lunes, 10 de noviembre de 2014

MONUMENTOS DESAPARECIDOS: LA CASA DEL MARQUÉS DE REVILLA


La Casa del Marqués de Revilla o del Arcediano don Antonio de la Vega fue una de las viviendas nobiliarias más importantes con las que contó la ciudad. Estaba situada en la calle Juan Mambrilla, nº 17, en los terrenos del actual Convento de la Enseñanza, en cuya entrada podemos ver la antigua fachada del “palacio”.

Alzado ideal de la fachada
Hacia 1546, el doctor don Diego García de la Gasca, hermano de don Pedro de la Gasca, contrajo matrimonio con doña Ana de la Vega, la cual debió de heredar, o era de su esposo, el Palacio, a menos que lo edificaran ellos mismos, que es lo más probable, porque la fecha de construcción que nos facilitan los datos artísticos coinciden con este acontecimiento. Ella cita sus casas principales de la calle de Francos “frente a las del Conde de Osorno”. Don Diego había sido oidor de la Chancillería y del Consejo de S.M., y a la muerte de su hermano don Pedro, le instituyó como patrono de la iglesia de la Magdalena. En el escudo de ésta hay dos cuarteles, el de la izquierda con león rampante y bordura de cuatro castillos, armas de los La Gasca; y en el de la derecha, trece roeles, que corresponden a los Dávila (del apellido del padre de los La Gasca), y el lema “Ave María”, de los de La Vega. Con estos mismos elementos se forma el escudo de la casa, rematado por corona del marqués, la del de Revilla, título que tuvo primeramente don Diego Gasca de la Vega y Dávila, por merced del rey Carlos II en 1693, a partir de cuya fecha pudo labrarse el escudo.

Ubicación de la Casa del Marqués de Revilla en el plano de Ventura Seco (1738)
A finales del siglo XVIII, la heredera de la casa se unió en matrimonio con el Conde de Cancelada y de Luces, de la familia de los Tovar, juntando sus descendientes los marquesados de Revilla y de Aguilares y los condados de Cancelada y de Luces. Su nieta, doña Francisca de Paula Tovar, casó con el general don Manuel Gutiérrez de la Concha, Marqués de Duero después de 1847. De ahí que los La Gasca, los Revilla, los Duero y los Cancelada hayan juntado sus sepulcros en la cripta de la Magdalena.
La casa fue construida a mediados del siglo XVI. Delante de su fachada, modificada a comienzos del siglo XVIII, se abría una pequeña plaza a la que también daba el vecino palacio de los condes de Osorno. El edificio constaba de un núcleo central organizado en torno a un patio columnado, al que se llegaba después de atravesar el zaguán, del que arrancaba una imponente escalera, la cual, posiblemente, señaló el tipo a la de Fabio Nelli y a otras que se repiten en Valladolid. Se formaba de tres tramos amplios con balaustres elegantemente torneados y columnillas en las esquinas. El sistema de iluminación de esta última procedía de tres grandes ventanales abiertos en la plaza alta, cuyos antepechos platerescos se hallaban decorados con relieves representando escenas mitológicas, y que pertenecían a un gran salón de columnas que a su vez comunicaba con un patio posterior, mediante tres ventanales con antepechos ornados con relieves similares. Ya en el siglo XVIII se pintaron unos preciosos frescos en el techo de la antigua sala de baile, con escenas profanas de la Rueda de la Fortuna y de la Fama. 

