miércoles, 20 de marzo de 2013

COFRADÍA DE LA PASIÓN. El Santo Cristo del Perdón, obra maestra de Bernardo del Rincón


El Santo Cristo del Perdón fue encargado por la Cofradía de la Pasión al escultor Bernardo del Rincón el 15 de octubre de 1656. El artista se comprometió a tenerlo finalizado en el plazo de tres meses y medio, con el fin de que desfilara en la Semana Santa de 1657. Rincón cobró por su realización la nada desdeñable cantidad de 100 ducados. La escultura, de tamaño natural, había de realizarse conforme a un modelo hecho por el artista, aunque algunos detalles y las medidas definitivas se debían someter al criterio del pintor Diego Valentín Díaz, el cual ejerció en otras ocasiones una especial tutela artística sobre el escultor.

Hasta que la profesora, y gran investigadora, María Antonia Fernández del Hoyo encontrara entre los protocolos notariales el contrato para la ejecución de la escultura, muchos han sido los nombres que se han barajado para su autoría. Agapito y Revilla la adscribió a la escuela de Gregorio Fernández. Martín González, que la estimó como obra de un seguidor de Fernández, creyó ver cierta proximidad estilística con la obra de Juan Antonio de la Peña, aunque finalmente se inclinó por Francisco Díez de Tudanca como su posible autor. Fue una atribución lógica, puesto que se tenía constancia documental que en 1664 había contratado para Pamplona un Cristo de rodillas, semejante al que había en el Convento de los Trinitarios Descalzos de Valladolid. Con posterioridad, el hallazgo de esta última escultura (hoy conservada en el Museo Diocesano y Catedralicio de Valladolid), cuya calidad es notablemente inferior al Cristo del Perdón de la Cofradía de la Pasión, le inclinó a desechar la anterior atribución apuntando como posible autor a Francisco Alonso de los Ríos, uno de los mejores seguidores de Gregorio Fernández. Finalmente la aparición del contrato desveló la autoría en favor de Bernardo del Rincón, escultor con un catálogo muy reducido, siendo este Cristo su obra maestra.

Cristo del Perdón de Francisco Díez de Tudanca procedente de los Trinitarios Descalzos de Valladolid. Abajo detalle
La imagen fue venerada en la iglesia penitencial de la Pasión hasta el año 1926, año en que, ante la inminente ruina del templo, fue trasladada, la tarde del viernes santo, a la iglesia de San Felipe Neri, donde estuvo durante bastante tiempo. Con posterioridad, el Cristo fue llevado a una capilla del Santuario Nacional, para posteriormente ser trasladado a la iglesia parroquial de Santa María Magdalena (ocupó la hornacina central del retablo el Santo Sepulcro, proveniente del Hospital de la Resurrección, en la actualidad esa hornacina contiene una imagen de la Magdalena), antigua sede de la cofradía, y finalmente a la iglesia del Convento de San Quirce y San Julita, actual sede de la Cofradía de la Pasión. Mientras estuvo en aquella iglesia de la Pasión recibió también el nombre de “Cristo del Humilladero”.

El Santo Cristo del Perdón cuando estaba en la iglesia de Santa María Magdalena
El Santo Cristo del Perdón aparece en los escritos de 1661 con el título de “Paso de la Humildad de Cristo Nuestro Señor”. El historiador Manuel Canesi, al referir, a mediados del siglo XVIII, el recorrido que la Cofradía efectuaba por las calles vallisoletanas, reseña entre otros pasos el de “Cristo orante a su eterno Padre”, precisando que “a este señor llaman el del Perdón y le ponen en el Campo Grande, quando ay quemados”. Este Cristo del Perdón asistió también a algunos Autos de Fe de la Inquisición.
El tema iconográfico del Cristo del Perdón, una de las creaciones más originales del arte barroco español, deriva probablemente del Cristo Varón de Dolores con los brazos extendidos grabado por Durero, aunque es en España donde se configura con rasgos particulares. El tema fue tratado por los pintores, pero dentro de la escultura es donde se encuentran los ejemplos más señeros, propiciados, sin duda, por el mayor patetismo que da la imagen de bulto, más cercana al sentir popular. El distintivo común era su posición de rodillas. El Varón de Dolores reunía todos los símbolos del martirio y en su cuerpo aparecían las llagas de los clavos y de la lanza, como si su cuerpo hubiese trascendido la crucifixión. Una escena cargada más de teología que de narración evangélica.

