viernes, 1 de abril de 2016

CASAS Y PALACIOS CONSERVADOS: LA CASA DE LOS CONDES DE BUENDÍA O DE LOS ZÚÑIGA


En la calle Juan Mambrilla, nº 14, antigua calle de Francos, se encuentra una de las edificaciones civiles más vetustas que aún conserva Valladolid, si bien ha sido muy modificada. Se trata de la Casa de los Zúñiga o de los Condes de Buendía, actual sede del Centro Buendía y del Servicio de Publicaciones de la Universidad de Valladolid. Para su estudio arquitectónico es fundamental el libro de Juan Carlos Arnuncio, mientras que para el histórico es indispensable el de Jesús Urrea; ambos los encontrareis en el apartado de bibliografía.
La presente casa es uno de los primeros ejemplos de arquitectura doméstica del renacimiento vallisoletano. Tradicionalmente esta casa de los condes de Buendía venía siendo identificada con la vivienda en que pasó su última noche, antes de ser ajusticiado, el condestable don Álvaro de Luna. Sin embargo, como ya demostró Urrea, su última morada fue la casa que perteneció más tarde al conde de Osorno y que se hallaba situad en la misma calle, casi enfrente de esta del conde de Buendía.

Ubicación de la casa de los Condes de Buendía en el mapa de Ventura Seco (1738)
Se trata de una casa del último tercio del siglo XV. Se encuentra remetida en la calle, formando plazoleta, lo que ayuda a valorizar el edificio, asimismo este retranqueamiento le da un carácter áulico. El exterior no ha perdido el aislamiento de la vivienda medieval; por eso los vanos son escasos. En el centro de la fachada está la portada con su arco de medio punto, que se perfila al modo gótico, con borde de baquetones, y encajándose dentro de un alfiz, que mantiene escudos picados en las albanegas. La decoración geométrica de la fachada parece ser de principios del siglo XX.
La casa utiliza un mecanismo repetido en este tipo de edificios consistente en dotar de tres plantas a la calle y únicamente dos al patio interior en ese intento de cualificar su imagen al exterior. El patio tiene dos corredores, faltando el del lado Sur, que es muro corrido, y el del lado Este, que es tapia. Es uno de los pocos ejemplares de patio abierto. Los pilares son octogonales, de capitel poliédrico liso, del tipo de Santa Cruz, pero sin bolas, recibiendo zapatas mudéjares, cuyos perfiles se presentan con hojas punteadas. Las galerías van un poco voladas sobre viguería, que se ornamenta en sus extremos mediante canes de corte gótico mudéjar. La escalera es de ángulo, y aunque ha sido modernizada, conserva un tipo claustral. En el centro del patio hay un pozo con su brocal de piedra.

Los Reyes Católicos en 1474 concedieron el título de conde de Buendía a don Pedro de Acuña, cuya familia procedía de Portugal y se estableció en Castilla en tiempos de Enrique III. Los condes de Buendía poseyeron en Valladolid varias casas (unas se encontraban situadas en la plaza de Santa María -hoy Plaza de la Universidad- y las otras en la calle de Francos -hoy calle Juan Mambrilla-), las cuales se hallaban comunicadas entre sí por un amplísimo jardín interior, tal y como se observa en el mapa de Ventura Seco.
Las casas más modernas eran las situadas en la plaza de Santa María, según se expresa en 1587 cuando, al vender los herederos de Bernaldino de Santodomingo sus casas en la plaza de la Iglesia mayor, se afirma “que lindan con las casas que al presente edifica el conde de Buendía”, refiriéndose a don Juan de Acuña Padilla, VI conde, comendador de Yeste y Taivilla en la orden de Santiago, gentilhombre de cámara y sumiller de Felipe II.
Las primitivas casas de la familia, que ya existían en 1482, se hallaban en la entonces denominada calle de Francos, pues al morir el VI conde en 1592, su hijo y heredero don Juan de Acuña, del Consejo supremo de S.M., tomó posesión “de las casas y lo a ellas pertenecientes que dicho don Juan de Acuña dejó en la villa de Valladolid, en la calle de Francos, las que hubo y heredó del conde don Fadrique, su padre”; este último había fallecido en 1558 después de haber estado casado con doña María de Acuña y Padilla.