Escalera de la Casa
Relieves de los antepechos de las ventanas de la escalera
Asimismo, en su parte trasera, se disponían otros edificios, destinados a caballerizas y servicios y un espacioso jardín y huerta con noria. Precisamente para este jardín, en 1610, don Diego de la Gasca se concertó con el maestro de cantería Juan de la Lastra para que éste hiciese un estanque, obligándose al año siguiente el cantero Juan López de Vicuña a facilitar a Lastra toda la piedra necesaria -16 piezas– para el citado pilón “conforme a unos contramoldes que se me han entregado y conforme a una planta por donde se sacaron los contramoldes”.
En 1675 los maestros de obras y alarifes Francisco de la Torre y Antonio Bustamante reconocieron las casas vallisoletanas del regidor don Melchor Gasca de la Vega y Dávila “y habiendo entrado en ellas se halló… todos los corredores apoyados y desunidas las paredes y trece postes de ladrillo, sobre que están fundados, que están alrededor del patio, están, con las aguas, socavados”, estimándose que por el extraordinario riesgo que había de hundimiento era necesario reedificarlos. El corredor que servía de entrada y paso principal a la habitación de los cuartos principales se estaba hundiendo y peligraba también el edificio de dichos cuartos. Los tejados de los corredores eran de mala calidad y los antepechos se hallaban podridos, asimismo los suelos de las habitaciones que miraban hacia el jardín estaban también muy maltratados.

Para poner remedio a esta situación, ambos maestros estimaron que era necesario demoler los trece pilares de ladrillo y piedra que sostenían los corredores, volviendo a colocar en su lugar otras tantas columnas, de tres piezas, de piedra de Campaspero “con su basa y capitel de la orden compósita y voltear los arcos de ladrillo que les corresponden, no siendo en los rincones del paseo sino en las líneas rectas que hace el cuadrado”. Sobre las cinco columnas del lado de la escalera principal se asentarían otras cinco que sostendrían las carreras del tejado, disponiendo entre columna y columna antepechos de ladrillo, guarnecido de yeso fingiendo piedra, calculándose que el costo de su reparación ascendería a más de 2.000 ducados.
A comienzos del siglo XVIII la casa recibió notables mejoras. Así, Canesi afirma que don Diego Francisco Gasca de la Vega, hijo de don Melchor Gasca de la Vega y Dávila y alguacil mayor de la Inquisición y consiliario de la Universidad “mejoró mucho esta casa, adornándola de balcones, obra de mucha costa y grande lucimiento y fabricó el frontispicio de ella, por los años de 1714”.
Cuando se redacta el Catastro del Marqués de la Ensenada aparecen citadas las casas de Toribio Gasca de la Vega, marqués de Revilla, que por entonces era embajador de España en la corte de Parma y falleció en Nápoles en 1779 como ministro plenipotenciario ante aquella monarquía. La casa, en la que vivía su hermana doña Lorenza Gasca, marquesa viuda de la Vega, se describe como situada “en la calle de los Ánades, con bajo, principal y cochera, confrontado con la del Duque de Alba”; medía 48 x 57 varas (40,67 x 47,31 m.) y confrontaba con casa del duque de Alba (antes de los condes de Osorno), con el río Esgueva y con el Prado de la Magdalena.

Fachada del palacio embutida en los nuevos edificios del Colegio de la Enseñanza
La casa sufrió notables desperfectos con motivo del desbordamiento del río Esgueva en 1788, la parte posterior del palacio necesitó una profunda reconstrucción para la que facilitó traza de su fachada el arquitecto Francisco Álvarez Benavides, previo informe dado por el ingeniero don José Santos Calderón.
Del 25 al 27 de abril de 1801 se alojaron en este palacio los reyes de Toscana, Luis y María Luisa y en 1849 residía en él el obispo de la diócesis, don José Antonio de Rivadeneira, en tanto que otras dependencias se hallaban ocupadas por las oficinas de recaudación de contribuciones del Estado, efectuándose durante aquel año algunas reparaciones.
Finalmente, en 1851, siendo propietarios doña María Francisca de Paula Tovar y García, marqueses de Revilla, condesa de Cancelada, Lences y Villalbilla y su esposo el Capitán General don Manuel Gutiérrez de la Concha, I marqués del Duero, procedieron a la venta de esta casa, “conocida con el nombre de palacio de Revilla, compuesto de habitaciones altas, bajas, patio, pozo, corral, cocheras, huerta, caseta en la misma y aguas para su riesgo, que linda todo por una parte con casas que fueron del señor conde de Osorno, hoy de don José Prieto, por otra con calle de Ánades, que desde la de Francos se dirige al monasterio de Huelgas o iglesia de la Magdalena; por otra por callejuela de la casa de la Orden (de San Bernardo), hoy Colegio de Humanidades; por otra con camino del Prado que del puentecillo va a la Magdalena y por otra con el río Esgueva”, debido a que se hallaba en estado total de ruina necesitándose crecidas sumas de dinero para su indispensable reparación.

