jueves, 14 de mayo de 2015

PINTORES VALLISOLETANOS OLVIDADOS: Blas González García-Valladolid (1839-1919)


El pintor Blas González García-Valladolid fue, en opinión de uno de los grandes conocedores e investigadores de la pintura vallisoletana, José Carlos Brasas Egido: “uno de los más prolíficos pintores locales dedicados al retrato, aunque no el más dotado pues no pasó de ser un discreto y voluntarioso artista”. Remarca que fue un artista “muy hábil en captar el parecido y los rasgos de sus modelos”, aunque en posesión de una técnica discreta, lo que no le impidió “contar con numerosa clientela entre la burguesía vallisoletana. Durante muchos años fue, por así decirlo, el “retrato oficial” de la ciudad, viviendo de los numerosos encargos que le hicieron los organismos y entidades públicas vallisoletanas”. También se le ha llegado a calificar como “artista laborioso, su técnica minuciosa denota una formación en la que el dominio del dibujo constituía la base primordial. Sus dotes de observación le hicieron alcanzar un nivel de absoluto parecido con los modelos que pintó sin que se interesara demasiado por expresar el carácter personal de los mismos”. Para mi gusto se trata de un excelente pintor, dentro de la medianía con que contaba la ciudad en aquella época. Me interesa muchísimo, por lo que, como ya os he comentado con otros artistas, si tenéis fotos o noticias de otras obras suyas me encantaría poder verlas. Gracias.
Blas González García-Valladolid nació en Valladolid en 1839. Su pasión por la pintura le vino de cuna ya que era hijo del pintor y académico local Pedro González Moral, de quien aprendió el oficio de pintor junto con su hermano Isidro. También fue hermano suyo Casimiro González García-Valladolid famoso historiador vallisoletano, cuyas obras nos son fundamentales para el estudio de su historia y arte.

Retrato de personaje masculino
Recibió su formación en el arte de la pintura en la Escuela de Bellas Artes local con Agapito López San Román y José Martí y Monsó. En el curso 1874-1875 entró a formar parte del personal docente de la Escuela, nombrándosele el 29 de mayo de ese último año ayudante de la clase de dibujo, modelado y vaciado en la sección de adorno. Fue asimismo escultor, llegando a ocupar el cargo de escultor anatómico de la Facultad de Medicina de Valladolid. Ya en 1897 fue nombrado académico de la Purísima Concepción.
Desde muy joven se consagró al difícil género del retrato, atendiendo la demanda tanto de particulares como de edificios públicos de la ciudad y provincia; llegando a convertirse en el retratista más solicitado de Valladolid. Así pintó en repetidas ocasiones los retratos de los monarcas españoles de su tiempo. En 1861, con motivo de la visita de Isabel II a Valladolid, ejecutó el retrato de la reina con destino al Ayuntamiento de Medina del Campo. De esta manera elogiaba la prensa local su retrato de la soberana: “habiendo aprovechado el paso de S.M. por esta capital, Blas González ha logrado retener lo bastante para darle un parecido del cual no se puede durar (…). Está representada de cuerpo entero, de tamaño natural y en pie. La figura en general, el contorno, el colorido y la morbidez de la carne están ejecutados admirablemente. La dignidad del monarca y la simpatía amabilidad de nuestra reina descuellan notablemente en este cuadro. La cabeza está adornada con un tocado sencillo y coronada de una diadema de plata; la mano derecha cae naturalmente, la izquierda descansa sobre un almohadón de terciopelo carmesí, colocado en una mesa. El traje es de corte, blanco con adornos bordados en oro alternando con castillos y leones del mismo metal; una serie de encajes blancos guarnece el escote (…). Los demás accesorios son todos dignos y muy propios del asunto y ejecutados con franqueza y buen dibujo”.
Alcanzó tal éxito este cuadro que otros organismos e instituciones locales le encargaron réplicas. Incluso llegaría a publicar en la prensa local este curioso anuncio: “A los Ayuntamientos y Corporaciones, Don Blas González, retratista al óleo premiado en la Exposición Castellana, se encarga de retratos de S.M. la Reina, como los cinco que ya ha pintado para los Ayuntamientos de Medina del Campo y Valladolid, la Diputación, la Universidad y el Tribunal de Comercio, ya sean iguales a aquellos, ya con alguna variación. Vive en Valladolid, calle de la Torrecilla, nº 2”.