En 1601 se dice que el VI conde “hizo y fabricó un cuarto a las espaldas de sus casas que son del señor don Juan de Acuña, del Consejo Supremo y de la Cámara de S.M., su hijo, con su jardín y casa de jardinero y el dicho cuarto y jardín y casa del jardinero corresponde y mira a la plaza de Santa María de esta ciudad y está en la calle de la Parra de ella y revuelve a la calle que llaman de Ruiz Hernández”. Don Juan tuvo que compartir esta última propiedad con su tío materno don Álvaro de Córdoba satisfaciendo ambos el censo que el Cabildo poseía sobre el dominio de la misma. En 1612, don Juan Acuña, notario mayor de León, fue creado marqués de Vallecerrato.
En 1634 su descendiente don Martín Vázquez de Acuña y Guzmán, marqués de Vallecerrato y Palacios, vizconde de Santarén, tenía alquiladas, desde 1629, “las casas principales de los dichos señores marqueses que son en la calle de Francos”, a don Diego Rodríguez Valtodano, del Consejo de S.M. y oidor presidente de la Chancillería de Valladolid, invirtiéndose diversas cantidades en su reparación y mantenimiento del jardín y su noria y aún continuaba alquilada en 1642, en este momento, a don Diego de Loaísa del Consejo de S.M. y oidor de la Chancillería.
Cuando en este último año la comunidad de frailes trinitarios descalzos pretendió instalar su convento en la calle de Ruiz Hernández, en la información que se hizo para apoyar su pretensión se subraya que las únicas casas importantes que había entonces en la parroquia de la catedral eran las del Conde de Buendía “y aún las del conde de Buendía la puerta principal no la tienen a la dicha parroquia sino a la de la Antigua”, es decir en la calle de Francos.

En 1728 al hablarse de las casas del mayorazgo de Villamayor, por entonces pertenecientes al conde de Campo Rey, situadas junto  las del conde de Osorno, que en ese momento poseían ya lo duques de Alba, se dice que estaban “en la calle de Francos frente de otra que fue del conde de Buendía”. Efectivamente, a  fines del siglo XVIII, al no satisfacer los réditos censuales los condes de Buendía, el Cabildo de la catedral se hizo con la posesión de la casa, alquilándola a partir de entonces a diversos particulares.
Canesi, hacia 1740, al hablar de los condes de Buendía sitúa sus casas en la Plazuela de Santa María y afirma que en ese momento “son hoy del Cabildo Mayor”. Floranes escribía en torno a 1790 que la casa del conde de Buendía situada “en la calle de Francos (es) la mayor casa palacio que hay en ella, con salida a la plazuela de Santa María; la cual es hoy del Cabildo de la Santa Iglesia, y la quiso comprar el señor Obispo Cosío para palacio episcopal, y no se compuso porque querían por ella más de lo en que se tasase por dos maestros que era lo que el Ilmº les ofrecía dar (…) con que se quedó sin palacio la dignidad”.
Don Laureano Rojo de Norzagaray, magistrado de la Audiencia, compró en 1846 al Cabildo catedralicio, por 109.100 reales, una casa en la calle de Francos nº 19 moderno, 10 antiguo, que se identifica con la que “linda por la derecha con otra que habita el Ilmº Sr. D. Joaquín Tarancón, por la izquierda con otra que habita don Leopoldo Galán, cuyas casas pertenecen al citado Cabildo; por lo accesorio con casas de la calle de Ruiz Hernández y corral y patio de las casas del doctor D. Pelayo Cabeza de Vaca, por la cual casa tiene la servidumbre de entrada y salida por la plazuela de Santa María”. Constaba de habitaciones altas y bajas, patio, corrales y noria, constando su superficie de 24.254 pies cuadrados.

La casa de la calle de Francos, señalada en 1863 con el nº 24, pasó a ser propiedad de don Sabino Herrero Olea, casado con doña Candelaria Ruiz del Árbol, y se describe con “planta baja, entresuelo y principal y una superficie de 1.803 m2”. Limitaba por su derecha con la casa nº 22, que pertenecía a don José Antonio Pintó; por su izquierda, nº 26, con casa de don Gregorio Llano; y por su fondo con casas de la plaza de Santa María y calle de Ruiz Hernández, propias de los herederos de don Pelayo Cabeza de Vaca.
El edificio en la Plaza de Santa María perteneció a don Pelayo Cabeza de Vaca, alcalde de Valladolid en 1842, ocupó el mismo solar en donde los padres jesuitas instalaron en 1928 su residencia de estudiantes “Menéndez y Pelayo” la cual, modificada en la década de los cincuenta, subsistió en este mismo lugar hasta los años 80.
En la década de 1970 la adquiere el Ayuntamiento y durante unos años se establece un estado de abandono, sufriendo un progresivo deterioro hasta arruinarse casi su totalidad, desapareciendo el cuerpo posterior. Fue adquirida por la Universidad de Valladolid en 1988 y recuperada para dependencias de dicha institución. Cuatro años después, en 1992, fue restaurada por Juan Carlos Arnuncio y Valeriano Sierra. Su actuación fue tan positiva que les llevó a obtener en 1995 el Premio de Opinión del Colegio de Arquitectos de Valladolid y el Primer Premio de Rehabilitación de Castilla y León 1996.

BIBLIOGRAFÍA
  • ARNUNCIO PASTOR, Juan Carlos (dir.): Guía de arquitectura de Valladolid, IV Centenario Ciudad de Valladolid, Valladolid, 1996.
  • MARTÍN GONZALEZ, Juan José: La arquitectura doméstica del renacimiento en Valladolid, Imprenta Castellana, Valladolid, 1948.
  • URREA, Jesús: Arquitectura y nobleza: casas y palacios de Valladolid, IV Centenario Ciudad de Valladolid, Valladolid, 1996.

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