martes, 19 de enero de 2016

LA ARQUITECTURA BARROCA EN VALLADOLID (1650-1750) III. "El barroco conservador y otras tipologías"



A- LA ARQUITECTURA CONSERVADORA
En contraposición a la arquitectura comentada, netamente barroca, en Valladolid se siguieron desarrollando los modelos clasicistas que habían triunfado en la primera mitad del siglo XVII, y que desde entonces continuaban, aunque cada vez en menor proporción. Según palabras del profesor Martín González, “hay que reconocer que existió frente a una arquitectura netamente barroca, otra que frenó la fantasía y mostró singular interés por los arcaicos planos”. Uno de los factores que favoreció la prolongación de este modelo fue el hecho de que resultaban ser unos planes mucho más económicos.
Los maestros que desarrollaron este tipo de arquitectura eran por lo general locales. Dicha arquitectura se caracterizaba por mantener la línea recta tanto en fachadas, exteriores, plantas y alzados. Uno de los edificios más emblemáticos de esta tipología es la actual iglesia de San Nicolás, antigua conventual de los Trinitarios Descalzos. La iglesia se comenzó a edificar en 1715, estando ya en 1740 concluida. La fachada, aunque clasicista, posee ciertos elementos barrocos como es el almohadillado que favorece la creación de volumen a través del claroscurismo.
 

B- OTRAS TIPOLOGÍAS BARROCAS
Fachadas columnarias
Una tipología muy desarrollada en este periodo, aunque procedente del siglo XVII, es el de las fachadas columnarias. Se trata de fachadas que se asemejan a retablos, con una distribución a través de cuerpos superpuestos de columnas y entablamentos. El matiz introducido durante el barroco será la posición de los diversos cuerpos en avance y retroceso, rompiendo de esta manera la rectitud de la fachada. En la ciudad se conservan tres ejemplos: la iglesia de las Comendadoras de Santa Cruz (las Francesas), la del Colegio de San Ambrosio, y la iglesia del monasterio de Nuestra Señora de Prado. En esta última las columnas de los extremos se disponen en esviaje, con lo cual se acrecienta el sentido de profundidad y otorga al conjunto un concepto perspectivo.

Fachada de las Comendadoras de Santiago (las Francesas)
Fachada del Colegio de San Ambrosio (desaparecido, la fachada se trasladó a los jardines del Colegio de Santa Cruz)
Fachada del Monasterio de Nuestra Señora de Prado
Camarines y transparentes
La arquitectura barroca buscaba, entre otras muchas cosas, la luz, motivo por el cual se crearon los transparentes, siendo el más famoso en España el realizado por Narciso Tomé en la Catedral de Toledo. Los transparentes son, según palabras de Zalama Rodríguez, “pequeños edículos adosados a la cabecera con un amplio ventanal por donde penetra la luz, que ilumina la imagen titular desde atrás (…) La intencionalidad es sorprender mediante efectos lumínicos provocado un cierto misterio y resaltando la figura de la imagen titular”.
A lo largo de la primera mitad del siglo XVIII se realizaron numerosas intervenciones para abrir camarines y transparentes para honrar a imágenes de gran devoción, en su mayor parte marianas. Así, en 1745 se colocaba a la Virgen de la Vera Cruz en el retablo mayor, abriéndose tras ella un camarín iluminado por un pequeño transparente.

Otro transparente importante se efectuó en el retablo mayor (Fernando González, 1756) de la iglesia del Salvador. En el centro del mismo se reutilizó un grupo de la Transfiguración, obra del escultor Pedro de la Cuadra, procedente del primitivo retablo. Pues bien, detrás de este grupo, y para dar una mayor sensación de teatralidad, se practicó una ventana para que la luz bañara estas imágenes y creara una sensación de volatilidad.

Los camarines son una especie de habitaciones situadas por lo general tras los retablos en el cual se sitúa una advocación de cierta importancia. Para llegar a ellos suele existir una escalera por la que se accede a la parte trasera del retablo. Existen dos tipologías de camarines: los abiertos y los cerrados. Entre los abiertos destaca el de la capilla de la Virgen de las Angustias en la iglesia del mismo nombre, y entre los cerrados el de la capilla de San Joaquín y Nuestra Señora de la Mano en el actual Santuario del Carmen Extramuros.

Capilla de la Virgen de las Angustias en su iglesia penitencial
Santuario de Nuestra Señora del Carmen Extramuros. Tras el retablo se halla el camarín
  • BRASAS EGIDO: José Carlos: “Arquitectura y urbanismo del siglo XVIII”. En Valladolid en el siglo XVIII. Historia de Valladolid, V, Ateneo de Valladolid, Valladolid, 1984.
  • MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: Arquitectura barroca vallisoletana, Diputación Provincial de Valladolid, Valladolid, 1967.
  • ZALAMA, Miguel Ángel: Ermitas y santuarios de la provincia de Valladolid, Diputación Provincial de Valladolid, Valladolid, 1987.

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