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lunes, 11 de febrero de 2013

EL HOSPITAL Y LA IGLESIA DEL ROSARILLO (1 de 3): El Hospital de San Cosme y San Damián


El Hospital de San Cosme y San Damián, conocido popularmente del Rosarillo, se hallaba situado en la plaza a la que daba y aún da nombre. Fue derribado durante la fiebre de la piqueta vallisoletana de los años 70 para la construcción de los preciosos edificios actuales, porque claro donde esté uno de estos magníficos edificios sin gusto, y sin limitación de alturas, que se quite el patrimonio antiguo. 

La primera noticia que se posee sobre el hospital es una carta del capitán Rodrigo de Villandrando, Conde de Ribadeo, por merced del rey Juan II de Castilla, otorgada en 1432: “sus casas eran las que están pegadas al hospital de San Cosme en la plazuela de la Peñolería, tienen un arco de piedra con un escudo de armas que sale fuera de las puertas primeras de las dichas casas, las cuales compró a la cofradía de Nuestra Señora del Rosario, que está fundada en el mismo hospital, para ensanchar las salas de los pobres que estaba muy desacomodado por su cortedad”.
El Hospital de San Cosme incluye el Hospital de Nuestra Señora del Rosario, que fue anexionado en 1602, pues aunque se habla de fusión en rigor viene a ser una absorción. El culto a los Santos Cosme y Damián fue muy antiguo en Valladolid. Ya desde los tiempos de Doña Urraca existía en Valladolid un monasterio bajo esta advocación. Pero hay que distinguir entre la cofradía de San Cosme y San Damián, creadora del hospital, y los monjes basilios de San Cosme y San Damián, que según Canesi se establecieron en Valladolid en 1585 fuera de la ciudad, utilizando una ermita que pertenecía a la cofradía, surgiendo problemas con ésta, por la posesión de las reliquias de los Santos.

Ubicación de la igleisa y hospital del Rosarillo en el mapa de Ventura Seco (1738)
En el siglo XV la cofradía poseía un hospital en la plazuela de la Piñolería. Juan Arias Dávila, obispo de Segovia (1460-1497), dio dinero para la reconstrucción de la referida ermita, pero a su muerte sus herederos acordaron en 16 de junio de 1499 destinar los fondos para la reconstrucción del hospital, con obligación de poner los escudos del obispo en la portada (los cuales se conservan). En 1503 doña Catalina del Corral, segunda mujer de don Rodrigo de Villandrando, hizo donación de unas casas para que sirvieran de hospital, atendido por la cofradía. Este hospital tenía ocho camas tenían reservadas para las viudas pobres que venían a la ciudad con motivo de los pleitos en la Real Chancillería y cayeran enfermas. El edificio, con su iglesia, estaba situado en las traseras del palacio de don Francisco de los Cobos, Marqués de Camarasa.

En 1601, cuando la Corte se trasladó a Valladolid, la Corona adquirió el palacio al Marqués de Camarasa y comenzó un programa de ampliación del mismo, mediante la adquisición de edificios colindantes. En este momento se pensó en convertir en Capilla Real la iglesia del Rosario, que ya venía siendo empleada por la familia del Marqués de Camarasa, y Carlos V cuando venía a Valladolid se alojaba en la casa de éste. En 28 de octubre de 1602 se hizo escritura notarial, cediendo al Rey la iglesia del Rosario, y celebrándose la fusión de las dos cofradías del Rosario y de los Santos Cosme y Damián, que llevarían el nombre de ambas. El obispo de Valladolid ratifica esta fusión en 19 de abril de 1603. Entre otros acuerdos figuraba el que la imagen de la Virgen del Rosario se colocaría en el retablo mayor, portada y patio del edificio. Las imágenes de San Cosme y San Damián irían a los lados del templo. Se debía trasladar el retablo fundado por don Santos Gómez a un colateral fuera de la capilla mayor. A partir de este momento se empezó a denominar este lugar por “el Rosarillo”. Tambien se especifican las funciones: el Hospital de San Cosme se dedicaba hasta entonces a la recogida de mendigos, y el del Rosario a viudas necesitadas. Para evitar mezcla de hombres y mujeres, se acuerda que sólo se atendiera a las viudas que venían a la Valladolid con objeto de seguir sus pleitos en la Real Chancillería.
En 1616, dada la proliferación de hospitales se acordó realizar una concentración. Este hospital quedó suprimido, aunque subsistiera la cofradía. Sin embargo, en 1635 se logró rehabilitar la fundación hospitalaria, adscribiéndose a la misión de atender a los convalecientes. A partir de ahora sería Hospital de Convalecientes. Esta función venía desempeñándose en el Hospital de Convalecientes, fundado en 1579 por don Juan de Zapata, obispo de Palencia. Estuvo situado en unas casas cerca de la Chancillería, después en otras en la calle de la Parra, para finalmente agregarse a la cofradía de la Piedad.

La misión del hospital era la de recoger a las personas a las que se daba de baja en los otros hospitales y debían reponerse. En 1737 el Hospital General de la Resurrección pleiteó con el de San Cosme y San Damián, alegando que no le correspondía atender a esta función. Replicó la cofradía de San Cosme y San Damián que por el contrario desde 1635 tenía reconocido este ejercicio. Finalmente en 1788 desapareció el Hospital de San Cosme y San Damián y de Nuestra Señora del Rosario, haciéndose cargo del edificio la Venerable Congregacion de Sacerdotes establecida en la iglesia de San Lorenzo. Esto no ha impedido que haya existido en Valladolid hasta hace unas pocas décadas una Hermandad de San Cosme y San Damián.
A día de hoy es el único de los hospitales históricos que ha subsistido, aunque sea en parte. El resto más antiguo que se conserva es la portada del hospital, la cual ha sufrido dos cambios de lugar: primeramente se movió lentamente, asomando a la plaza del Rosarillo; posteriormente se colocó junto al Palacio Arzobispal, enfrente mismo de la fachada de la iglesia, reutilizándose como portada de la residencia de sacerdotes situada en la calle de San Juan de Dios. La portada, fechable en la década de 1490, posee un arco de medio punto y rosca de hojarasca gótica. Se envuelve con alfiz quebrado, estando ligeramente decorada con pináculos y doseletes. Dentro quedan tres hornacinas, en las que estuvieron las esculturas góticas de la Virgen del Rosario y San Cosme y San Damián, de las cuales desconozco su paradero. Estas hornacinas fueron desdichadamente retocadas. Hay dos escudos provistos de sombrero episcopal, los cuales pertenecen al obispo Juan Arias Davila, con cuyo dinero se hizo la reconstrucción del hospital a finales del siglo XV, época a que pertenece la portada. El dibujo de la Historia de Valladolid de Antolinez de Burgos, nos muestra las tres esculturas colocadas en sus hornacinas.

