lunes, 28 de enero de 2013

SEMANA SANTA EN VALLADOLID: Los "Santos Cristos del Consuelo" de la Cofradía del Santo Sepulcro


La Semana Santa vallisoletana a lo largo de los años ha visto como algunos de sus Pasos han dejado de procesionar, otros nuevos se han incorporado, otros han ido cambiando de imágenes aunque mantuvieran la advocación, etc… Uno de los casos más significativos es el del “Santo Cristo del Consuelo”, advocación surgida en el año 1981, fecha en la que la Cofradía del Santo Sepulcro comienza a organizar la Procesión de la Peregrinación del Consuelo, en la madrugada del Miércoles al Jueves Santo.
Aunque hoy en día la advocación del Santo Cristo del Consuelo recae sobre un Crucificado, realizado por Gregorio Fernández, sito en la iglesia del Monasterio de San Benito, éste no ha sido el primero que se apodó así. Antes que éste hubo otras tres imágenes de Cristo Crucificado que se apodaron como “Santo Cristo del Consuelo”. En aquél Miércoles Santo de 1981, en que se comenzó a realizar la referida procesión, la cofradía acompañó al actualmente conocido como “Santísimo Cristo de la Fe”, crucificado propiedad de la Cofradía del Santo Cristo del Despojo. Dicho Cristo salió en procesión hasta el año 1989. Posteriormente, y durante solo un año, 1990, se procesionó una muy buena imagen barroca de Cristo Crucificado sita en la iglesia de San Lorenzo. Entre los años 1991 y 1994 se utilizó otro, igualmente barroco, obra del escultor vallisoletano Pedro de la Cuadra, conservado en la iglesia del Convento de San Pablo. Finalmente, y desde la Semana Santa de 1995, la cofradía incorporó a su Peregrinación del Consuelo el referido Crucificado de Gregorio Fernández.

SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO / CRISTO DE LEOCRICIO (1981-1989)
La talla fue realizada por el cofrade del Santo Cristo del Despojo Leocricio Rodríguez de Monar, el cual empleó 7 meses en su realización, en el año 1949, con la que obtuvo el primer premio del Concurso Nacional de Escultura del citado año. El Crucifijo, donado a la cofradía por su autor, tuvo como primer destino la capilla del Centro Principal de la J.O.C. en Valladolid, allí estuvo hasta su desaparición, siendo trasladado a la sede de la Junta de Semana Santa donde quedó depositada hasta el 25 de marzo de 1989, en que previa certificación del Secretario de la Cofradía fue trasladado a su antigua ubicación en la sacristía de la iglesia de San Andrés. En el año 2011, el Cristo se ubica en la Capilla de San Francisco de dicha Iglesia.
La imagen poseyó otras advocaciones, además de la de “Santo Cristo del Consuelo”, tales como “Cristo de la Expiración”, “Santo Cristo de la J.O.C.” o “Cristo de Leocricio”. Todas ellas quedaron atrás en el año 2012, fecha en la que definitivamente se advocó bajo el nombre de “Santísimo Cristo de la Fe”. Asimismo es la imagen titular del Año de la Fe (octubre 2012 – noviembre 2013). La escultura está tallada en nogal, no posee ni policromía ni postizos. Mide 1,30 m. Todos los viernes de Cuaresma se celebra por el interior de la Iglesia de San Andrés un solemne Via-Crucis, con dicha imagen portada a hombros de sus cofrades. Durante varios años participó en la procesión del Santísimo Cristo Despojado de la noche del Jueves Santo.

Cristo del Consuelo durante la Peregrinación del Consuelo

SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO (1990)
El Crucificado, fechable en el primer cuarto del siglo XVII (no hay nada más que ver el tipo de plegado del paño de pureza), posee reminiscencias del estilo de Gregorio Fernández, aunque hay que descartar totalmente su autoría. Tanto la imagen como su policromía son magníficas, lo que me lleva a pensar, sin arriesgar mucho, a que fuera realizada por algún discípulo del gran maestro gallego, o en todo caso por algún escultor coetáneo que sin ser del taller de Fernández se adaptara a su estilo (un ejemplo de ello es Pedro de la Cuadra, aunque para nada se podría barajar su nombre para este Crucificado).
Por fotos antiguas podemos ver como el Santo Cristo se ubicaba en un retablo rococó, en el que la hornacina central se adaptaba a las formas de la escultura. A los lados de esta hornacina se encontraban sendos relieves efigiando al Ecce Homo y una Virgen Dolorosa. Una lástima que tanto este retablo, como el resto de retablos y la misma iglesia de San Lorenzo fueran exterminados sin pensar en la pérdida patrimonial.
El Crucifijo se conservado en la actualidad en el altar mayor de la iglesia de San Lorenzo. En la primitiva iglesia de San Lorenzo se encontraba en un retablo situado en la nave de la epístola o “del Carmen”, a la derecha de la entrada principal del templo, en una capilla fundada por Francisco Álvarez de Palacios y su mujer Leonor de Zúñiga, intitulada como “del Santo Cristo”.

