La
localidad de Villalba de los Alcores, antiguamente denominada Villalba del
Alcor, perteneció al partido judicial de Medina de Rioseco y a la diócesis de
Palencia. Aunque su origen es anterior a la Edad Media, fue entonces cuando alcanzó
su máxima importancia histórica, siendo una importante villa fuerte, ligada a
las órdenes miliares. La villa fue encomienda de la Orden de los Hospitalarios
de San Juan desde 1149, pero también estuvieron asentados en la misma los
caballeros templarios. Entre otros acontecimientos históricos se puede recordar
que fue cedida por Alfonso VIII a don Téllez Pérez de Meneses, en precio por su
servicio en la conquista de Cuenca, quien fundaría el cercano monasterio de
Matallana; asimismo, durante la guerra civil, fue tomada por Pedro I “el Cruel”
en 1354. En tiempos de Carlos V, el señorío recayó en los Fernández de Velasco,
afines al joven rey. Por ese motivo, parece que en su castillo estuvo doña
Juana “la Loca” con el cadáver de su marido Felipe “el Hermoso”, y que en el
mismo estuvieron presos los hijos de Francisco I, el delfín de Francia y el
Duque de Orleans.
Su
historia constructiva es confusa, ya que presenta mezcla de elementos. Parece
claro que la iglesia actual se construyó sobre otra tardorrománica, de la
segunda mitad del siglo XIII, de la que restan el presbiterio y primer tramo de
las tres naves, el muro del Evangelio con su portada correspondiente, y
probablemente el cuerpo bajo de la torre. El mantenimiento de estos amplios
sectores de la iglesia anterior obligó a trazar la nueva con pie forzado, y de
esta forma acusa ciertas irregularidades en su planta. El templo actual se
comenzaría en la segunda mitad del siglo XV, finalizándose seguramente antes
del cambio de centuria.
La
iglesia de Santiago es un edificio de piedra realizad en sucesivas fases. El
espacio se divide en tres naves, con capilla muy baja, cubierta con sencilla
bóveda de ojiva sobre columnas adosadas de capiteles esquemáticos y bóveda de
horno apuntando en el ábside. Al exterior, ventanal apuntado con derrame y
canecillos con decoraciones muy sencillas. En el muro exterior del lado del
Evangelio hay un arcosolio apuntado para enterramiento. En este lado las ventanas
son abocinadas. Todo el muro del lado del Evangelio es del mismo momento que la
capilla mayor, con canecillos sencillos y contrafuertes situados a una altura
tres metros por debajo del alero. La zona superior del muro corresponde a la
ampliación de la iglesia. Hay también una portada de sencillo arco apuntado.
La
capilla mayor es semicircular y se cierra con bóveda de horno apuntado. Está
precedida de un tramo recto presbiterial que se cubre con bóveda de ojivas,
compuesta por dos gruesos nervios de sección rectangular y artistas matadas que
terminan en pilares de capitel sin tallar situadas en las esquinas. El arco
triunfal es apuntado y doblado, y descansa en semicolumnas todavía románicas
con capitel de hojas. A partir de él se disponen las tres naves, que tienen
tres tramos y están cubiertas a la misma altura. La separación entre ellas la
efectúan pilares octogonales con basas del mismo perfil, en los que se enjarjan
directamente arcos y nervaduras.
El
primer tramo de las tres naves es obra más antigua que el resto; los arcos son
de molduración más simple y apean los formeros en la parte de la cabecera en
semicolumnas tardorrománicas como las que reciben el arco triunfal. La nave del
Evangelio es más ancha que la de la Epístola y su testero está achaflanado.
Únicamente el primer tramo de la nave mayor conserva su cubierta originaria. Es
octopartita y sus nervios, gruesos y de sección rectangular, se enjarjan en los
pilares octogonales que definen las naves y en las semicolumnas románicas de la
cabecera.
Las
demás cubiertas del templo parecen corresponder a la segunda mitad del siglo
XV. Son estrelladas y de nervios rectos, caracterizándose por una cierta
complicación que busca la variedad en cada tramo y el efecto decorativo
general. Sus nervios se enjarjan en los pilares octogonales que separan las
tres naves o en ménsulas góticas situadas en los paramentos, cónicas, rematadas
en bola, lisas o decoradas con estrías rectas o helicoidales, hojas y bolas
hispanoflamencas. Las claves tienen decoración geométrica y figurada incisa.
El
exterior presenta la misma mezcla de elementos patente en el interior. La
capilla mayor está jalonada por contrafuertes y posee en su cornisa canes
figurados tardorrománicos. El muro del Norte se conserva casi intacto; sobre la
antigua fábrica de escasa altura, con paramentos ciegos reforzados por gruesos
contrafuertes y cornisa de canes prismáticos, se elevaron los muros del siglo
XV, perforados con vanos de medio punto, derramados y moldurados con baquetones
que se prolongan hasta el alféizar con basas áticas, pero sin capiteles.
Conserva cegada la primitiva portada de ese lado, aunque muy maltrecha. Estaba
constituida por arquivoltas apuntadas, sin molduraje, que apeaban directamente
en las jambas.
Idéntica
apariencia tendría el lienzo Sur, pero está enmascarado por la sacristía, el
atrio que cobija la puerta principal –de medio punto, simplemente moldurada y
sin columnas– y otras construcciones anejas. La sacristía, cuya factura actual
fue realizada en 1793 por Juan Manuel Castrillejo, es cuadrada con los ángulos
achaflanados y cubre con cúpula sobre pechinas. Poco después, entre 1797-1798
Antonio Guillén hizo el pórtico.
A
los pies se sitúa la torre, que en su forma actual procederá del siglo XVII.
Sin embargo conserva restos de otra anterior, patentes en la parte que da a la
nave mayor, con dos vanos apuntados cegados, visibles desde el exterior. La
parte más antigua de la torre entra dentro del estilo clasicista de Alonso de
Tolosa, cuyas trazas se las atribuye Bustamante. Poseyó chapitel, aunque en la
actualidad ya no existe. En su forma actual, la torre tiene tres cuerpos, con
el campanario dibujando tramos palladianos.
BIBLIOGRAFÍA
- CASTÁN LANASPA, Javier: Arquitectura gótica religiosa en Valladolid y su provincia (siglos XIII-XIV), Diputación Provincial de Valladolid, Valladolid, 1998.
- PARRADO DEL OLMO, Jesús María: Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid. Tomo XVI. Antiguo partido judicial de Medina de Rioseco, Diputación de Valladolid, Valladolid, 2002.
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