viernes, 28 de mayo de 2021

Exposición: "Antonio Maffei profesor y pintor (La Habana 1885 - Valladolid 1961)"

 

La vida se encuentra plagada de casualidades y esta exposición dedicada a mi admirado Antonio Maffei nos proporciona una ciertamente emotiva por cuanto a pocos metros de esta sala de exposiciones temporales del MUva, en cuya colección permanente se pueden disfrutar durante todo el año de algunas pinturas del maestro, fue donde el pintor situó su caballete a mediados del siglo pasado para captar un precioso testimonio de ese Valladolid perdido y que gracias a sus pinturas podemos recuperar y disfrutar. Estamos hablando de la acuarela La plazuela de Santa Cruz (1950), un precioso paisaje urbano en el que entre frondosos árboles y vetustas casonas se alza el desaparecido convento de las Siervas de Jesús. Y es que una de sus temáticas predilectas fue la plasmación de vistas urbanas de Valladolid. Cual cronista de aquel Valladolid desaparecido se dedicó a captar con fruición esas plazas, jardines, torres de iglesias, callejuelas, rincones castizos, y parajes dominados por la naturaleza de una ciudad que muy pocos años después desaparecería irremisiblemente y que hoy añoramos.

La exposición, titulada “Antonio Maffei profesor y pintor (La Habana 1885 - Valladolid 1961)”, recoge en torno a setenta obras del pintor Antonio Maffei cedidas por más de ocho colecciones particulares e instituciones. Esta Exposición se agrupa en seis capítulos: Miradas, Naturaleza, Valladolid, Pueblos, Montaña y Mar. Son trabajos realizados con distintas técnicas: óleo, acuarela, dibujo o grabado, que toman en la persona de Antonio Maffei un doble significado, artístico y pedagógico, ya que el pintor llegó a desarrollar plenamente su vocación docente en el seno de la Universidad de Valladolid.

Antonio Maffei Carballo fue un reconocido paisajista vallisoletano, pues como tal hemos de considerarle a pesar de haber nacido en La Habana. Su primer contacto con la pintura tuvo lugar con su padre en Pamplona, ciudad en la que descubrió la técnica de la acuarela que tanto cultivaría a lo largo de su vida. Siguió ampliando conocimientos en la Escuela de Artes y Oficios de Santander, en el estudio del pintor Ignacio Díaz de Olano en Vitoria y, finalmente, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, en la que tuvo por maestros a los máximos exponentes de la pintura academicista española del momento.

Maffei, como la mayor parte de los pintores locales, se mantuvo ajeno a los ismos que durante sucesivas oleadas invadieron Europa, sintiendo una clara preferencia por la pintura decimonónica. A pesar de todo ello su pintura posee ciertos ecos del Luminismo –confesó el ascendente que sobre su obra tuvo la Escuela de Barbizón–, del Impresionismo –interés por la pintura al aire libre y por los efectos luminosos, de niebla y de luces artificiales; utilización de gamas cromáticas luminosas–, del Simbolismo –armonías o intencionadas disonancias tonales–, del Modernismo –valoración de la silueta recortada sobre un fondo muy luminoso y tratamiento del paisaje en valores de superficie – y del Art Decó –minuciosa captación de la indumentaria de su esposa, ataviada a la moda de los años veinte–.

Autorretrato (ca. 1950)
Pilar (ca. 1959)
Retrato de Maximina (1930)
Maximina (La Pamela) (1927)
Serrana. Maximina (1919)

Como veremos a lo largo de la exposición su obra la componen diversas temáticas. Con diferencia la que más cultivo fue el paisaje. Por sus óleos y acuarelas veremos desfilar los paisajes montañosos y con frondosos arbolados característicos del Cantábrico; las limpias marinas de las costas de Santander y Gijón; los cegadores cielos de Andalucía; las tierras castellanas tanto de la campiña mesetaria como de los parajes serranos de la Sierra de Gredos –especialmente de Arenas de San Pedro–; y, por supuesto, las ya citadas vistas urbanas de Valladolid. A pesar de que el paisaje fue su género predilecto también cultivó el bodegón, ya fuera de alimentos, cacharros o flores, y el retrato. Fueron protagonistas de sus lienzos sus amigos y familiares, especialmente a su esposa, a los que captó con una escrupulosa fidelidad tanto física como psicológica, llegando a penetrar hasta la frontera de la intimidad.

Maffei abordó diferentes temáticas, todas ellas elegidas por su propio gusto y no impuestas por encargo. A pesar de que el paisaje fue su género predilecto también cultivó otros, caso de los bodegones (de alimentos, cacharros o flores) o del retrato. Efigió a sus amigos y familiares, especialmente a su esposa, con una escrupulosa fidelidad tanto física como psicológica, llegando a penetrar hasta la frontera de la intimidad.