La fachada del Hospital en una foto fechada entre 1927-1936
Aspecto actual de la portada del Hospital y de las hornacinas sin las esculturas
A raíz de la fusión de los dos hospitales se hizo necesaria la ampliación, por lo que se decidió la iglesia y el claustro. Claustro y enfermerías son construidos por el gran arquitecto Juan de Nates, quien se encarga de la obra el 4 de enero de 1604. En la escritura se detalla la construcción del claustro, pero ciertamente incorporaba lo que le envolvía, es decir, las enfermerías.
El claustro es un ejemplo de la arquitectura clasicista de la época post-escurialense. Es cuadrado, con columnas toscanas en el piso inferior. El piso alto es cerrado, lo que se explica por las finalidades hospitalarias. Las superficies aparecen recubiertas con placados, fajas, impostas. Los corredores se cubren con techo de viguería.

Vista del claustro del Hospital en una foto fechada hacia 1927-1936
BIBLIOGRAFÍA
  • COSSIO, Francisco de: Guía de Valladolid y provincia (1922), Grupo Pinciano, Valladolid, 1990.
  • GARCÍA MARTÍN, Enrique: Las cofradías y el arte de Valladolid (siglos XVI-XVIII), Universidad de Valladolid, Valladolid, 1992.
  • GONZÁLEZ GARCÍA VALLADOLID, Casimiro: Valladolid, recuerdos y grandezas, Grupo Pinciano, Valladolid, 1980.
  • MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José (dir.): Inventario artístico de Valladolid y su provincia, Dirección General de Bellas Artes, Madrid, 1970.
  • MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: “El arte en los hospitales de Valladolid”, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 198?.
  • RUBIO Y BORRÁS, Manuel: Nueva guía de Valladolid, Establecimiento Tipográfico de Julián Torés, Valladolid, 1895.

lunes, 14 de enero de 2013

DIBUJOS DE MONUMENTOS VALLISOLETANOS (2 de 3)


CONVENTO Y HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS (Hospitalarios de San Juan de Dios)
Fue fundado en 1590 con el nombre de Convento y Hospital de Nuestra Señora de los Desamparados o de San Juan de Dios. Se estableció en la actual calle María de Molina, esquina Doctrinos. Era refugio de pobres desamparados y de enfermos incurables.
La parte representada en la parte izquierda del dibujo corresponde a la iglesia. Allí se reconoce el campanario y una imagen de San Juan de Dios. La otra parte era propiamente hospital. Se distribuía éste en tres plantas, separándose los distintos vanos por impostas y cadenas lisas. El edificio parece antiguo, acaso de los primeros años del siglo XVII.

IGLESIA DE SAN ILDEFONSO
Antolinez de Burgos afirma que la parroquia fue fundada por D. Alonso Enríquez, penúltimo abad de Valladolid. Estuvo situada extramuros, en la calle del Sacramento, y más tarde fue traslada a otro lugar de la misma calle (hoy Paulina Harriet). Después de la exclaustración, la parroquia ocupó la iglesia inmediata de las Recoletas Agustinas, exclaustradas. Dicha iglesia también fue derribada, construyéndose posteriormente una iglesia que es aborto arquitectónico.
La antigua iglesia de San Ildefonso, que es la que se muestra en el dibujo, fue derribada. La fachada era sumamente pobre. Sobre un asiento de cantería reposaba la masa del edificio, de mampostería y ladrillo. Se cubría el arco de la puerta con una representación de San Ildefonso, probablemente en relieve. Se protegía todo con tejaroz. La parte alta ofrecía un campanario con severa arquitectura postherreriana.

CONVENTO DE JESÚS Y MARÍA
Según Sangrador las monjas de la comunidad de Jesús y María se fijaron en Valladolid en el siglo XVI. Ocuparon primeramente un edifico de cantería en la actual Acera de Recoletos. El nuevo edificio fue levantado en  la actual Acera de Recoletos. El nuevo edificio fue levantado gracias a la generosidad de D. Ventura y Dª Isabel de Onís, los cuales nombraron patronos del Convento a su hijo D. Ambrosio de Onís y a la mujer de éste Dª María de Santisteban.
El plano de Valladolid muestra la amplia fachada de este edificio hacia el Campo, cuya portada aparece detallada en el presente dibujo. El vano de ingreso era adintelado, con pilastras toscanas a los lados. En la portadita de encima se hallaban las imágenes de Jesús y María, y a los lados de aquélla, escudos, que se supone que eran de los patronos. La construcción parecía ser de los primeros años del siglo XVI.

IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA
Iglesia antiquísima, pues consta que en el siglo XII pertenecía al Convento de los Templario. Luego se hizo parroquia. En 1841 se trasladó al Convento de monjas Bernardas de Belén, que había quedado deshabitado con la exclaustración, siendo demolido el antiguo edificio. Más adelante fue también derribado el Convento de Belén, construyéndose la actual iglesia de San Juan, que ocupa el mismo lugar que la primitiva. En el dibujo se aprecia que ésta se hallaba construida por una fábrica gótica, hecha de cantería y mampuesto. La torre era sin duda lo más antiguo del templo.

CONVENTO DE LOS SANTOS MÁRTIRES COSME Y DAMIÁN (Orden de San Basilio)
Las monjas de la Orden de San Benito se instalaron primeramente en 1593 en la ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, en el arrabal de La Overuela. Quisieron más tarde acercarse a la ciudad y para ello tomaron casi por fuerza la ermita de los Santos Mártires Cosme y Damián, a 24 de abril de 1602. Este edificio estaba todavía a una cierta distancia de la capital, en el camino hacia el Cabildo, ribera derecha del Pisuerga. En el desbordamiento de éste en 1636 se hundió casi todo el edificio, que fue luego reconstruido, y de esta nueva construcción nos ofrece el dibujo su fachada. Sangrador afirma que luego, de 1771 a 1773, se levantó otro nuevo templo, que fue desmantelado durante la invasión francesa.
Según el dibujo, la fachada era extremadamente sencilla. El frontón y las espadañas presentan la molduración y el ornato empleados en el siglo XVII.