La Casa del Marqués de Revilla en un grabado de 1880
La vivienda fue adquirida por don Manuel Remírez y doña Francisca Longa en 75.000 reales, invirtiendo los marqueses de Revilla esta cantidad en otra casa, titulada de Cancelada, que “en este momento están destruyendo para edificar de nuevo casi desde su cimiento, por hallarse también ruinosa”, situada en esta misma calle de Francos (hoy c/ Juan Mambrilla) junto al puentecillo que existía al comienzo de la mencionada calle.
En 1879 el edificio lo compraron las religiosas de la Compañía de María, conociéndose su convento con el título de “La Enseñanza” por estar dedicada a ella la comunidad. En la última década del siglo XIX, con motivo de levantar la monumental iglesia del colegio, el palacio se destruyó parcialmente, modificándose sus fachadas y el patio principal. Durante el siglo XX se hicieron repetidas reformas, hasta llegar a la última que consistió en su definitiva destrucción interior; en la actualidad del antiguo palacio tan sólo subsiste la portada principal, los seis relieves de la escalera y galería posterior y las ocho columnas que estuvieron en el salón noble de la casa.
Por cierto, alguien de vosotros, hayais sido alumnos del Colegio de la Enseñanza o no ¿sabeis si se conservan esos preciosos relives?

Columnas supervivientes del salón noble de la Casa del Marqués de Revilla

BIBLIOGRAFÍA
  • MARTÍN GONZALEZ, Juan José: La arquitectura doméstica del renacimiento en Valladolid, Imprenta Castellana, Valladolid, 1948.
  • URREA, Jesús: Arquitectura y nobleza: casas y palacios de Valladolid, IV Centenario Ciudad de Valladolid, Valladolid, 1996.

martes, 4 de noviembre de 2014

ARTISTAS VALLISOLETANOS ACTUALES: Pablo Ransa


Leopoldo Emilio de Celis A.K.A. "Pablo Ransa" nace en Valladolid en 1952. Realiza su primera exposición individual en la Galería del Caballo de Troya (Valladolid, Junio de 1973). Dado el éxito de aquella exposición abandona sus estudios de Filosofía y Letras y se dedica de lleno a la pintura. Ha realizado numerosas exposiciones individuales en distintas ciudades españolas, y ha participado en las colectivas de la Bienal de León, Bienal de Blanco y Negro III y IV; Bienal de Zamora; Premio Adaja, etc. Ha sido becado por la Diputación Provincial de Valladolid y ha obtenido por su obra entre otras recompensas el Primer Premio Juvenil y el Primer Premio Nacional de Pintura de la Caja de Ahorros Provincial de Valladolid.