El Cristo en su retablo desaparecido de la primitiva iglesia de San Lorenzo

Plano de la primitiva iglesia de San Lorenzo. En el círculo la capilla donde se encontraba el retablo con el Crucificado

SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO (1991-1994)
Se trata de un Crucificado (126 cms.), atribuido a Pedro de la Cuadra, que se encuentra en la primera capilla del lado de la epístola de la iglesia del Convento de San Pablo. La certeza sobre su autoría es total puesto que este Crucificado es casi idéntico al que talló para la iglesia parroquial de La Cistérniga en 1627, escultura que en la actualidad se encuentra en la iglesia de San Andrés de la capital vallisoletana. Asimismo existe otro de similares características en la referida iglesia de La Cistérniga.


Cristo del Consuelo durante la Peregrinación del Consuelo
Crucificado de Pedro de la Cuadra en la iglesia de San Andrés
Crucificado de Pedro de la Cuadra en la iglesia parroquial de La Cistérniga

SANTÍSIMO CRISTO DEL CONSUELO (1995-Actualidad)
El actual Cristo del Consuelo fue realizado hacia 1610 por Gregorio Fernández. De tamaño menor que el natural (1,26 m.), posee un cuerpo muy esbelto. Presenta corona de espinas tallada en la misma madera, atravesando una de ellas la ceja izquierda. El paño de pureza es reducido, formando nudo en la izquierda. Los pliegues son suaves. Por estos detalles se puede pensar en una cronología muy temprana. Está trabajada con criterio académico, con suavidad exquisita, sobre todo en las extremidades inferiores. La sensibilidad de Fernández por el desnudo está patente, ya que el paño de pureza en un costado no hace sino subrayar como fondo el perfil del muslo. Ojos casi cerrados. Una finísima herida en el costado; leves regueros de sangre. El Crucificado invita a una contemplación próxima, sobre todo en el lado de la izquierda.

Aparte de estos Crucificados, hay que reseñar que estos no han sido los únicos con la advocación de “Cristo del Consuelo” que han existido en la ciudad. Hay noticias de que existía uno en la iglesia de San Andrés. Su conocimiento nos viene dando por el ensamblador y cronista Ventura Pérez: “Año de 1749, dia 26 de Mayo, colocaron al Santísimo Cristo del Consuelo en San Andres, en el retablo nuevo y dorado: hubo procesión por la parroquia, que fue por la Mantería, calle de Zurradores y por la calle frente de la Cruz de piedra de los Panaderos a casa: salieron todas las cofradías de la parroquia”. Esta imagen pudiera ser un Crucifijo gótico de hacia 1500, que bajo el actual nombre de “Cristo de Consuelo”, se encuentra colgado en la capilla de los pies de la nave del evangelio.

Las otras imágenes conocidas como “Santo Cristo del Consuelo” tienen relación con el Crucificado de Gregorio Fernández. Empecemos por el principio: Cuando la iglesia de San Benito se abrió al culto, a fines del siglo XIX, en una de las capillas se encontró un magnífico Crucifijo, tirado y con un brazo roto. Una vez restaurado, se puso a veneración de los fieles. Francisco de Cossio y Agapito y Revilla, al visitar el templo en el que se hallaba buena parte de las plataformas con los pasos que saldrían por vez primera en el viernes santo de 1920, se dieron cuenta de que aquel Cristo roto era el que había rematado el Calvario del retablo mayor de la iglesia, obra de Alonso Berruguete. Ambos eruditos propusieron un truque al convento: la comunidad de San Benito entregaba el Crucifijo al Museo Provincial (actual Museo Nacional de Escultura), y ellos a cambio les darían un Crucifijo, también de calidad, obra de Gregorio Fernández, que se pondría en lo alto del retablo mayor de la iglesia.

Imágenes del Crucificado, obra de Alonso Berruguete, cuando era conocido como Cristo del Consuelo
Para evitar esta visión lejana el Prior de San Benito habilitó una de las capillas para un Cristo nuevo, con la iconografía del Cristo de Limpias, adquirido en unos almacenes de Madrid y de escayola (1941). Después de diversas localizaciones, se fijaría en la capilla de los Butrón (1948), en su hornacina y con fondo de tapizado rojo, y al menos desde 1944 se celebraron en su honor triduos coincidentes con la semana de pasión. Desde el principio fue conocido como Cristo del Consuelo. Ya en el año 1972, con motivo de la restauración interior de la iglesia, el padre Juan Luis Rodríguez sustituyó esta imagen por la del remate del retablo el Crucifijo de Gregorio Fernández. Recapitulando, el “Cristo del Consuelo” del Monasterio de San Benito fue primeramente el Crucificado de Alonso Berruguete, posteriormente uno de escayola y finalmente el de Gregorio Fernández.

Fotografía del antiguo retablo de San Benito. En el ático podemos ver el Crucificado de Gregorio Fernández

BIBLIOGAFÍA
  • ARA GIL, Clementina Julia: Escultura gótica en Valladolid y su provincia, Instituto Cultural Simancas, Valladolid, 1977.
  • BURRIEZA SÁNCHEZ, Javier: Virgen de San Lorenzo, patrona de la ciudad, Ayuntamiento, Valladolid, 2007.
  • MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José y URREA, Jesús: Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid. Tomo XIV. Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid (1ª parte), Institución Cultural Simancas, Valladolid, 1985.
  • http://www.cristodespojadovalladolid.com/16.html

1 comentario:

  1. Enhorabuena por el blog, especialmente estas últimas entradas, las de dibujos de monumentos de la ciudad, aunque lamentablemente desaparecidos, al menos así quedan en la memoria, y esta sobre las imágenes que han participado en la Semana Santa de Valladolid, apoyándose en esas fotografías. Saludos.

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