viernes, 1 de abril de 2022

Presentación de la revista "La Pasión de Valladolid"

 

Ayer, 31 de marzo de 2022, se presentó en la iglesia del Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana la revista Semana Santa en Valladolid de la Asociación Reunart, coordinada por Leia Carazo Garrido y Diego Concejo Andrés, y dirigida por Javier Baladrón Alonso. Esta publicación nace con el propósito de abordar la Semana Santa de Valladolid con un carácter divulgativo, en el que tratar con rigurosidad pero a la vez de forma amena y entendible para todos los públicos, ya se trate de personas involucradas de cualquier manera con nuestra Semana Santa o turistas que se acercan a nuestra ciudad para disfrutar de este acontecimiento que tanto nos enorgullece a los vallisoletanos y que en 1980 fue declarado de Interés Turístico Internacional, siendo la primera Semana Santa de España que logró ostentar tal distinción. 

Queremos dar las gracias por su asistencia a doña Gema Gómez Olmos, Vicepresidenta de la Diputación de Valladolid, y a don Luis Vélez, Concejal de Movilidad y Espacio Urbano

Nos costó bastante elegir el título pues queríamos algo corto y directo. Tras darle muchas vueltas surgió al fin La Pasión de Valladolid. Por su parte, la elección de la fotografía de portada no fue casual dado que como asociación universitaria creímos que lo más conveniente para este primer número sería que figurase en ella el Cristo de la Luz, el Cristo de los Universitarios que durante todo el año reside en la capilla del Colegio de Santa Cruz, sede del Rectorado.

 

En cuanto abrimos la revista nos encontramos con el staff de los escritores que han participado en la revista, parte de ellos historiadores e historiadores del arte, y la mayoría cofrades de buena parte de las cofradías y hermandades de nuestra Semana Santa, si no me falla la memoria están representadas hasta 11 de ellas. Gracias a todos ellos por participar: Enrique Gómez Pérez, Eva María Guardián Pintado, Francisco Javier Juárez Domínguez, Francisco M. Morillo Rodríguez, Javier Alonso Caramazana, Javier Burrieza Sánchez, Julio César García Rodríguez, Miguel Ángel Alonso, Miguel Herguedas Vela, Paula Adeva Seco, Rodrigo Cabezudo Bilbao, Teófanes Egido y Victoria Garrido.

En la página derecha podemos observar el índice de la revista, que contiene el esquema básico que se seguirá en años futuros, si bien se añadirán novedades. Su estructura se basa en un editorial, una entrevista, dos testimonios cofrades, una sección de Historia, otra de Arte, otra dedicada a las Novedades que registren las cofradías ese año y una última sección más heterogénea que tratara diversos temas como veremos más adelante. Con todo ello podremos ver nuestra Semana Santa analizada desde diferentes ámbitos y perspectivas: espiritual, histórico, artístico, etc.

Este año quisimos que el primer editorial lo realizara Javier Burrieza, que mañana tendrá el honor de pregonar la Semana Santa de Valladolid en la catedral. Ha sido todo un honor que se convirtiera en nuestro padrino, pues quién mejor para ello que uno de los grandes conocedores de nuestra Semana Santa.

Para la entrevista tampoco tuvimos muchas dudas puesto que cada vez que nos acercábamos a una cofradía su nombre salía a la palestra, cosechando elogios unánimes por su vital papel en pro de la Semana Santa desde el Museo Nacional de Escultura. Estamos hablando de José Ignacio Hernández Redondo, conservador de la citada institución museística durante casi 42 años. Hemos de agradecerle que se mojara en todas las preguntas que le efectuamos, incluso en las más comprometidas acerca de autorías de imágenes y de otros desaguisados provocados por las diversas desamortizaciones.

A continuación, llega lo que hemos venido a llamar “Testimonios cofrades”, sección en la que cada año dos cofrades vendrán a responder una pregunta muy sencilla, pero a la vez muy personal: ¿Qué significa para ti la Semana Santa de Valladolid? En esta ocasión hemos contado con Rodrigo Cabezudo de la Cofradía de la Preciosísima Sangre y de Javier Alonso de la Cofradía de la Orden Franciscana Seglar.