La pintura de Pablo Ransa puede incluirse dentro de una línea expresionista. Ahora bien, se trata de un expresionismo diferente del practicado por ciertos pintores de centroeuropeos del primer tercio de siglo, o del expresionismo ibérico, del solanesco o del de la época azul de Picasso. Puestos a buscar una raíz, habría que pensar en ciertas coincidencias, o analogías con la forma expresionista de Francis Bacon.
Es curioso que este expresionismo con el que Ransa estuvo comprometido, supone un movimiento. Como toda la pintura de expresión, hay un desplazamiento de la materia, que de reflejo produce un movimiento emocional en el espectador. Pero ahora, el expresionismo actual constituye un movimiento sin esperanza y sin destino, que nos hace mover, pero sin tener donde ir. Las líneas dinámicas de Bacon pueden hacernos precipitar en la angustia de la nada, en la cotidianeidad más vulgar. Pero Ransa deja siempre, en la estructura de sus líneas abiertas, una apertura a la esperanza.
A la orilla del conocimiento (2004)
Ariadna
Batalla perdida
Biblioteca en rojo
Ciudad laberinto y Ariadna
Cruce de caminos
Desolación (2004)
Después de la tormenta
Podríamos establecer un parangón entre esta pintura y el futurismo. En los cuadros de Ransa de esta época hay movimiento, pero no se presta ningún interés a la velocidad en sí misma, como hacían los futuristas, al gusto del vértigo. La velocidad física, como tiempo para recorrer un espacio, no le interesa. Puede interesarle en cambio el movimiento, por las implicaciones ocultas que éste pueda tener. En este aspecto sí que hay en la pintura de Ransa algo de futurismo: en el contagio de unas formas con otras. Los futuristas veían la impregnación de las cosas entre sí. Las figuras de Ransa están en relación misteriosa con el aire que las rodea, pero no sólo ópticamente, superficialmente, sino que podríamos hablar aquí de un neofuturismo psicológico. Es decir que esto supondría una revisión de aquel término conforme al hombre de hoy, que por otra parte participa del problema que hoy es común dentro del expresionismo contemporáneo. Instalado, según algunos, en un instante contradictorio, en el que la suma de fuerzas opuestas casi iguala a cero, la pintura de Ransa, llega a una situación trágica y en ese instante la pintura tiene dos caminos. Uno es el de la huida por el sendero del humor. Vertiente que no le ha interesado hasta ahora a este pintor vallisoletano, aun cuando algunas cosas de él podrían situarse en el límite de un humor surrealizante. Y el segundo que es el emprendido por Ransa, y es la práctica del tachismo o de la autodestrucción que se ve en muchos de los oscuros cuadros de este artista.

El comienzo del viaje
El limbo (1972)
El regreso (1980)
El sueño del pintor
El vidente (1973)
En el laberinto blanco
En general, puede decirse que Ransa practica un tipo de pintura expresionista con un fuerte contenido simbólico; no obstante, se muestra conscientemente receptivo –“heredero, receptor, poseedor”, como él mismo dice– a todo tipo de corrientes artísticas sin renunciar a ninguna de ellas, siendo quizá las más destacada su faceta cubista en la multiplicidad perspectiva, e incluso la surrealista-simbólica: cuadro dentro del cuadro; figuras y títulos inquietantes y enigmáticos.
En alguna etapa de su producción mostró quizá una excesiva carga de angustia, manifestada en el empleo de tintes oscuros y sombríos. Más tarde evolucionó hacia tonos mucho más cálidos e intensos, como acontece precisamente en los Murales de los Puentes de La Esgueva en Valladolid. Actualmente, su expresionismo, deriva hacia una vertiente simbólica. Incluso podríamos añadir que su simbolismo alude a ciertos aspectos del prerrafaelismo. Aunque pintor, también ha practicado la escultura: en 1999 esculpió La Esgueva para uno de los puentes del referido río en el Paseo del Cauce. Desgraciadamente en 2006 algún ladrón la robó.

La Esgueva (1999)
En el laberinto
En el laberinto

Figura con collage
Figura con guitarra
A continuación vamos a tomar unos textos de Elena Santiago y de Antonio Corral Castanedo que nos ayudarán a comprender mejor la obra de Pablo Ransa:

Textos seleccionados de Elena Santiago
Los rostros de este hombre artista (inseparables, íntimos y ciertos), son rostros que se han quemado, desde sus manos y sus emociones, para contarse. Los ha ido dejando estar y conforman mundos llenos de realidad, de necesidad de ser y estar. En cualquier instante puede escucharse el beso de la soledad.
Creador de atmósferas convenidas, aloja lo intrincado o lo apenas sugerido, pero cercando lo certero, lo que define. Admirable su fuerza, sus abismos y sus ensimismamientos, sus huidas y sus llegadas, sus argumentos del asombro. Lo cálido, lo que duele, la caricia o el abrazo. Y también la derrota, el miedo, lo escondido.