Último apunte (mayo de 1961)
Pinos (1926)
Calle Esgueva (1948)
Jardín del Colegio Mayor de Santa Cruz (1946)
Catedral de Valladolid
Las Tenerias (El Cubo) (1947)
Orillas del Pisuerga (1944)

Señalaron acertadamente los profesores Martín González, Ortega Coca y Plaza Santiago que al igual que “todo lo que un literato escribe es siempre una autobiografía” así ocurre con la pintura de Maffei, que nos delata los rasgos más relevantes de su personalidad: “su claridad, su silencio, su discreción sin estridencias, su alegría, su ausencia de exasperadas tensiones”.

Hay que dar las gracias a todas las personas e instituciones que han cedido las obras, así como a la Universidad de Valladolid, al MUVa y muy especialmente a su director Daniel Villalobos por la preparación de esta exposición que viene a rescatar de un injusto olvido a Antonio Maffei y le coloca en el puesto de honor que merece como uno de los maestros castellanos más destacados de la primera mitad del siglo XX. Nada más, espero que disfrutéis de la exposición y del cuidado catálogo que se ha editado para la ocasión.

Orillas del Pisuerga (1944)
Marina azul (1920)
Marina gris (Santander) (1920)
Los Villares (Jaén)
Calle de Guisando
Arenas de San Pedro
Rincón de Guisando (ca. 1950)
Pórtico del Partal, La Alhambra

La exposición se puede visitar a partir del martes 25 de mayo y hasta el 18 de julio, de lunes a viernes de 10 a 14 h. y de 18 a 21 h, en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo de la Universidad de Valladolid en el Edificio Rector Tejerina (Plaza de Santa Cruz, 6).

viernes, 14 de mayo de 2021

EXPOSICIÓN: "Mery Maroto (1943-2019). Arte y Teatro"

 

En la Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas puede visitarse desde el 16 de abril y hasta el próximo 6 de junio, de martes a domingo y festivos en horario de 12 a 14 y de 17 a 20 horas, la muestra “Mery Maroto. Arte y Teatro”. A lo largo de más de un centenar de piezas se puede repasar la trayectoria de esta notable y multidisciplinar artista vallisoletana. El recorrido cuenta con una amplia muestra de pintura, disciplina que, como dijo la artista en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción en 2014, siempre fue su vocación. Asimismo, la exposición cuenta presenta dibujos, diseños de vestuario, carteles y una veintena de esculturas que destacan la importancia de esta disciplina en la carrera de Mery Maroto.

La obra plástica presente en la exposición abarca toda su carrera, desde que es premiada con la medalla de bronce en el Certamen Nacional de Arte Joven de pintura de 1964, y hasta pocos años antes de su fallecimiento. Permite, así, seguir la evolución de su estilo y sus coqueteos con la abstracción, la geometría o los juegos de color; así como sus etapas: una primera en la que destaca la presencia del paisaje, otra que dedica al universo de las mujeres… Sus esculturas figurativas muestran fragmentos del cuerpo humano, pues interesan, ante todo, las formas plásticas. También experimenta Mery Maroto con la forma abstracta, trabajando volúmenes orgánicos de diferentes texturas. Para crear estas formas, utiliza materiales aptos para el modelado, como lo son la escayola y el barro.

Un importante apartado de la exposición se dedica a su trabajo como escenógrafa y figurinista, que desempeñó durante treinta años en compañías como Corral de Comedias, Teatro Estable y Teatro Íntimo, y que le valió reconocimientos como el Premio a la Mejor Escenografía del Festival Nacional de Teatro de Sitges en 1972. Este capítulo reúne cerca de treinta dibujos -diseños de escenografía y de vestuario- que Mery Maroto realizó entre las décadas de los 70 y los 90.

Mujer árbol grito (1992). Óleo sobre lienzo. 99 x 80 cm

Mujer árbol I (1992). Óleo sobre lienzo. 129 x 96 cm

Sin título (2013). Óleo sobre lienzo. 160 x 100 cm

Descanso (1987). Óleo sobre lienzo. 96 x 129 cm

Paisaje I (1968). Óleo sobre lienzo. 83 x 96 cm

Mujer alada (años 90). Bronce. 34 x 37 x 15 cm

Retrato de Juan Antonio Quintana (2006). Óleo sobre lienzo. 100,5 x 81,5 cm

Nacida en Zamora en 1943, Mery Maroto fue una vallisoletana más pues con tan solo cinco años se trasladó a Valladolid. Formada en Dibujo y Escultura en la Escuela de Artes y Oficios Artísticos, tuvo como maestros a personas tan destacadas como Joaquín Díaz y la escultora Ana Jiménez, a quien por cierto hace tiempo dedicamos alguna entrada en el blog. Desde 1964 realizó numerosas exposiciones de pintura y escultura, en Valladolid y en muchas otras ciudades españolas -Cuenca, San Sebastián, Zaragoza, Santander, Vitoria, Castellón, etc. De escultura, en Valladolid y Madrid (Galería Antonio Machado)-. En ese mismo año participó en el VI Certamen Nacional de Arte Joven de pintura celebrado en Barcelona, logrando la Medalla de Bronce.