Alfonso XII (Museo de la Universidad de Valladolid. MUVa)
María Cristina de Habsburgo (Museo de la Universidad de Valladolid. MUVa)
Alfonso XII (Ayuntamiento de Valladolid)
Alfonso XIII (Ayuntamiento de Valladolid)
La Reina Doña Mercedes (Ayuntamiento de Valladolid)

Posteriormente, volverá a la carga con los retratos de soberanos: el siguiente será el de Amadeo de Saboya. En 1875 el de Alfonso XIIen cinco horas de ejecución y reproducido de una fotografía”, que se expuso en la presidencia del Teatro Calderón. Tres años después realizó otros dos del mismo Alfonso XII y su mujer Doña Mercedes que fueron colocados en los balcones del Ayuntamiento y de la Diputación Provincial, y en 1879 los del rey Alfonso XVII y su segunda esposa, Doña María Cristina de Austria.
En 1879 restauró el retrato de Santa Teresa, pintado por Fray Juan de la Miseria, conservado en el Convento de Santa Teresa de Valladolid. Al dorso del mismo figura esta leyenda: “Lo forró y restauró lo preciso el año 1879, Blas González García-Valladolid”. Su labor como restaurador continuó, ya que en 1893, tras un pavoroso incendio acaecido en la iglesia de San Nicolás (15 de enero), se le encarga la restauración de las esculturas que existían en el templo. Entre ellas destacó la labor realizada sobre la imagen de Nuestra Señora de Prado, conservada en la propia parroquia. En septiembre de este mismo año se ocupa, junto con Juan Rodríguez Carretero, de la restauración de la imagen de San Elías que, proveniente del Convento del Carmen Calzado “en cuyos sótanos se hallaba en completa destrucción”, se iba a colocar en el recientemente reinaugurado Monasterio de San Benito.

FRAY JUAN DE LA MISERIA. Retrato de Santa Teresa (Convento de Santa Teresa de Valladolid)
ANÓNIMO. San Elías (Monasterio de San Benito el Real de Valladolid)
También pintó varios de los presidentes de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid: entre ellos destacan el de Mariano Miguel Reinoso que firma en 1875, viste el uniforme de gala que corresponde a su condición de Ministro de Fomento; y el de Lázaro Rodríguez González, al que retrata con el uniforme de gala de la academia y con los estatutos de la misma sobre una mesa. Al fondo, y a través de una ventana, se completa la fachada del Colegio de Santa Cruz, sede de la Academia durante muchos años. También se le debe el de Joaquín Álvarez Taladriz. Parte de ellos se conservan en la Sala de Juntas de la Academia. Su carácter un tanto convencional y el haber utilizado fotografías como modelos, son de lo mejor de su abundante producción, especialmente por su técnica minuciosa y ajustada entonación.

Mariano Miguel de Reinoso
Lázaro Rodríguez González
Joaquín Álvarez Taladriz
José Muro
Asimismo corresponden a sus pinceles una buena parte de los retratos de arzobispos vallisoletanos, pintados entre 1895 y 1896, y conservados en el Palacio Arzobispal y en la Catedral, todos ellos de muy mediana calidad, así como varios retratos de rectores del Colegio de Jesuitas de San Albano, destacando los de los padres Enrique Walpole (1865), Carlos Allen (1888) y George Lenihan (1897). Entre los de los arzobispos, los de Luis de La Lastra y Cuesta y Juan de la Cruz Ignacio Moreno y Maisonave son copias de los conservados en la catedral, firmado el primero por Andrés Cortés, que lo pintó en Sevilla en 1867, y el segundo, de autor anónimo y excelente factura, pintado en Roma en 1870.

Arzobispo Fernando Blanco y Lorenzo
Arzobispo y Cardenal Antonio María Cascajares
Arzobispo Luis de la Lastra y Cuesta
Arzobispo Mariano Miguel Gómez
Arzobispo Juan de la Cruz Ignacio Moreno y Maisonave
Arzobispo Benito Sanz y Forés
También retrató a Mariano Miguel Gómez, Obispo de Segorbe, a Manuel Silvela; a Manuel Ureña; al obispo de Ávila Fray Hernando Blanco y Lorenzo, o al general Prim. En alguna ocasión, hizo pinturas historicistas como el retrato de Simón Ruiz Embito, hoy en el Museo de las Ferias de Medina del Campo, en el que muestra su conocimiento de los retratistas del siglo XVI, aunque no practicó de forma asidua la pintura histórica que se hallaba en uno de sus momentos de máximo esplendor. Parece que, frente a ese género, sintió una clara preferencia por la pintura costumbrista.