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED (Mercedarios Calzados)
Fundó este Convento Doña Leonor, esposa de Fernando I de Portugal y madre de Doña Beatriz, mujer de Juan I de Castilla. El monasterio fue reedificado totalmente en el siglo XVI. En 1849 se procedió a demoler la iglesia para abrir calle (la de la Merced) y ya a mediados del siglo XX se hizo lo propio con los dos claustros que aún permanecían en pie.
El 13 de septiembre de 1606 Pedro de Mazuecos firmó el contrato para realizar la fachada de la iglesia, aunque el resultado final debió de diferir respecto a las condiciones pactadas. En 1629, Pedro de la Vega se comprometió a construir la portada de la fachada, que presenta hueco de medio punto, dos columnas dóricas y el frontón con el escudo de la Merced. En esta labor le ayudó Felipe de Ribera. Canesi afirma que la fachada fue rehecha en 1697, pero el dibujo no acusa adulteración del plan correspondiente a la primera mitad de siglo XVII.
Según el dibujo de Antolínez, la fachada constaba de dos órdenes de pilastras toscanas, con los adornos rectangulares y de placa de la escuela postherreriana. En el centro del primer orden se hallaba la portada. La parte central del segundo orden ofrece la amplia ventana adintelada que da luz al coro. En las calles laterales y dentro de hornacinas se ven estatuas de santos mercedarios. En la cúspide se aprecia dilatado frontón y dos espadañas. El frontón contiene a su vez otro curvo con divisiones muy al uso de la escuela postherreriana de Valladolid.

CONVENTOS DE SAN JOSÉ (Mercedarios Descalzos)
Los religiosos de esta orden se establecieron en Valladolid en 1603. Después de ocupar varios sitios construyeron el Convento en 1610 fuera del Puente de los Curtidores, en las inmediaciones del final de la actual calle de Panaderos, esquina Estación. En 1812 las tropas francesas destruyeron el Convento.
Antolinez califica la iglesia como “de las más bien acabadas, más curiosas y más pulidas que tiene esta religión”. Las líneas de la fachada son sencillas y claras, con arreglo a la simplicidad propia del siglo XVII. La portada es adintelada, cubierta con dosel de piedra sosteniendo por repisas de perfil recto. Encima reposa otra pequeña portada con la imagen de la Virgen y el Niño, alojándose en el frontón roto el escudo mercedario, entre bolas sobre pedestales. La fachada pierde esbeltez con la adición de dos alas, sobre las cuales están colocadas las espadañas. Los distintos espacios cuadrados y rectangulares aparecen rellenos con una decoración plástica que el dibujo no deja adivinar, si bien por Sangrador sabemos que se formaban de bombas, morteros y otros adornos similares. Estos elementos debieron de ser añadidos a la fachada en la segunda mitad del siglo XVII, pues la traza general parece de la primera mitad.

IGLESIA DE SAN MIGUEL
Situada en medio de la actual Plaza de San Miguel y sirviendo de centro a la primitiva población, la antigua iglesia de San Pelayo era de los monumentos más representativos de Valladolid en su primera época. Más tarde se llamó de San Miguel, aunque se ignora el momento en el que se cambió la advocación. En 1489 se produjo un incendio en la iglesia, lo que sin duda motivó la reconstrucción, hecha bajo el patrocinio del Doctor Portillo y el Comendador Bobadilla.
Una vez expulsados los jesuitas en el reinado de Carlos III y habiendo quedado desocupada la iglesia profesa de la Compañía, llamada de San Antonio o de San Ignacio, en 1775 se trasladó a ella la de San Miguel. Desde entonces la antigua iglesia de los jesuitas se llama de San Miguel. En su fachada se suprimió el J.H.S. que figura en el dibujo de Antolínez y por la misma razón fue retirada de la hornacina de la portada la imagen de San Ignacio, en lugar de la cual se puso la de San Miguel Arcángel, traída de la primitiva iglesia de San Miguel, que fue demolida luego del traslado. Igual procedencia parece tener el escudo de España que hay bajo la imagen del Arcángel.
El diseño de la Historia de Antolínez representa la antigua iglesia de San Miguel conforme a la reedificación durante la fase postrera del gótico. Era toda ella de cantería, muy sólida, aunque pequeña para parroquia. Al exterior ofrece varios contrafuertes y ventanas alargadas. La portada se halla situada a un costado, el meridional sin duda. Jambas, arcos y caireles presentan la retorcida decoración gótica florida. En el tímpano y dentro de hornacina figuraba una imagen de San Miguel. Cubierto con armadura, con la derecha blandía espada y con la izquierda sostenía el escudo, ilustrado con cruz florenzada de brazos iguales. Esta imagen, que tiene rigidez gótica, es la que fue trasladada a la iglesia de San Ignacio. En la parte alta pueden verse una cornisa de bolas, tema muy usado en el gótico de los Reyes Católicos y una crestería de cuadrifolias, semejante a la que se ve en la iglesia de la Antigua y en la primitiva fachada de la Universidad.