El segundo apartado, titulado “Hagamos Historia”, echa un vistazo al pasado, pero también al presente, para conocer esa Semana Santa que en buena parte ya ha desaparecido y que no está de más recordar para que no se pierda en el olvido. En primer lugar, se hablará de la historia y trayectoria de una cofradía, este año empezamos por la Hermandad Penitencial de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, aquella a cuyos miembros se calificara de “Simpáticos por su juventud, orden y compostura”. A continuación, trataremos acerca de un capítulo importante, aunque desaparecido, de la historia de nuestra Semana Santa como fue la Romería del Santo Sudario que se celebraba en las cercanías del desaparecido Convento de Nuestra Señora de la Laura, cenobio que existió hasta finales del siglo XX en el Paseo de Filipinos, junto a la iglesia de San Juan de Letrán.

En esta misma sección histórica se comentan dos fotografías del pasado como son las del paso de la Virgen y San Juan, que la Cofradía del Discípulo Amado procesionó durante la década de 1950, y la del montaje del paso de la Coronación de Espinas que por entonces sacaba a la calle la Hermandad del Santo Cristo de los Artilleros. Montaje que, aunque parecía homogéneo hoy hemos podido saber que tan solo pertenecían al referido paso histórico de la Penitencial de la Vera Cruz el Cristo y el sayón arrodillado, mientras que los otros dos sayones conformaban el de la Oración del Huerto. Para finalizar esta sección tratamos de dos pasos procesionales que por diversos motivos no han vuelto a desfilar y que, la mayoría del público, no sabe que antiguamente formaron parte de nuestros desfiles procesionales. En esta ocasión se trata del Cristo de la Espiga de la iglesia de San Pedro, alumbrada durante las décadas de los 60 y 70 por las Cofradías de Jesús Resucitado y de la Sagrada Cena, y el Cristo Yacente de la Cofradía de Jesús Nazareno que se puede admirar en el banco del retablo de la Virgen del Sacro Monte Calvario.

El tercer apartado sería el propiamente artístico y en él queda diáfano el por qué la Semana Santa de Valladolid viene siendo calificada como “Pura Maravilla de Arte”. Comenzamos con el estudio de dos de las grandes máquinas que cada año conquistan nuestras calles. Cada uno de ellos no es solamente una magistral obra de arte, sino que son hitos dentro de la escultura española. Así, La Elevación de la Cruz, obra de Francisco de Rincón cuando apenas había comenzado el siglo XVII, tiene el mérito de ser el primer paso procesional pasionista integrado por diversas imágenes de tamaño natural realizadas íntegramente en madera policromada. Por su parte, El Descendimiento, conocido como el Reventón por aquella anécdota que todos conocemos gracias a Ventura Pérez, es sin duda la gran máquina escenográfica de nuestra Semana Santa, además de ser el único de los pasos que se ha mantenido tal cual salió del taller de Gregorio Fernández, con la excepción de la sustitución de la Virgen que se llevó a cabo a mediados del siglo XVIII. Que la desamortización no actuara sobre él se deberá probablemente al hecho de que se mantenía montado durante todo el año en su capilla.

Pero no solo de pasos vive el hombre asique también hemos decidido tratar cada año sobre un escultor que esté representado en nuestra Semana Santa. Empezar por Gregorio Fernández hubiera sido muy obvio asique hemos optado por hablar de otro magistral imaginero, aunque del siglo XVIII. Estamos hablando de Pedro de Ávila, cuya imagen pasionista más icónica es Las Lágrimas de San Pedro, aunque también fue el autor del Cristo del Olvido, del San Juan Evangelista de la Cofradía del Discípulo Amado, y de otras que podréis descubrir en estas páginas.

Pasos, escultores, tampoco podían faltar iglesias, es por ello que cada año trataremos sobre uno de los templos que acogen a nuestras cofradías. Este año hablaremos de la historia y del patrimonio que posee una de nuestras parroquias más antiguas, concretamente la iglesia de San Martín, la cual por desgracia perdió la mayoría de su patrimonio tras el derrumbe de su techo allá por la década de 1960. En ella radican hoy en día la Muy Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad y la Hermandad del Santísimo Cristo de Medinaceli, Nuestra Señora de la Divina Misericordia y Discípulo Amado.

Quizás una de las secciones más curiosas de “Pura Maravilla del Arte” sea la que hemos llamado Patrimonio Cofrade y en la cual nos hemos atrevido a reconstruir tanto documentalmente como de manera virtual, la iglesia penitencial de Nuestra Señora de la Pasión. Sirva esta reconstrucción, realizada por Francisco Morillo, para reivindicar el uso de las nuevas tecnologías a la hora de investigar sobre nuestro pasado. Asimismo, también hemos tratado sobre uno de los ámbitos sacros más devotos y magnificentes con que cuentan nuestras cofradías: la Capilla de la Virgen de las Angustias, en la cual podemos ver durante todo el año a la Señora de Valladolid.