Figura con pájaro (2011)
Guíame
Habrá un amanecer
Como una cita irreversible, tentadora, Ransa en pensamiento junto, concluyente, frente a la más hermosa duda. La decisión retenida, perfila o insinúa, vacía o congrega lo esperado y lo inesperado, ama los laberintos y admira lo que desconoce saliendo en su busca. El mundo y otros mundos se le hacen estancia acogiendo entendimiento o sugestión, hasta cercar la fascinación que se queda. En la superficie, en las raíces, esa fascinación se acomoda, se rebela, se vuelve, se desenvuelve, haciendo de lo original un impulso o resistencia que recala conmovedoramente.
Pablo Ransa, conoce el arte de convocar, de ofrecer una fuerza que es palpitación, una imaginación que camina pareja con la sutileza y la intención clara, aun siendo oscuro. Alberga vehemencia y sosiego. Habita el riesgo de lo acentuado y de lo que se disipa. De logros, no habla porque siempre, cree, falta algo.

La Elipse y el Universo
La viuda triste (1975)
Matrimonio con niño (1974)
Si pintara totalmente en negro o totalmente en blanco, no cesarían sus mundos descubiertos en el secreto o en la comparecencia, en pertenencia profunda. Son muchos los años admirando esta pintura honesta y llena de belleza, que me dirige a rincones insospechados, a senderos de adivinación y encantamiento.
Pablo Ransa, uno de los más importantes pintores que camina hacia adelante, habita este duro mundo del Arte mientras nos regala su empeño a grandes brazadas, en intensa creación sentida, mostrando un embeleso de vida que respiramos, tan decisiva en sus cuadros. Tan decisivo este deslumbramiento que consigue.

Mujer con flores (1976)
Pandora
Pareja
Textos seleccionados de Antonio Corral Castanedo
Ante la obra de Pablo Ransa uno se siente descaradamente atraído, casi cruelmente acosado y al borde de la tortura; llagado por unas humanas inquietudes profundas, en carne viva. Con frecuencia despunta en ella algo que parece rechazarnos al tiempo que nos intriga y nos abraza, para ofrecernos su amparo; intentando que, al comprendernos, nos comprendamos a nosotros mismos.
Sus pinturas despiertan en nuestro espíritu un escalofrío de cuidas y de desconciertos. Y Abren nuestras más altas ventanas a un torrente de nostalgias tatuadas por el llanto, a un cabalgar de recuerdos hechizados que, sorprendentemente lo son del tiempo pasado de nuestros días ya cicatrizados y vividos, pero también de ese tiempo sin estrenar con las contraventanas cerradas, que nos espera para que en él vivamos; de ese futuro embrujado que hasta alcanzado, o hasta que nos succione, no completará el enigma, el arcano de nuestro penar; no peregrinará hasta la difícil serenidad, tan cercana, pero tan imposible o tan corta, entre cuyas coordenadas se ocultan los vericuetos que nos conducen asustados hasta lo que creemos alegría. En las pinturas de Ransa resuenan laberintos y encrucijadas punzantes. En ellas, entre redobles de sentimientos afilados, escuchamos entristecidos jolgorios de fiestas fracasadas, entre un danzar de sensaciones, de dudas, de horas torturadas, de desconciertos que intentan levantar el vuelo en buscar de una paz o de una gloria siempre añoradas, de desconciertos que intentan levantar el vuelo en busca de una paz o de una gloria siempre añoradas, siempre alejándose, siempre perdidas.