IGLESIA DE SAN NICOLÁS
La parroquia de San Nicolás figura entre las primeras fundaciones vallisoletanas. En 1591 tomó el patronato de la iglesia y del monasterio que contiguo se iba a fundar Dª María Sanz de Salcedo, mujer que fue de Juan de la Moneda, la cual falleció a 2 de noviembre de 1596, según la lápida que se conservaba en la iglesia y que leyó González Garcia-Valladolid. En 1585 Juan de Nates y Pedro de Solórzano dirigían la construcción de la nueva iglesia, teniendo a su cargo en tal fecha Pedro de la Vega la ejecución de las puertas principales. Terminado el Convento fue ocupado por las monjas del Sacramento, Orden de San Agustín, que hasta entonces habían permanecido en su edificio junto a la Puerta del Campo. El monasterio, que se encontraba a la entrada del Puente a mano derecha, saliendo de la ciudad. Ya antes del derribo la parroquia se había trasladado al ex-Convento de la Trinidad Descalza, donde hoy continúa radicando la parroquia de San Nicolás.
El dibujo presenta la fachada tal como fuera proyectada por Juan de Nates y Pedro de Solórzano. Era bastante estrecha. La sillería avanzaba por los lados a manera de contrafuerte o de templo “in antis”. El ingreso se coronada con una cornisa a modo de dosel, sostenida por cartelas. Encima se encontraba el monumental escudo, que se supone fuera de los patronos de la iglesia. Sobre él aparece la imagen de San Nicolás, dentro de hornacina. En el piso alto se abría la ventana del coro y un gran óculo en el frontón. Junto a la fachada se encuentra la torre, amparada mediante contrafuertes.

MONASTERIO DE SAN NORBERTO (Canónigos Regulares Premostratenses)
Los religiosos canónigos premostratenses se establecieron en Valladolid en 1628 y se instalaron en la calle de Teresa Gil en 1632. Según Ventura Pérez la primera piedra de la nueva iglesia fue colocada en 1747 y debió de acabarse en 1753. Convertida en almacén aún existía en 1900. Más tarde fue derribada y en su solar se levantó el edificio de la Escuela del Magisterio.
González García-Valladolid nos describe la fachada diciendo que era de forma semicircular y de ladrillo. A pesar del juicio despectivo por el barroco que muestran Ponz, Sangrador y otros autores, la fachada poseía un gran valor.
Los elementos empleados son todos ellos arquitectónicos, manejados con más afán ornamental que constructivo. Tenía tres entradas, la central envuelta en complicado marco, de líneas curvas y quebrantadas. La fachada estaba sin concluir, como ya advirtió Ponz. Esta fachada, junto a la de San Juan de Letrán, eran los ejemplos vallisoletanos más importantes de fachada movida, oponiéndose a la rigidez y clasicismo de la arquitectura vallisoletana del siglo XVII.

PUENTE MAYOR
Es una de las obras más antiguas de Valladolid. Las fuertes avenidas del Pisuerga motivaron numerosas reconstrucciones. En 1584 Juan de Nates realizaba una importante reedificación, que no debió de ser la última, pues se sabe que otra considerable se terminaba en 1727.
En el plano de Ventura Seco de 1738 aparece dibujado el conjunto del puente, con sus diez arcos. Dibujo más completo, pero sólo abarcando la mitad del puente, es el de la Historia de Antolínez. En el extremo del puente por la margen derecha estaba la puerta monumental. Los arcos eran de medio punto, estando reforzados los pilares con contrafuertes. A cada lado del puente corría un pretil de cantería, con adorno de bolas.

CONVENTO DE SAN NICOLÁS DE TOLENTINO (Agustinos Recoletos)
Primeramente estuvieron estos religiosos descalzos en una casa fuera de la Puerta de la Pestilencia, camino de Puente Duero. Pero desde 1603 se instalaron definitivamente en el sitio en que permanecieron hasta la exclaustración, es decir, en la Acera de Recoletos (la cual tomó el nombre del Convento), esquina a la calle del Perú, por la parte de la estatua de Colón.
La fachada representa el estilo que era corriente en Valladolid en la primera mitad del siglo XVII. Estaba construida de ladrillo. Grandes pilastras toscanas daban pronunciado impulso vertical a la fachada. De las tres puertas sólo se muestra abierta en el dibujo la principal, en cuyo tímpano se veía el emblema de la Orden: dos ángeles sosteniendo un corazón atravesado por una flecha. En la hornacina se aprecia la figura de un santo, sin duda el que tenía la advocación en el templo. En lo demás pueden advertirse los conocidos elementos de la escuela postherreriana: recuadros, pedestales con bolas, óculos, triángulos curvos, etc. El conjunto se destaca como representativo del primer estilo de placas, de poco relieve.

CONVENTO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (Trinitarios Calzados)
Fue fundado en 1417 por D. Diego López de Zúñiga. El convento quedó bajo el patronato de los Duques de Béjar, como descendientes del fundador. Antolínez tiene elogios para el edificio, al que considera entre los más antiguos de Valladolid. La iglesia constaba –según él– de tres naves, con capillas de gran tamaño, de manera que “cada una pudiera servir de iglesia”. En el siglo XVII debieron de realizarse importantes reedificaciones, pues es el perfil arquitectónico de este siglo el que predomina en el dibujo del convento que se ve en el plano de Ventura Seco. Durante la invasión francesa el convento sufrió seriamente; la exclaustración hizo el resto, de forma que a mediados del siglo XIX tan sólo quedaban del gran edificio las ruinas de un pórtico gótico. Ocupaba este monasterio amplio solar, en parte del cual se encuentra hoy el Teatro Lope de Vega.
Acaso la fachada del pórtico gótico aludido sea la representada en la lámina de la Historia de Antolínez. La portada, de cantería, presentaba baquetones y arquivolta, subiendo por los lados dos finas agujas. Sobre el arco, un medallón con la Virgen y el Niño. En la cúspide, dos santos trinitarios de hinojos, y más arriba una representación de la liberación de cautivos.

UNIVERSIDAD. FACHADA GÓTICA
La antigua fachada principal de la Universidad, la cual vemos en el dibujo, daba a la calle de Librerías. A raíz de las reformas llevadas a cabo a comienzos del siglo XVIII, aquella fachada quedó oculta, al paso que se hacía la gran fachada barroca que da a la Plaza de la Universidad. Con gran oposición de los claustrales, del público y de la prensa, en 1909 fue derribado el viejo edificio de la Universidad, del que solamente fue respetada la fachada barroca.
La primitiva fachada era gótica. El fuero universitario simbólicamente se hacía ostensible por medio de columnas unidas por cadenas. El vano de acceso se perfila con arco carpanel y columnillas en las jambas. La entrada quedaba envuelta por arco ojival apoyado también en columnillas; otro más exterior se apoyaba solamente en ménsulas. En el tímpano figuraba un alfiz quebrantado, conteniendo los escudos de Clemente VI (el que declaró “pontificia” a la Universidad de Valladolid) y de los reinos españoles. Sobre la portada había un escudo coronado de España, añadido a la fachada. Se coronaba la fachada con crestería, formada por pretil de cuadrifolias y por pináculos con decoración de granadas. La puerta deja ver el patio gótico, contemporáneo de la fachada y también desaparecido.

ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DEL VAL
La imagen de Nuestra Señora del Val era venerada en una ermita situada fuera del Puente Mayor. Pero ya desde 1547 estaba consagrada la iglesia de Nuestra Señora del Val y San Eloy, cofradía de plateros, según una inscripción leída por Antolínez y Sangrador. A esta iglesia fue trasladada en 1610 la imagen de Nuestra Señora del Val que estaba en la ermita de fuera del Puente, la cual fue seguidamente derribada. Quedó de esta manera a partir de esta última fecha la iglesia llamada del Val, que se encontraba a la terminación de la calle de Zapico, según se baja a la derecha. Existía aún en el siglo XIX.
Su fachada era de cantería, con gran portada de medio punto envuelta con alfiz que desciende hasta el suelo. En las enjutas había hornacinas, vacías cuando se hizo el dibujo; y en medio, un letrero que recordaba el poder salvador de la Virgen; sobre el letrero, un nicho, también vació. El segundo piso presentaba la ventana del coro y pilastras rehundidas. A los lados del frontón, espadañas. Esta fachada conservaba del siglo XVI la portada con su alfiz, pero lo demás era restauración del siglo XVII.

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DIBUJOS DE MONUMENTOS VALLISOLETANOS I
DIBUJOS DE MONUMENTOS VALLISOLETANOS III

BIBLIOGRAFÍA
  • FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: Desarrollo urbano y proceso histórico del Campo Grande de Valladolid, Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 1981
  • FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: Conventos desaparecidos de Valladolid: patrimonio perdido, Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 1998
  • MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: “Dibujos de monumentos antiguos vallisoletanos”, B.S.A.A., tomo XIX, 1952-1953, pp. 23-47

miércoles, 9 de enero de 2013

DIBUJOS DE MONUMENTOS VALLISOLETANOS (1 de 3)


Hoy vamos a tratar un tema que me gusta especialmente: el relacionado con el patrimonio desaparecido. Si bien no todos los monumentos sobre los que se hablará han desaparecido, sí que lo han hecho la mayor parte, estando la otra parte muy modificados.
Entre las numerosas copias de la Historia de Valladolid escrita por Juan Antolínez de Burgos, destaca una que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid que ofrece la particularidad de estar ilustrada con dibujos. El texto de la Historia recoge lo que dejara escrito Antolínez de Burgos, el cual vivió hasta bien entrado el siglo XVII. Pero a estas noticias, como señaló Alonso Cortés, deben agregarse las añadidas por el copista y los diversos poseedores en el siglo XVIII y XIX. El manuscrito fue propiedad en un principio del pintor Diego Pérez Martínez, hijo del conocido cronista vallisoletano Ventura Pérez. Señala Alonso Cortés a este Diego Pérez Martínez, nacido en 1750, como autor de las numerosas ilustraciones que tiene el manuscrito, si bien en la actualidad se piensa que puedan pertenecer a su padre, Ventura Pérez. Algunos dibujos contienen la fecha de 1756 en que fueron ejecutados, pero las noticias alcanzan en realidad hasta el año 1774 aproximadamente.
El manuscrito contiene una gran cantidad de dibujos de edificios vallisoletanos y de motivos de otra índole, como escudos, soldados, etc. La colección no es completa, ya que quedaron por hacer dibujos de bastantes monumentos. Pero ya se comprende que habiendo desaparecido con el tiempo muchos de aquellos monumentos, los dibujos que de ellos se tengan son de un valor inapreciable. El valor de estos dibujos es, por otra parte, desigual. En momentos el dibujante se ha dejado llevar por la fantasía; otras veces ha procedido de memoria, con la consiguiente caída en errores de proporción y detalle, no faltan tampoco ocasiones que nos revelan hasta un infantilismo en el autor, sobre todo al dibujar figuras humanas y animales, aunque ello puede ser atribuido a circunstancial desgana; y sin embargo otros muchos dibujos acreditan dotes señaladas de dibujante y de paciente y cuidada elaboración.
Los dibujos están realizados a pluma, con rasgos claros y precisos, y el sombreado, a la aguada. Predomina el dibujo trazado a línea. Se debe ello sobre todo a que la mayoría de los monumentos dibujados fueron erigidos en el último tercio del siglo XVI o en el siglo XVII, época de gran clasicismo para la arquitectura vallisoletana.

IGLESIA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA
De la iglesia fundada en el último tercio del siglo XI por los Condes D. Pedro Ansúrez y Dª Eylo nada queda en la actualidad. El edificio conservado tiene una parte románica posterior a 1150 y otra parte gótica.
El dibujo está tomado desde la parte meridional, que es donde figuraban los añadidos anteriormente. Entre éstos hay que contar una portada del siglo XVII que se abría a la capilla absidal del lado de la epístola. La actual portada gótica de la iglesia estaba cubierta antes por un pórtico renacentista, entre contrafuertes, formando tres arcadas con apeo en columnas toscanas; sobre este pórtico había una galería de igual estilo. Por encima del antepecho gótico de cuadrifolias sobresalía la espadaña barroca, ya derruida.
Fuera del recinto de la iglesia se encontraba el cementerio, donde eran enterrados los pobres de la parroquia. Para no obstaculizar la vista, el dibujante ha colocado aparentemente el cementerio detrás del ábside, en un lugar que era antes, como ahora, estrecha calle; pero su verdadero emplazamiento estaba en la amplia explanada que hay ante la iglesia, según puede verse en el plano de Valladolid de Ventura Seco. El cementerio estaba circundado con tapia de cantería, coronada por balaustrada de hierro y pedestales rematados en bolas. Dentro se encontraba la cruz, que seguramente sea la que en la actualidad existe frente a la portada de la iglesia.