Cristo suele estar de rodillas sobre una peña, a pesar de que en la escritura de concierto se detallaba la presencia de la bola del mundo, el imaginero arrodilló a Cristo sobre el peñasco del calvario. Desnudo, solo con un paño de pureza blanco con franjas doradas. Mira al cielo, implorando el perdón para sus verdugos, con los brazos abiertos y extendidos. No tiene corona de espinas. Espalda terriblemente flagelada y ensangrentada, como consecuencia de la exaltación del dolor, al ser “paso” y destinarse a procesiones debía de tener visible el dorso. Representa un pasaje que habría que colocar después de llegar al Calvario, justo antes de la crucifixión, vendría a ser un momento análogo al de la Oración del Huerto.

Se considera a Manuel Pereira como creador de esta iconografía por la escultura que hizo para el convento dominico del Rosario, de Madrid, calurosamente elogiada por Palomino. Desaparecido el original en 1936, su tipo iconográfico se conoce gracias a la escultura conservada hasta hace poco en el oratorio del palacio de Comillas (Cantabria), considerada por María Elena Gómez Moreno como réplica del propio Pereira, y a las que Luis Salvador Carmona realizó en el siglo XVIII para La Granja, Atienza y Nava del Rey, al parecer siguiendo muy de cerca el modelo del escultor portugués. Presumiblemente el Cristo, de Pereira sería cronológicamente anterior a la escultura vallisoletana, pero ésta presenta unas características que la diferencian de aquél y de las creadas por Carmona.

LUIS SALVADOR CARMONA. Santo Cristo del Perdón de Nava del Rey
LUIS SALVADOR CARMONA. Santo Cristo del Perdón de Atienza. Foto tomada de http://dondepiedad.blogspot.com.es
LUIS SALVADOR CARMONA. Santo Cristo del Perdón del Real Sitio de San Ildefonso
JUAN ANTONIO SALVADOR CARMONA. Grabado del Cristo del Perdón del Real Sitio de San Ildefonso
Los Cristos realizados por éstos últimos ofrecen en común un carácter marcadamente simbólico que hace de ellos una representación casi abstracta de la Redención. Cristo, que aparece semiarrodillado en el caso de la réplica de Comillas y completamente en las obras de Carmona sobre un globo terráqueo en el que están pintadas las figuras de Adán y Eva, símbolo del pecado original, presenta las señales de la pasión ya comentada: llagas de las manos y el costado, lo que le convierte en un Cristo que ha superado, ha trascendido la muerte, cerrándose así el ciclo de la Redención. Por su parte, el Cristo vallisoletano, con la espalda profundamente lacerada por las señales de la flagelación, arrodillado sobre un peñasco del Calvario, implorando al cielo con la mirada y los brazos abiertos el perdón de sus verdugos. Este mayor realismo concuerda perfectamente con el hecho de que la escultura fuera concebida como paso procesional.

El Santo Cristo del Perdón es una de las pocas imágenes que ha tenido una continuidad en la Semana Santa vallisoletana. Así, mientras que en el siglo XIX muchos “pasos” dejaron de desfilar debido a la decadencia de las procesiones vallisoletanas, el Cristo siguió desfilando con su cofradía. En la actualidad forma parte de dos procesiones: la de Oración y Sacrificio, en la tarde-noche del Jueves Santo y en la General de la Sagrada Pasión del Salvador, en el anochecer del Viernes Santo. Se procesiona sobre una carroza-anda (el Jueves Santo andas a hombros de los cofrades y el Viernes Santo sobre ruedas), estrenada en el año 2001. Fue realizada en madera de caoba por el ebanista sevillano Manuel Caballero Farfán y cartelas y apliques de plata de ley de D. Juan Borrero de Orfebrería Triana de Sevilla.

El Santo Cristo del Perdón cuando estaba todavia en su penitencial
El Santo Cristo del Perdón cuando aún participaba en la Procesión de Penitencia y Caridad
Finalmente señalar que el Santo Cristo del Perdón tuvo un éxito, al igual que muchos otros pasos vallisoletanos, que llevó a otras poblaciones a encargar una copia del mismo, sirva de ejemplo el atribuido a Felipe Espinabete en Tordesillas. Asimismo en diversas iglesias y conventos vallisoletanos se conservan cuadros con este mismo tema, pongamos por ejemplo este conservado en la iglesia conventual de San Pablo, aunque procedente del Convento de Santa Catalina.


FELIPE ESPINABETE (atrib.). Santo Cristo del Perdón
Santo Cristo del Perdón conservado en la iglesia conventual de San Pablo


BIBLIOGRAFÍA
  • FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: "El Cristo del Perdón, obra de Bernardo del Rincón", B.S.A.A., tomo IL, 1983, pp. 476-480.

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