sábado, 13 de junio de 2015

MONUMENTOS DESAPARECIDOS: LA CASA DEL MARQUÉS DE FRÓMISTA


La Casa del Marqués de Frómista fue otra de las innumerables pérdidas que sufrió nuestra ciudad en la maldita década de 1960, en el que los dirigentes de la misma y la piqueta redujeron a la nada la antigua ciudad histórica; los cuales no solo no respetaron ninguna zona, sino que se cebaron especialmente con los dos núcleos fundacionales de Valladolid: la plaza de San Miguel y la del Rosarillo.

Fotomontaje de la Plaza San Miguel tomado de https://www.facebook.com/pages/Valladolid-Desaparecido/544459948909554?fref=photo
Esta noble morada se encontraba situada en la plaza de San Miguel, al comienzo de la actual calle Gardoqui, antigua calle de la Sortija. Según Martín González, se edificó a finales del siglo XV, y constaba de “una gran puerta de arco carpanel da entrada a un desahogado zaguán, cuyo techo constituye una de las más apreciables y mejor conservadas piezas de esta clase. Es de viguería, que apoya en zapatas de canes perfilados al modo morisco; las partes bajas se decoran con estrellas. Las puertas del zaguán caen desenfiladas, por lo que el patio no es visible desde la calle. Tiene éste robustas columnas de fuste dórico, sin éntasis y labradas en una sola pieza. Seguramente perteneció esta casa al Marqués de Frómista. Los capiteles recuerdan precedentes góticos. Una decoración de tallos entrelazados con su fruto se encierra entre un toro y la pieza superior octogonal. En los frentes se protege el capitel con escudos, en la actualidad picados. Las zapatas poseen triple modillón mudéjar”.

Situación de la Casa del Marqués de Frómista en el plano de Bentura Seco (1738)
La Casa del Marqués de Frómista durante su derribo
A lo largo de los siglos, y como en todos los edificios, su estructura se resintió y necesitó de obras que la afianzara. Efectivamente, en 1575 el carpintero Domingo de Azcuitia se encargó de hacer las obras “que por autos y mandamientos de los señores presidente y oidores de la Chancillería están mandadas aderezar y reparar” en las casas del marqués de Frómista por la suma de 1.500 ducados.
Don Luis de Benavides, señor de Frómista, San Muñoz y Matilla, y doña Aldonza de Bazán, cuñada del conde de Miranda, fueron padres de don Jerónimo de Benavides, el cual en 1553 al fallecer su padre heredó el mayorazgo que había fundado en 1534 don Gómez de Benavides. Entre las propiedades que le correspondieron al heredero, que en 1559 sería creado marqués de Frómista, figuraban “unas casas principales en esta villa, frontero de la iglesia de San Miguel y otras pequeñas junto a ellas”, valoradas en más de 10.000 ducados.

Techumbre del zaguán
Tras los referidos reparos realizados por Azcuitia, en 1590 la casa fue arrendada a don Antonio Enríquez, recibidor de la Orden de San Juan, describiéndose sus linderos, por la derecha, casas de Bartolomé de Bustamante y, por la izquierda, casas de los capellanes de doña Mencía de Guevara.
A mediados del siglo XVIII la casa pertenecía a doña María Dominga Téllez Girón Fernández de Velasco, marquesa de Frómista, Caracena, Berlanga y Toral, que residía en Madrid y Canesi señalaba que el edificio se hallaba situado “frente de la puerta accesoria de la parroquia de San Miguel, y calle que va a las Brígidas”. Disponía de cuarto bajo y principal y sus medidas se estimaron en 40 x 45 varas (33,20 x 37,35 m.), estaba alquilada y confrontada con casa del curato de San Miguel y con otra que pertenecía a las memorias fundadas por doña Mencía de Guevara.

Cuando en 1850 se procedió a su venta, a censo reservativo, se indicaba que la casa que se alzaba en la calle “de la Sortija (ahora c/ de Gardoqui), señalada hoy con el nº 8” y estaba muy deteriorada y sin alquilar. Se componía “de cuarto del terreno natural, otro entresuelo y principal, patio y dos corrales; lindaba por su fachada principal con la plazuela titulada de San Miguel, por su costado derecho con casa del párroco o curato de San Miguel, por el izquierdo con otra casa perteneciente a la capellanía del Dirige (sic), y por lo accesorio con el convento de monjas de Santa Brígida”. El arquitecto Julián García hizo su valoración y la adquirió por 36.666 reales don Ricardo Martínez Sobejano.

BIBLIOGRAFÍA
  • MARTÍN GONZALEZ, Juan José: La arquitectura doméstica del renacimiento en Valladolid, Imprenta Castellana, Valladolid, 1948.
  • URREA, Jesús: Arquitectura y nobleza: casas y palacios de Valladolid, IV Centenario Ciudad de Valladolid, Valladolid, 1996.

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