ARCO DEL CAMPO o DE SANTIAGO
Este monumento, al que ya se le dedicó una monografía, estuvo situado a la terminación de la calle de Santiago, en la confluencia con la de María de Molina. Servía a la manera de arco triunfal, muy apropiado para los solemnes recibimientos. Se ceñía totalmente a la calle, de manera que era obligado el paso bajo él. No obstante, para las necesidades modernas, tal monumento decorativo constituía un estorbo, lo cual fue causa de que en 1863 se le derribara.
En el dibujo se nos ofrece un monumento proporcionado y sólido, formado por un solo vano, de medio punto. Los pilastrones se componían de basamento y dos cuerpos, con adorno arquitectónico de pilastras rehundidas, cuyos bajos estaban recubiertos de decoración plástica. El ático tenía la disposición que presentan los templos o los retablos de aquella época, no la de los arcos romanos. También son elementos propios del siglo XVII la balaustrada, las pirámides acabadas en bolas y los aletones. La portadita se ilustraba con una imagen de San Miguel por el lado que daba al Campo, y con otra de la Virgen por la parte de la calle de Santiago. Igualmente figuraban en el ático escudos con las armas reales y de Valladolid.


IGLESIA DE SAN BENITO EL VIEJO
Las desdichadas restauraciones que ha sufrido la fachada de este templo, hacen que el dibujo tenga un gran interés. La portada tenía un arco de medio punto, adornado en su extradós con casetones lisos. Sobre ella había un nicho conteniendo la imagen de San Benito, rodeando a todo ello un enmarcamiento barroco de líneas quebrantadas, placas recortadas, bolas, etc. No faltaban en esta fachada los espacios recuadrados que se formaban al entrecruzarse impostas y cadenas lisas.
En 1583 Juan de Mazarredonda se encargaba de edificar nuevamente la iglesia, pero hay que atribuir a la época del patronato del Conde de Gondomar el impulso constructivo principal, a comienzos del siglo XVII; no obstante, los adornos quebrantados son posteriores.

IGLESIA DE SAN BLAS
El antiguo Hospital y Colegio de la Misericordia, donde recibían instrucción y asistencia los niños necesitados, tuvo para sus servicios religiosos la iglesia de San Blas. Tanto la fachada como la iglesia eran de factura barroca. La portada se formaba de dos cuerpos, el principal compuesto de cuatro pilastras toscanas rehundidas y de vano de marco quebrantado. Sobre este vano aparece un óvalo sostenido por ángeles, en el cual se ve una mano con tres flechas, símbolo de la Virgen de la Misericordia, imagen que ocupa la hornacina del segundo orden. A los lados de la portada de este segundo orden figuran escudos del Reino y dentro del frontón curvo, un relieve de Dios Padre.


CONVENTO DE SAN JOSÉ (Padres Capuchinos, O.F.M.C.)
Según Antolínez de Burgos se establecieron en Valladolid el año 1631, fijando primeramente su asiento en una huerta fuera del Campo. Luego edificaron su casa junto al Convento de la Laura. Afirma Antolínez que las obras durante de 1637 a 1641. El templo era de reducidas dimensiones, como todos los de la Orden.
Era edificio de escaso valor artístico, según muestra el dibujo. Franqueadas las puertas, se ingresaba en un pintoresco jardín, viéndose tras las tapias las aguzadas puntas de los cipreses y el modesto Convento con su iglesia.

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN (Carmelitas Calzados)
Según Antolínez en 1551 se establecieron en Valladolid los carmelitas calzados, y ya al año siguiente comenzaron a construir su modesto Convento junto a la Puerta del Carmen. Sin embargo la fábrica,  tal como se conservaba hasta su derribo, databa de comienzos del siglo XVII. El edificio sufrió, como tantos otros, las consecuencias de la invasión francesa y de la exclaustración. Después fue habilitado para hospital militar, hasta que fue demolido en fecha todavía reciente, no obstante su perfecta conservación, para construir en su solar el nuevo hospital del ejército.
González García-Valladolid pudo darnos una descripción del edificio, pues se encontraba todavía en pie a comienzos de este siglo. Estaba construido de ladrillo. El interior respondía al plan herreriano tan conocido en Valladolid: cruz latina con capillas (cinco en este caso) situadas a lo largo de la nave mayor. La iglesia, según Antolínez, era de lo más lucido y magnífico que tenía Valladolid, resultando su interior sumamente iluminado. El dibujo nos da idea de cómo era la fachada. Se componía de dos cuerpos de pilastras toscanas (orden que dominaba en todo el Convento), con espacios recuadrados en rehundido. El cuerpo bajo tenía la misma disposición bramantesca de tramo rítmico de arco de triunfo que ha notado Chueca Goitía en la fachada de la Catedral de Valladolid. Y como en ella, el vano de ingreso, adintelado, se cobija bajo la gran arcada. En el tímpano que así se forma había una imagen (de la Virgen del Carmen según González García-Valladolid, pero irreconocible en el dibujo), flanqueado por dos triángulos curvos convexos. El segundo cuerpo presenta en su tramo central la gran ventana del coro, con su cristalera. En el tímpano se abría un gran óculo, asomando en el remate bolas sobre pedestales. Esta misma decoración de recuadros planos, óculos y bolas, puede verse en las alas de la fachada, terminadas en espadañas.
Afirma González García-Valladolid que el edificio se atribuía a Francisco de Praves, hacia 1626. Por su parte, Sangrador refiere que era atribuido a Diego de Praves. Se desconoce si estas atribuciones se basaban en alguna referencia histórica.


CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DEL CONSUELO (Carmelitas Descalzos)
Del viejo Convento vallisoletano tan sólo se conserva hoy la iglesia. Después de la exclaustración la casa conventual fue derribada, siendo más tarde la huerta dedicada a cementerio y la iglesia a ermita y capilla del mismo.
El dibujo de la Historia de Antolínez nos presenta la fachada del Carmen Descalzo antes de ser renovada. Está construida de ladrillo, con portada y refuerzos de cantería. La portada es adintelada, cubriéndose con dosel sostenido por repisas de líneas rectas. Encima viene una hornacina amparada por pilastras toscanas, que se flanquean por pirámides. Dentro de la hornacina hay una preciosa imagen de la Virgen del Carmen, esculpida en piedra, que lleva en la peana la fecha de 1676, que tanto puede referirse al año solamente en que se hizo la imagen, como al de reforma de toda la fachada. En el hueco que deja el frontón partido se alojaba un escudo del Carmen, ahora cambiado. A los lados de la portada, los escudos del patrono del templo, y encima, la ventana del coro. La fachada se remataba en frontón, perforado su tímpano con óculo. Las alas presentan óculos y aletas. En el lado de la epístola existía una torre-espadaña, que desapareció desgraciadamente en la reforma de 1888.