En 1968 conoció al actor Juan Antonio Quintana, quien se encontraba en Valladolid durante el rodaje de Vania. Quien fuera su futuro marido y padre de su hija, la actriz Lucía Quintana, le propuso entonces reconducir su carrera hacia el diseño de escena y de vestuario. Entre 1969 y 1999, Maroto asumió el diseño de escenografía de más de 30 montajes con compañías como Corral de Comedias, Teatro Estable y Teatro Íntimo. En este campo recibe, entre otros reconocimientos, el Premio a la Mejor Escenografía del Festival Nacional de Teatro de Sitges en 1972 y se convierte en la primera persona que recibe el Premio de Teatro Provincia de Valladolid (1990). Desde 1976 desempeñó la misma labor al frente en el Aula de Teatro de la Universidad de Valladolid. Nunca abandonó su labor creativa en pintura y en escultura, de hecho, en 2006 participó con sus esculturas en la Feria de Arte Art Nocturna Knocke de Bélgica. En 2014 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid. Cuatro años después, expuso sus óleos en el Teatro Calderón de su ciudad, seleccionada en la convocatoria pública lanzada por la Fundación Municipal de Cultura. Mery Maroto falleció en julio de 2019.

Díptico (1992). Óleo sobre lienzo. 145 x 239 cm

La Espera (años 90). Poliestireno revestido

El hombre de la arboleda (1980). Madera de cerezo. 80 x 48 x 70 cm

Sirena mediana (años 90). Bronce. 17 x 39 x 13

Paisaje Roto I (2008). Óleo sobre lienzo. 119 x 146 cm

Mujer que se mira (1987). Óleo sobre lienzo. 115 x 69 cm

El Pez (1990). Madera de pinto policromada con plata. 62 x 31 x 14 cm

Paisaje 2 (1966). Óleo sobre lienzo. 75 x 94 cm

 

Como señala la periodista y co-comisaria de la exposición María Aurora Viloria en el catálogo de la muestra, “contemplar reunida la obra de Mery Maroto es penetrar en un espacio creativo en el que todo parece posible y la realidad se transforma en belleza a través de la mirada de una artista capaz de convertir un pez en escultura y de recorrer distintas etapas, desde la figurativa a la abstracta, sin perder nunca una personalidad que la hace única”. La exposición es un homenaje a la pintora, escultura, grabadora y creadora de figurines y escenografías teatrales Mery Maroto, referente de la cultura de nuestra ciudad.

Diseños de figurines para diversas obras teatrales

Boceto para una escenografía de "El llando del dragón" de M. Manuela Reina (1985). Dibujo a lápiz, acuarela y collage. 48 x 68 cm

Boceto para una escenografía de "El mágico prodigioso" de Calderón de la Barca (1981). Dibujo a lápiz, acuarela y collage. 50 x 70 cm

Vestidos diseñados para diversas obras teatrales

Para finalizar queremos destacar, a manera de anécdota amable, las palabras que el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, brindó en la inauguración: “Mi historia va muy ligada a la historia de Mery Maroto”. Y es que el alcalde tuvo oportunidad de conocerla en el mes de febrero de 1990 cuando llegó a ese lugar mágico en el que se encontraba el Aula de Teatro de la Universidad de Valladolid. Allí estaban Juan Antonio Quintana, que dirigía el Aula, y a su lado, Mery Maroto, una mujer de hermosos ojos, ocultos tras unas gafas de pasta negra, cálida y entrañable. "Desde ese día, el teatro pasó a formar parte de mi vida, y Mery, Juan Antonio y su hija Lucía, se convirtieron en parte de mi familia”.

Personaje velazqueño (años 90). Madera de pino policromada y oro. 109 x 81 x 47 cm

Paisaje Roto 2 (2004). Óleo sobre lienzo. 115 x 129 cm

Doña Rosita (1990). Madera de palo rojo. 114 x 80 x 22 cm.

Lucía (años 90). Bronce. 37 x 60 x 30 cm


BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA DE WATTENBERG, Eloísa y FALCÓN RODRÍGO, Jesús (dir.): La escultura contemporánea en Valladolid, Museo Nacional de Escultura, Valladolid, 1980.

PLAZA SANTIAGO, Francisco Javier de la y ORTEGA COCA, María Teresa: “La pintura del siglo XX, en Valladolid”. En LÓPEZ ANTUÑANO, José Gabriel: Valladolid, arte y cultura: Guía cultural de Valladolid y su provincia (2 tomos), Diputación de Valladolid, Valladolid, 1998, pp. 933-966.

https://www.valladolid.es/es/actualidad/noticias/valladolid-presenta-mery-maroto-arte-teatro-retrospectiva-p