Simón Ruiz (Museo de las Ferias de Medina del Campo)
Andrés de la Orden y López (Museo de la Universidad de Valladolid. MUVa)
Juan Prim (Palacio Real de Valladolid)
Manuel Ambrosio Corral y García
Pero su producción no se queda solamente en los retratos. Al igual que muchos pintores castellanos, y sobre todo vallisoletanos, de finales del siglo XIX siguieron practicando la pintura de temática religiosa, si bien ya no tenía ni la calidad ni la importancia de otras épocas. Recuérdese los nombres de Luciano Sánchez Santarén y Pablo Puchol. Todos ellos cultivaron un tipo de pintura de aires dulces, vinculada a la estampa devota, lo que les pone en relación con las corrientes nazarenas. Así, en ocasiones realizó también cuadros de asuntos devotos con destino a los nuevos conventos y fundaciones religiosas de la ciudad. En este sentido destacan dos hermosos lienzos conservados en el Convento de Las Esclavas de Valladolid que representan a la Sagrada Familia con San Juanito, y el Taller de Nazaret, ambos firmados respectivamente en 1860 y 1861.
En relación al óleo del Taller de Nazaret hay que señalar que presenta una escena tradicional, que se inspira en composiciones que realizaron algunos pintores del siglo XVII, como el lienzo que se atribuye a Pedro Orrente de la Fundación Lázaro Galdiano. Igualmente muestra bastantes concomitancias con la Sagrada Familia de Murillo que se encuentra en el Museo de Budapest o con otras creaciones de este maestro. La pintura de la Sagrada Familia con San Juanito, ofrece claros motivos compositivos extraídos de óleos del pintor hispalense. Pero, sin duda, es en su Inmaculada, firmada en 1877, que se guarda en el Palacio Episcopal de Zamora, donde se evidencia, de forma más clara, la influencia murillesca.

Sagrada Familia con San Juanito
Taller de Nazaret
En otros casos realizó algunas obras icónicas como la copia del retrato de fray Juan de la Miseria de Santa Teresa que se guarda en el Monasterio de Las Huelgas Reales de Valladolid. Para el Convento de San Quirce pintó además de un retrato de María Manuel Vieitez, los lienzos de San Francisco de Sales y Santa María Juan de Chantal recibiendo las reglas de la Orden y de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen de fuertes resonancias barrocas. Muy popular y convencional es el óleo de medio cuerpo que representa a San Gregorio recibiendo la inspiración del Espíritu Santo que se guarda en el Colegio de San Albano. El éxito que alcanzó como pintor de temas religiosos le llevó a realizar, en 1891, dos lienzos, uno del Sagrado Corazón de Jesús y otro del Sagrado Corazón de María que se enviaron a Oviedo y que gozaron de muy buena crítica en Valladolid.
Por su parte, en la iglesia parroquial de Cornudilla (Burgos) existe una curiosa composición arquitectónica, escultórica y pictórica realizada en el siglo XIX, formada por una mesa de altar en la que se disponen dos escaparates con imágenes de la Virgen del Carmen y de la Magdalena; por detrás, colgados en la pared, figuran tres lienzos. El central, de mayor tamaño, representa a San Higinio, Papa y mártir y se enmarca con una moldura neoclásica rematada por un frontón triangular. A sus lados, dos cuadros de menor tamaño, con marcos también neoclásicos, representan el Martirio de San Juan Evangelista y la Traslación de San Pedro. No se sabe quién fue el comitente que impulsó este conjunto, aunque se sospecha que pudo llamarse Higinio y tendría, tal vez, entre sus especiales devociones la del santo reformador franciscano y la del evangelista.

San Higinio, Papa y mártir
San Juan Evangelista
Traslación de San Pedro Regalado
A sus labores como pintor y restaurador hay que sumar otras facetas: como decorador realizó en 1891 la pintura del local del Círculo Republicano, situado en la Calle de Santiago, destacando las pinturas del salón principal cuyos muros se decoraban con retratos de los políticos republicanos más representativos: Pi, Castelar, Orense, Ruiz Zorrilla y Salmerón. Tampoco podemos olvidar su faceta de grabador, de la cual destacan la Casa donde murió Cristóbal Colón, la Casa donde nació D. José Zorrilla y la Iglesia parroquial de San Martín donde fue bautizado D. José Zorrilla.
Casa donde murió Cristóbal Colón
Casa donde nació D. José Zorrilla
Iglesia parroquial de San Martín donde fue bautizado D. José Zorrilla

Sus limitados recursos pictóricos, sin duda debido a que vivió encerrado en los estrechos límites de la actividad pictórica vallisoletana, le impidieron acudir con asiduidad a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid, en las que nunca llegó a obtener premio. En la de 1866 presentó La venta de un caballo, en 1867 En los toros, y en la de 1895 un Retrato de mis hijos y nietos (1,08 x 1,25 m.).
Blas González García-Valladolid murió en Valladolid el 14 de agosto de 1919.

BIBLIOGRAFÍA
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  • URREA, Jesús: Pintores de Valladolid (1890-1940), Caja de Ahorros Popular de Valladolid, Valladolid, 1985.

1 comentario:

  1. Un interesante recorrido por los pintores que dio esta tierra, muchos de los cuales desconocía así tras leer la entrada me marcho sabiendo un poquito más sobre ellos. Gracias por compartir.
    Un cordial saludo desde Barcelona.

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