CARNICERÍAS
Las primeras Carnicerías resultaron destruidas en un incendio de 1587. Las nuevas fueron construidas seguidamente por Diego de Praves y Pedro de Mazuecos, con el asesoramiento de Juan de Herrera. Prácticamente estaban acabadas en 1596. Se localizaban en lo que es hoy Plaza de la Libertad, sobre una rama del Esgueva, cuyas aguas pasaban debajo del edificio, por las dos amplias arcadas que muestra el dibujo. El paso del río era muy necesario para la debida limpieza y arrastre de productos de desecho. Toda la parte inferior era de cantería, lo mismo que la portada, que presenta la disposición almohadillada en la forma que se usa en Valladolid en la segunda mitad del siglo XVII. Los dos pisos altos estaban construidos de ladrillo y ofrecen numerosas ventanas con rejas de madera.


CONVENTO DE LA ENCARNACIÓN (Clérigos Regulares Menores, C.R.M.)
Desde un principio (año 1603) se instaló este Convento de Nuestra Señora de la Encarnación de Clérigos Menores, en la calle de Pedro Barruecos, hoy Fray Luis de León. La iglesia fue proyectada por Pedro de Mazuecos, según sabemos por una declaración de 28 de abril de 1606, pero sin duda la obra no se hizo, pues a 28 de junio de 1628 los maestros de cantería Bartolomé del Castillo y Pedro de Gandarillas se comprometían a edificar la iglesia, según las condiciones y medidas dadas por Francisco de Praves. Afirma Antolínez que la iglesia se acabó en 1690, si bien Ponz dice que estaba sin concluir. Todavía en 1900 existían restos de la iglesia.
El edificio, según el dibujo, era de sencillas líneas. La portada, con su triple molduración, se cubre con dosel de piedra. A los lados, simples pilastras y espacios rectangulares, realzados y rehundidos. Dada la simplicidad de las líneas, la fachada debió de ser construida en el primer tercio del siglo XVII.


CONVENTO DE LA CONCEPCIÓN
Todavía existe este monasterio edificado en el gótico fina, pero la portada del edificio se conserva de manera distinta, razón del interés que posee el dibujo. El arco de medio punto se halla finamente moldurado con columnillas y baquetones góticos. Encima viene un alfiz que cobija hornacina, de la cual ha desaparecido la imagen de la Virgen que contenía. Los escudos se conservan hoy muy maltratados, pero afortunadamente el dibujo los reproduce con exactitud. Toda la portada se protegía bajo un pórtico, ya desaparecido.
El edificio sin duda fue construido en los primeros años del siglo XVI. Antolínez de Burgos hace una prolija información de la familia fundadora. Iniciase con D. Juan de Figueroa y Doña María de Toledo, fundadores del Convento. Entre los sucesores de éstos figuran, ya en el siglo XVII, Dª Antonia de Figueroa y Leiva, casa con D. Sancho de Tovar y Sandoval. Sin embargo los escudos no aclaran totalmente la cuestión. En ellos pueden reconocerse las armas de los Tovar, de los Sandoval y de los Enríquez, pero faltan las de los Figueroa. Además los escudos aparecen coronados. Uno de ellos ostenta la cruz de Santiago y otro la que por la forma puede ser de Calatrava. Todo ello indica que el escudo se refiere a individuo de alta nobleza, acaso de la rama del Duque de Lerma, en relación con las familias citadas.

CONVENTO DE SAN DIEGO (Franciscanos Descalzos)
Este monasterio de descalzos de la orden de San Francisco se fundó –dice Antolínez– en 1601 en unas casas de D. Juan de Tovar. Pero poco después el Duque de Lerma tomó a su cargo la nueva casa e iglesia, que tuvo fama de ser excelente. Fue arquitecto de la obra Pedro de Mazuecos, quien se concertó en 1602 para hacer la iglesia y sus tribunas. Junto a la iglesia, que servía también de capilla del Palacio, además de la expresamente dedicada al efecto y derribada en 1951, quedaba el “cuarto del Duque de Lerma”. Desde las tribunas oía misa el Duque y en ocasiones incluso los hacían los Reyes.
Esta iglesia quedaba situada a las espaldas del Palacio Real, dando frente al del licenciado Butrón y formando placeta. Fue derribada por ruinosa después de 1878. Carecía exteriormente de toda suntuosidad. Una amplia serie de grandes ventanas, con sus rejas, hacían sumamente diáfano el interior. Bajo la cornisa severo friso dórico. El patronato del Duque de Lerma se manifestaba al exterior con su escudo. También una lápida, visible desde fuera, pregonaba que el 4 de mayo de 1690 celebraron los desposorios en este templo Carlos II y Dª María Ana de Neoburgo.


IGLESIA DE SAN ESTEBAN
Era una de las más antiguas iglesias de Valladolid, pues existía ya en el siglo XII. En el siglo XVI debió ser completamente restaurada, aunque consta que ya lo fue la capilla mayor a finales del siglo XV. En 1775 fue trasladada la parroquia a la iglesia de San Ambrosio. La ruina se adueñaría entonces del templo; en la época de Sangrador solamente quedaban de él unos arcos de piedra del pórtico.
El dibujo de la Historia de Antolínez nos da una idea del exterior del templo. Estaba construido mediante grandes sillares, apoyándose en contrafuertes. La entrada lateral estaba guarnecida bajo pórtico, formado por cinco arcos que se apoyan en robustas columnas toscanas sobre basamentos. Encima de la puerta existía una representación de San Esteban, al parecer en relieve. Al poniente quedaría sin duda el atrio con la cruz que se ve en la parte izquierda del dibujo, frente a la fachada de la iglesia. No se ve en este diseño una torre que tenía la iglesia y que figura en el plano de Valladolid de 1738. El edificio parece fundamentalmente obra del siglo XVI.
Junto a esta parroquia estuvo la Cofradía y Hospital de Don Pedro Miago, que era célebre en España por unos versos que estaban escritos en una tarjeta que tenía en la mano un extraño busto colocado dentro de lucillo de arco apuntado, de lo cual dejó dibujo el ilustrador del manuscrito que estamos comentando.

