martes, 9 de septiembre de 2014

LA IGLESIA DE SANTIAGO DE -VILLALBA DE LOS ALCORES-


La localidad de Villalba de los Alcores, antiguamente denominada Villalba del Alcor, perteneció al partido judicial de Medina de Rioseco y a la diócesis de Palencia. Aunque su origen es anterior a la Edad Media, fue entonces cuando alcanzó su máxima importancia histórica, siendo una importante villa fuerte, ligada a las órdenes miliares. La villa fue encomienda de la Orden de los Hospitalarios de San Juan desde 1149, pero también estuvieron asentados en la misma los caballeros templarios. Entre otros acontecimientos históricos se puede recordar que fue cedida por Alfonso VIII a don Téllez Pérez de Meneses, en precio por su servicio en la conquista de Cuenca, quien fundaría el cercano monasterio de Matallana; asimismo, durante la guerra civil, fue tomada por Pedro I “el Cruel” en 1354. En tiempos de Carlos V, el señorío recayó en los Fernández de Velasco, afines al joven rey. Por ese motivo, parece que en su castillo estuvo doña Juana “la Loca” con el cadáver de su marido Felipe “el Hermoso”, y que en el mismo estuvieron presos los hijos de Francisco I, el delfín de Francia y el Duque de Orleans.

Su historia constructiva es confusa, ya que presenta mezcla de elementos. Parece claro que la iglesia actual se construyó sobre otra tardorrománica, de la segunda mitad del siglo XIII, de la que restan el presbiterio y primer tramo de las tres naves, el muro del Evangelio con su portada correspondiente, y probablemente el cuerpo bajo de la torre. El mantenimiento de estos amplios sectores de la iglesia anterior obligó a trazar la nueva con pie forzado, y de esta forma acusa ciertas irregularidades en su planta. El templo actual se comenzaría en la segunda mitad del siglo XV, finalizándose seguramente antes del cambio de centuria.
La iglesia de Santiago es un edificio de piedra realizad en sucesivas fases. El espacio se divide en tres naves, con capilla muy baja, cubierta con sencilla bóveda de ojiva sobre columnas adosadas de capiteles esquemáticos y bóveda de horno apuntando en el ábside. Al exterior, ventanal apuntado con derrame y canecillos con decoraciones muy sencillas. En el muro exterior del lado del Evangelio hay un arcosolio apuntado para enterramiento. En este lado las ventanas son abocinadas. Todo el muro del lado del Evangelio es del mismo momento que la capilla mayor, con canecillos sencillos y contrafuertes situados a una altura tres metros por debajo del alero. La zona superior del muro corresponde a la ampliación de la iglesia. Hay también una portada de sencillo arco apuntado.

La capilla mayor es semicircular y se cierra con bóveda de horno apuntado. Está precedida de un tramo recto presbiterial que se cubre con bóveda de ojivas, compuesta por dos gruesos nervios de sección rectangular y artistas matadas que terminan en pilares de capitel sin tallar situadas en las esquinas. El arco triunfal es apuntado y doblado, y descansa en semicolumnas todavía románicas con capitel de hojas. A partir de él se disponen las tres naves, que tienen tres tramos y están cubiertas a la misma altura. La separación entre ellas la efectúan pilares octogonales con basas del mismo perfil, en los que se enjarjan directamente arcos y nervaduras.

El primer tramo de las tres naves es obra más antigua que el resto; los arcos son de molduración más simple y apean los formeros en la parte de la cabecera en semicolumnas tardorrománicas como las que reciben el arco triunfal. La nave del Evangelio es más ancha que la de la Epístola y su testero está achaflanado. Únicamente el primer tramo de la nave mayor conserva su cubierta originaria. Es octopartita y sus nervios, gruesos y de sección rectangular, se enjarjan en los pilares octogonales que definen las naves y en las semicolumnas románicas de la cabecera.
Las demás cubiertas del templo parecen corresponder a la segunda mitad del siglo XV. Son estrelladas y de nervios rectos, caracterizándose por una cierta complicación que busca la variedad en cada tramo y el efecto decorativo general. Sus nervios se enjarjan en los pilares octogonales que separan las tres naves o en ménsulas góticas situadas en los paramentos, cónicas, rematadas en bola, lisas o decoradas con estrías rectas o helicoidales, hojas y bolas hispanoflamencas. Las claves tienen decoración geométrica y figurada incisa.

El exterior presenta la misma mezcla de elementos patente en el interior. La capilla mayor está jalonada por contrafuertes y posee en su cornisa canes figurados tardorrománicos. El muro del Norte se conserva casi intacto; sobre la antigua fábrica de escasa altura, con paramentos ciegos reforzados por gruesos contrafuertes y cornisa de canes prismáticos, se elevaron los muros del siglo XV, perforados con vanos de medio punto, derramados y moldurados con baquetones que se prolongan hasta el alféizar con basas áticas, pero sin capiteles. Conserva cegada la primitiva portada de ese lado, aunque muy maltrecha. Estaba constituida por arquivoltas apuntadas, sin molduraje, que apeaban directamente en las jambas.

Idéntica apariencia tendría el lienzo Sur, pero está enmascarado por la sacristía, el atrio que cobija la puerta principal –de medio punto, simplemente moldurada y sin columnas– y otras construcciones anejas. La sacristía, cuya factura actual fue realizada en 1793 por Juan Manuel Castrillejo, es cuadrada con los ángulos achaflanados y cubre con cúpula sobre pechinas. Poco después, entre 1797-1798 Antonio Guillén hizo el pórtico.


A los pies se sitúa la torre, que en su forma actual procederá del siglo XVII. Sin embargo conserva restos de otra anterior, patentes en la parte que da a la nave mayor, con dos vanos apuntados cegados, visibles desde el exterior. La parte más antigua de la torre entra dentro del estilo clasicista de Alonso de Tolosa, cuyas trazas se las atribuye Bustamante. Poseyó chapitel, aunque en la actualidad ya no existe. En su forma actual, la torre tiene tres cuerpos, con el campanario dibujando tramos palladianos.


BIBLIOGRAFÍA
  • CASTÁN LANASPA, Javier: Arquitectura gótica religiosa en Valladolid y su provincia (siglos XIII-XIV), Diputación Provincial de Valladolid, Valladolid, 1998.
  • PARRADO DEL OLMO, Jesús María: Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid. Tomo XVI. Antiguo partido judicial de Medina de Rioseco, Diputación de Valladolid, Valladolid, 2002.

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