viernes, 17 de mayo de 2013

LOS BARROS COCIDOS DE JUAN DE JUNI PARA EL CONVENTO DE SAN FRANCISCO DE MEDINA DE RIOSECO


En el actual Museo de San Francisco de Medina de Rioseco encontramos una de las obras más singulares que realizara Juni a lo largo de su carrera. Se trata de dos grupos modelados en barro cocido que le fueron encargados por el Almirante de Castilla don Fadrique Enríquez hacia el año 1537. Algunos años después, a través de los testimonios prestados en el pleito de La Antigua, se prueba que estas obras eran los grupos escultóricos de barro que aún se encuentran en la capilla mayor del convento de San Francisco, hoy convertido en museo.

Fachada del Convento de San Francisco
Vista de la capilla mayor del convento
Los dichos barros, que representa a San Jerónimo penitente, uno, y, el otro, el Martirio de San Sebastián, estaban destinados para los altares colaterales de la iglesia del convento, lugar en el que aún se encuentran. Los dos altares están compuestos por sendos retablos de piedra de tipo arcosolio con nichos centrales apaisados, enmarcados por columnas y áticos con escenas en relieve, que había hecho en 1535 el entallador Miguel de Espinosa, con la colaboración de su hermano Sebastián y de Esteban Jamete y bajo la dirección de Cristóbal Ruiz de Andino.
El altar del lado del Evangelio cobija el grupo de San Jerónimo penitente. Se representa al arrodillado y a punto de golpearse con la piedra. Le acompañan a un lado su león emblemático, que parece custodiar el capelo cardenalicio, y al otro un árbol truncado y hueco en el que se apoyan el manto y un gran libro abierto; otro libro situado en el suelo sirve de peana a una calavera.
En el altar del lado de la epístola el Martirio de San Sebastián está integrado por tres figuras: el santo atado a un tronco y escoltado por dos sayones, uno con vestidura civil y otro de militar romano. Toda  la escultura fue policromada y en el fondo de ambos nichos hay paisajes pintados respaldando la escena.
La gran novedad de estas obras, al margen de su calidad escultórica, que es magnífica, es el material empleado: barro cocido. El mérito de estas esculturas es doble si tenemos en cuenta que el tamaño de las mismas es el del natural, aunque las figuras están hechas en fragmentos ensamblados. Esta es una de las razones por la que estos grupos han despertado el interés de prácticamente todos los estudiosos de Juni, que han destacado lo que de innovación tienen en la escultura castellana de la época. La otra es el evidente influjo que presentan de la escultura clásica y de los maestros del renacimiento italiano. Como puso de relieve Martín González, la figura de San Jerónimo, con su poderoso torso desnudo y el dramático rostro elevado patentiza el conocimiento del Laocoonte

Laocoonte
Por su parte, el personaje calvo del grupo de San Sebastián se ha relacionado con sendas figuras de Donatello y Rustici, quizá únicamente en razón de su propia calvicie. Sin embargo, la figura del militar romano, con el brazo elevado a la altura de la cabeza, presenta similitudes iconográficas con uno de los soldados integrados en la escena de la Resurrección situada en la capilla de la Pasión de la iglesia de Saint Maclou en Pontoise (Francia), que se hacía n estos mismos años. Con todo, el sentimiento general de los grupos con figuras caprichosamente movidas pero contrapuestas entre sí en busca de la simetría de las escenas, es muy característico de Juni.

DONATELLO. Habacuc. Opera del Duomo de Florencia
GIOVANNI FRANCESCO RUSTICI: La predicación de San Juan Bautista. Baptisterio de Florencia
Pontoise. Catedral de Saint Maclou. Capilla de la Pasión
Soldado de la Capilla de la Pasión
A causa del material y de la humedad de la iglesia de San Francisco el estado de las piezas era muy deficiente, especialmente en el grupo de San Jerónimo que ha perdido prácticamente toda la policromía, lo que en contrapartida, deja apreciar en toda su grandeza el magistral modelado del santo. La restauración llevada a cabo recientemente, gracias al "Proyecto Almirante. Patrimonio y Desarrollo", les ha devuelto en parte su esplendor.Resurrección situada en la capilla de la Pasión de la iglesia de Saint Maclou en Pontoise (Francia)

BIBLIOGRAFÍA
  • FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: Juni de Juni, escultor, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2012.

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