CONVENTO DE SAN FRANCISCO (Franciscanos Observantes, O.F.M.)
El plano de Valladolid de 1738 nos muestra la situación del Convento. Quedaba éste detrás de las casas de la Plaza Mayor, teniendo su entrada por un pórtico que ocupaba lo que es hoy vestíbulo del Teatro Zorrilla. En el grave incendio de la Plaza Mayor del año 1561 esta fachada-pórtico resultó destruida. La unificación del conjunto siniestrado afecta igualmente a esta fachada, ya que se ordenó sacarla a nivel de lo demás.
El dibujo de la Historia de Antolínez reproduce el estado en que quedó la fachada después de la reconstrucción, en la segunda mitad del siglo XVI. Corresponde esta fachada al lado que mira a la Plaza Mayor, teniendo detrás otra fachada que daba al primer patio del monasterio. El pórtico ofrecía hacia afuera tres columnas, diferentes en altura y molduración a las del resto de la Plaza. Se correspondían estas columnas con otras tantas pilastras colocadas en la pared, que recibían la carga sobre zapatas de perfil en S, tan usadas en Valladolid en la segunda mitad del siglo XVI. Sobre este soportal, que daba acceso por doble puerta al patio primero del monasterio, venía una pieza, donde estaría el altar para decir misa (así se exigía en las cédulas de reconstrucción de la Plaza), que oirían los mercaderes desde la Plaza. Esto se usaba los días feriados. Tal disposición presentan otras plazas castellanas, como la de Medina del Campo. Pero habitualmente la pieza permanecía oculta tras las celosías que se ven en el dibujo. Exteriormente esta habitación o capilla presentaba una doble arquería, moldurara con gran finura, y un amplio balcón de hierro muy volado, sostenido por soportes en forma de S. Encima de la aludida pieza se hallaban, en medio de un almohadillado semejante al de la fachada del Colegio de Santa Cruz, los escudos de España y de Valladolid. El cuerpo alto responde al estilo herreriano que se desarrolla en Valladolid a partir del último tercio del siglo XVI. Afirma Antón que la imagen de San Francisco que había en el nicho central de este cuerpo fue colocada allí hacia 1720-21, trasladándosela desde el retablo mayor de la iglesia del monasterio

COLEGIO DE SAN GABRIEL
Según Antolínez fue fundado en 1576 por Dª María de Robles. En él se cursaban estudios de Sagrada Teología. Estaba situado junto al Convento de San Agustín, formando ángulo recto su fachada con la de este Convento.
El edificio, según el dibujo, tenía una excelente fachada. Se componía de dos cuerpos. El bajo tenía un orden corintio, con medidas y proporciones sabiamente estudiadas. En las enjutas del arco se pueden observar los triángulos curvos frecuentes en la escuela postherreriana. El segundo cuerpo era igualmente severo, formándose de pilastras toscanas rehundidas; esquinas y remates se guarnecían con bolas sobre pedestales. En el dibujo se puede ver la imagen del arcángel San Gabriel. La fachada, estilísticamente, se relaciona con Juan de Nates, y con la fachada de las Angustias. Desmantelado el Colegio a consecuencia de la exclaustración, se salvo el orden principal de la fachada al ser trasladado para hacer de portada en el cementerio de la ciudad, hacia 1843, donde todavía se conserva.

HOSPITAL DE LA CARIDAD
Se encontraba situado hacia la mitad de la actual calle de San Ignacio, en el lado opuesto a la iglesia de San Miguel y lindando con la desaparecida de San Julián. Era al mismo tiempo este hospital asiento y residencia de una cofradía, la de la Caridad, integrada por hombres muy importantes, que velaban por los intereses del Hospital.
El dibujo nos ofrece un edificio modesto. En el centro puede verse un portalón sencillo, encima del cual hay inscripciones y un emblema alusivos al edificio. En la parte alta, un gran balcón con su barandal de hierro. La fachada se protegía con alero muy volado.


HOSPITAL GENERAL DE LA RESURRECCIÓN
No voy a comentar ningún aspecto sobre él ya que escribí una monografía. La fotografía existente de la fachada muestra que el dibujo es inexacto en algunos detalles. Jambaje y dovelado de la portada presentan almohadillado, tal como se ve en otros edificios vallisoletanos de la segunda mitad del siglo XVI. Constituye una acertada imitación de las portadas italianas del Renacimiento. La clave del arco divide el friso, que es dórico, ofreciendo rosetas en las metopas. Encima está colocada una portadita, cerrada con frontón curvo.

HOSPITAL DE LOS INOCENTES
Este Hospital se destinaba a enfermos mentales; por eso era también conocido por “Casa de los locos”. Tal era la causa también de que al lugar donde se hallaba emplazado se le denominara “Plazuela de Orates” (actualmente, calle de Cánovas del Castillo, esquina Regalado). La inundación de 1636 produjo el hundimiento de la casa, que posteriormente fue reedificada con mayor desahogo. Con este nuevo aspecto nos muestra el dibujo su fachada, de cantería y con tres plantas. En el bajo aparece una puerta secundaria, de arco, además de la principal, y dos ventanas, con el enrejado a cuadros inclinados, muy usado en España.
El piso principal presenta un gran balcón corrido y una portadita, en cuyo nicho había una representación alusiva al edificio. En el piso alto se aprecian balcones pequeños con barandal independiente, ofreciendo enmarcamiento de placa, lo mismo que los otros balcones y ventanas. Esta parte alta reproduce la misma disposición que se ofrece todavía en las casas de la calle de Platerías.


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DIBUJOS DE MONUMENTOS VALLISOLETANOS II
DIBUJOS DE MONUMENTOS VALLISOLETANOS III

BIBLIOGRAFÍA
  • FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: Desarrollo urbano y proceso histórico del Campo Grande de Valladolid, Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 1981.
  • FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia: Conventos desaparecidos de Valladolid: patrimonio perdido, Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 1998.
  • MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José: “Dibujos de monumentos antiguos vallisoletanos”, B.S.A.A., tomo XIX, 1952-1953, pp. 23-47.