían largas sequías y era trasladado desde aquella iglesia hasta la de los Carmelitas Descalzos (actual Santuario del Carmen), a extramuros de la ciudad. El cronista Ventura Pérez nos narra multitud de ocasiones en las cuales se sacó al Cristo en rogativa, la primera de ellas es en el año 1737: “El día 30 de abril de 1737 sacaron en procesión de rogativa al Santísimo Cristo de la Espiga en la parroquia de San Pedro, habiendo precedido sus nueve días de novena por falta de agua. Le llevaron a Santa Clara, San Benito el Viejo, Chancillería, Madre de Dios, y aquí y en Santa Clara le cantaron sus villancicos, y desde allí a casa por detrás de la iglesia”.
La imagen sería nuevamente sacada en procesión el 14 de septiembre de 1738, aunque esta vez el destino fue el Convento de San Pablo por San Martín a la Corredera, con objeto de terminar la novena comenzada en San Pedro en rogativa por agua para los campos, retornando a su iglesia el 18 del mismo mes. El mayo de 1753 la ciudad sufrió una nueva sequía, por lo que el día 25 de ese mes será nuevamente sacado en procesión desde San Pedro hasta el Monasterio de Santa Clara. Ventura Pérez narra otra ocasión en la que el Santo Cristo fue sacado en rogativa, corría el año 1775: “En este tiempo pusieron también en novenas al Cristo de la Espiga, en San Pedro, y lo sacaron en procesión el día 4 de junio, día primero de Pascua del Espíritu Santo. Fue la procesión por Santa Clara a San Pablo y volvió por la Corredera, calle de San Martín, a su casa. Asistió mucha gente, así de  penitencia como de luces, y prosiguió en su casa otros días a expensas de la devoción, en acción de gracias”.
En los años sucesivos volvió a ser sacado en procesión en rogativa de lluvia. Existen referencias de sus salidas procesionales hasta el año 1868, cuando “a causa de la pertinaz sequía que en ese año esterilizó los campos de Castilla y causó la pérdida completa y general de nuestras cosechas, fue sacado en rogativa el Santísimo Cristo de la Espiga”. En la antigüedad el Santo Cristo tuvo una Hermandad que celebraba una solemne función religiosa en su obsequio el día 3 de mayo, fiesta de la Invención de la Santa Cruz.
El Santo Cristo de la Espiga volvería a retomar su función procesional entre 1967 y 1970, aunque esta vez su objetivo no era de carácter rogatorio sino penitencial. El Crucifijo fue portado por la Cofradía de la Sagrada Cena en la noche del Miércoles Santo. Su misión era acompañar, desde la iglesia de San Pedro, al paso de Las lágrimas de San Pedro (asimismo procesionado por la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Resucitado), efectuando un recorrido hasta la iglesia de la Magdalena, regresando después a sus respectivas iglesias.

BIBLIOGRAFÍA
  • ARA GIL, Clementina Julia: Escultura gótica en Valladolid y su provincia, Institución Cultural Simancas, Valladolid, 1977.
  • GONZÁLEZ GARCÍA VALLADOLID, Casimiro: Valladolid, recuerdos y grandezas, Grupo Pinciano, Valladolid, 1980.
  • PÉREZ, Ventura: Diario de Valladolid, Grupo Pinciano, Valladolid, 1983.
  • SANGRADOR VÍTORES, Matías: Historia de Valladolid (1854), Grupo Pinciano, Valladolid, 1979.
  • VAL, José Delfín y CANTALAPIEDRA, Francisco: Semana Santa en Valladolid: pasos, cofradías, imagineros, Lex Nova, Valladolid, 1990.

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