Finalizamos la sección histórica con “Investigación cofrade”, apartado en el que cada año se dará a conocer un documento inédito. En este primer número el protagonista es el retablo mayor de la desaparecida iglesia penitencial de Nuestra Señora de la Piedad, retablo que, quizás, no haya desaparecido del todo. En la imagen pueden ver la localización del citado templo en el famoso mapa de Ventura Seco.

El cuarto apartado de la revista aborda las novedades que presenta la Semana Santa anualmente, es decir en este primer año se trataran las concernientes a 2022. Así, en primer lugar, se glosa el cartel de la Semana Santa que se da a conocer cada mes de enero en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento de Valladolid, y también se escribe una pequeña semblanza biográfica del pregonero que ese año se encargará de anunciar nuestra Semana Grande en la Catedral el viernes previo al Viernes de Dolores. En esta ocasión tocaba hablar de Javier Burrieza y pensamos que quien mejor podría hacerlo que una persona que le conoce perfectamente, don Teófanes Egido, catedrático de Historia y antiguo cronista de Valladolid. Acabamos este apartado realizando un repaso por todas las novedades que van a acaecer a lo largo de esta Semana Santa 2022: procesiones, recorridos, imaginería, andas, patrimonio, enseres, etc…

La revista finaliza con un último apartado titulado “Más allá de la Semana Santa” en el que se darán a conocer nuestras Cofradías de Gloria, un tema que apenas se ha abordado a pesar de que existen y han existido decenas y decenas de hermandades de ese tipo; así como otras Semanas Santas de nuestro entorno más inmediato. Así, en este número hablaremos de la Real y Venerable Hermandad de Nuestra Señora del Rosario María Santísima de San Lorenzo, y de la Semana Santa de Carrión de los Condes.

Asimismo, y con un carácter puramente informativo las últimas páginas de la revista acogen el listado de las Cofradías y Pasos Procesionales que forman parte de la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor, buque insignia de nuestra Semana Santa. En él encontréis las autorías y cronologías correctas de todos los pasos, incluyendo las novedades que han aportado las investigaciones documentales durante estos últimos años.

La Pasión de Valladolid será una revista realizada por la Asociación Universitaria “Reunart” y tendrá un carácter anual, publicándose durante la Cuaresma para que así se pudieran conocer las novedades que trajera la Semana Santa de ese año en los momentos previos a su celebración. No hemos de olvidar que se trata de uno de los acontecimientos que más relevancia tienen en nuestra ciudad y que más turistas atraen a la misma. Los autores de sus textos serán miembros de la propia Asociación, Doctores en Historia del Arte, licenciados en Arte e Historia, expertos en los diferentes temas que se aborden en la revista, etc, muchos de los cuales, además, tienen el plus de ser cofrades y conocer bien la Semana Santa desde dentro.

A continuación, os dejamos los puntos en los que podréis conseguir la revista, quizás en breve os informemos de alguno más. Muchas gracias y esperemos que os guste.

miércoles, 23 de marzo de 2022

PÍLDORAS ARTÍSTICAS: "Nuestra Señora de la Compasión" (Alejandro Carnicero, 1738). Por Francisco Javier Juárez Domínguez y Javier Baladrón Alonso

 

Título: Nuestra Señora de la Compasión

Autor: Alejandro Carnicero

Año: 1738

Material: Madera policromada y corona de plata

Medidas: 126 x 71 x 35 cm.

Lugar donde se encuentra: Basílica Santuario Nacional de la Gran Promesa

 

Título: Grabado de Nuestra Señora de la Compasión

Autor: Ventura de Ágreda

Año: 1772

Material: papel y tinta

Medidas: 28 x 19 cm.

Lugar donde se encuentra: Iglesia de San Miguel y San Julián. Valladolid.

 

Por primera vez se expone y se revela la autoría de la Virgen de la Compasión (126 x 71 x 35 cm), la cual fuera imagen titular de la Venerable Congregación del Dulcísimo Corazón de Jesús y Nuestra Señora de la Compasión, hermandad erigida en 1727 en la desaparecida iglesia de San Julián y Santa Basilisa, según informa José Colón de Larreátegui.

