viernes, 26 de julio de 2013

LAS CÚPULAS MUDÉJARES DE LA CAPILLA DE SAN LLORENTE DE LA COLEGIATA DE VALLADOLID


La capilla de San Llorente, en la actualidad una de las salas del Museo Diocesano y Catedralicio, estuvo situada en su origen a los pies de la Colegiata de Santa María. Dicha capilla, existente ya antes del año 1319, era utilizada por el Cabildo como sala capitular. Probablemente por causa de la construcción del claustro, iniciado aquel mismo año, la capilla se arruinó en torno a 1331.
Según Javier Castán, Pero Fernández –escribano de Cámara del Rey, Canciller del infante don Fadrique y Maestre de la Orden de Santiago– y su hermano Juan Gutiérrez –escribano de don Fadrique, cuyas armas con las de León y Castilla engalanan el espacio libre entre ambas cúpulas–, solicitan en 1345 del Prior y Cabildo de la Iglesia Colegial licencia para reedificar la capilla con la doble advocación de San Llorente y del Corpus Christi dedicándola a espacio funerario. Parece que los sepulcros familiares eran de buena labor de yesería, uno de los cuales se conservaba todavía en 1970. Según Lavado Paradinas la obra correspondería al primer cuarto del siglo XV por mecenazgo de Pedro Fernández, enterrado en 1429, hijo del patrono de la capilla. Dicho autor relaciona las yeserías con las antedichas de Sahagún y Mayorga.
La capilla de San Llorente, en un plano de la antigua colegiata, está marcada con el color amarillo


La capilla de San Llorente es un espacio rectangular de cantería con arcosolios en los muros, dividido en dos ámbitos cubiertos con dos hermosas bóvedas de yesería mudéjares que se han vinculado a la tradición de las qubbas funerarias del tipo de las de La Mejorada, la Peregrina de Sahagún o la de los Villagómez en Santa María de Arbás (Mayorga).
Dichas dos cúpulas están decoradas con motivos geométricos de lacería, emblemas heráldicos y piñas con mocárabes que responden a su doble titulación. Aunque una de las cúpulas es esférica, y la otra octogonal, ambas poseen el mismo esquema decorativo: anillo con motivos de lacería policromados y una estrella de similar motivo, emblemas heráldicos y como coronamiento en el remate una piña de mocárabes.
BIBLIOGRAFÍA
  • DUQUE HERRERO, Carlos: Rutas del Mudéjar en la Provincia de Valladolid, Castilla Ediciones, Valladolid, 2005.

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