La Virgen es obra documentada del escultor iscariense Alejandro Carnicero (1693-1756), una de las cimas de la escultura barroca española, tal es así que llegó a trabajar en la decoración escultórica del nuevo Palacio Real de Madrid. Carnicero vivió en Valladolid entre 1733-1738, año este último en el que regresó a Salamanca, siendo por lo tanto la efigie de Nuestra Señora de la Compasión y Corazón de Jesús una de las últimas esculturas que talló en la ciudad puesto que el 2 de febrero de 1739 la imagen se colocó a solicitud de Don Diego Alonso, párroco de San Julián, en la capilla mayor de la citada iglesia. Asimismo, refiere Ventura Pérez que poco después se situó en el mismo templo una efigie de San Juan Nepomuceno, escultura que, conservada en la iglesia de San Miguel, se viene atribuyendo indubitablemente a Carnicero. No parece casualidad que ambas imágenes las realizara él puesto vivió en una casa sita en el “Malcocinado” (actual calle Francisco Zarandona), paraje perteneciente a la jurisdicción de la parroquia de San Julián.

La imagen permanecería en la capilla mayor del templo encima de un trono que le talló ex profeso el ensamblador Bentura Ramos (1703-1756). De su estancia en San Julián se conserva el grabado expuesto, obra de Ventura de Agreda en 1772, es decir, los últimos años del antiguo edificio. Después será Ventura Pérez quien narre como en 1775 es una de las imágenes que se lleva procesionalmente hasta San Ignacio al reunirse en este templo las Parroquias de San Miguel y San Julián. De allí, pasaría a la Parroquia de San Ildefonso, donde un inventario de 1859 la describe “con 6 ángeles de adorno” y, finalmente, será cedida a la Parroquia de San Esteban El Real, hoy Santuario de la Gran Promesa, tras las obras de acondicionamiento realizadas a causa del grave incendio que se desató en ella en 1869 y que consumió todos sus retablos y esculturas, siendo una de ellas una efigie de Nuestra Señora de la Compasión, tal vez encargada por la propia Cofradía al desligarse de San Miguel. Tras la reapertura en 1870 se instaló en un retablo dorado, cedido por Don Rafael y Don Manuel Reinoso, ocupando diversos espacios en el lado de la epístola. La Cofradía, cuya presencia en San Esteban ya se constata en 1841, tuvo diferentes denominaciones como Venerable Orden de Nuestra Señora de la Compasión (1861) o Congregación de Nuestra Señora de la Compasión (1864).


La Virgen figura de pie sobre una nube flanqueada por dos cabezas aladas de querubines. Tiene la mirada baja y las manos juntas sobre el pecho, el cual es traspasado de dolor por una afilada espada de plata que hace referencia a la profecía de Simeón: “¡Y a ti misma una espada te atravesará el alma!” (Lc. 2, 33-35). Porta túnica roja, manto azul y toca blanca que le enmarca el rostro, de delicadas facciones, ojos de tapilla vítrea y trae al recuerdo el modelo de Dolorosa de Pedro de Mena. Las manos son exquisitas, estando modeladas con detalle y elegante disposición.

Por su parte, el grabado presenta a la Virgen de manera idéntica a la escultura, rodeada de ángeles y enmarcado todo el conjunto por rocallas y una leyenda que dice que el obispo Rubín de Celis otorgaba indulgencias a quien rezara una salve a esta imagen.


BIBLIOGRAFÍA

ALBARRÁN MARTÍN, Virginia: El escultor Alejandro Carnicero entre Valladolid y la Corte (1693-1756), Diputación de Valladolid, Valladolid, 2012.

CANESI ACEVEDO, Manuel: Historia de Valladolid (1750), Tomo I, Grupo Pinciano, Valladolid, 1996, p. 178.

GONZÁLEZ GARCÍA-VALLADOLID, Casimiro: Valladolid, sus recuerdos y sus grandezas: religión, historia, ciencias, literatura, industria, comercio y política. Tomo III, Imprenta de Juan Rodríguez Hernando, Valladolid, 1902, pp. 399 y 401.

MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José y URREA, Jesús: Catálogo Monumental de la provincia de Valladolid. Tomo XIV. Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid (1ª parte), Institución Cultural Simancas, Valladolid, 1985, pp. 73 y 325.

PÉREZ, Ventura: Diario de Valladolid (1885), Grupo Pinciano, Valladolid, 1983, pp. 161-162 y 480.