Por encima de las nubes
Protegí
Retrato de injusticia
Sus cuadros dan cobijo a lo efímero de nuestro momento presente. Ese momento en el cual, como afirmara Bradley, el porvenir que fluye hacia nosotros se desintegra en el pasado.
El dibujo del que extrae todas sus posibilidades, todos sus secretos, la canción de las líneas presente y visible o iluminándonos desde su ausencia es uno de los soportes fundamentales en las obras de Ransa; en la gracia de sus arquitecturas, en el temblor y en la seguridad de sus composiciones, apuntalando toda una gracilidad un deslizarse o una sacudida de realidades que plasman un misterio de irrealidades que se confunden con aquellas, que nos muestran todas sus difíciles facetas.

PREMIOS
  • 1972. Accésit Arte Juvenil. Caja de Ahorros Provincial de Valladolid.
  • 1973. 1º Premio Arte Juvenil. Caja de Ahorros Provincial de Valladolid. Premiado en el concurso de Educación y Descanso.
  • 1974. Accésit Concurso Nacional de Pintura. Caja de Ahorros Provincial de Valladolid.
  • 1975. 1er Premio Concurso Nacional de Pintura. Caja de Ahorros Provincial de Valladolid. 1er Premio Arte Belenista.
  • 1981. Premio Ciudad de Salamanca.
  • 1982. Premio Ciudad de Valladolid.
Sabio
Sólo mi mente os escucha (1974)
Un nuevo día (1998)

EXPOSICIONES INDIVIDUALES
  • 1973. Galería El Caballo de Troya. Valladolid.
  • 1974. Caja de Ahorros Provincial de Valladolid.
  • 1976. Obra Cultura Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León; Inauguración Sala de Exposiciones Diputación Provincial de Valladolid.
  • 1977. Caja de Ahorros Municipal de Pamplina. Galería Olenka. Valladolid.
  • 1978. Galería Bat. Madrid. Exposición itinerante; Caja de Ahorros Provincial de Valladolid; Galería Castilla. Valladolid.
  • 1979. Sala Gambrinos. Zaragoza.
  • 1980. Galería Castilla. Valladolid
  • 1982. “Relatos” Caja de Ahorros Provincial de Valladolid.
  • 1984. “Bodegones” Galería Castilla. Valladolid.
  • 1985. Sala Provincial. León.
  • 1987. “Homenaje al Río”. Caja de Ahorros Provincial de Valladolid.
  • 1989/90 Inauguración Sala “Rosalía Olcese”.
  • 1991. Caja de Ahorros de Salamanca, Valladolid, Zamora y Palencia.
  • 1992. Galería Maneu. Palma de Mallorca.
  • 1993. Palacio Pimentel. Iglesia de las Francesas. Valladolid; La Ermita, Tudela de Duero (Valladolid).
  • 1994. Casa de las Carnicerías. León.
  • 1995/96. Homenaje a Alonso Berruguete. Vestíbulo Estación del Norte. Valladolid; “Dibujos” Galería Castilla. Valladolid.
  • 1997. “Ciudad y Laberinto” Galería Lorenzo Colomo. Valladolid.
  • 1998. Murales de los Puentes del Esgueva.
  • 1998/99 Exposición Palacio Pimentel. Valladolid.
  • 1999. Galería Martín Brezmes. Zamora; Galería José Lorenzo. Santiago de Compostela.
  • 2000. Galería Mordiente. Bilbao.
  • 2001. Caja España Valladolid. Sala Municipal de Exposiciones del Teatro Calderón. Valladolid.
  • 2002. Casa de las Carnicerías. León. Realiza Murales en el Centro Cívico Pajarillos. Valladolid.
  • 2003. Exposición, Galería Lorenzo Colomo. Valladolid.
  • 2004. Exposición, Sala Municipal de la Pasión. Valladolid.
  • 2005. Presentación de las cuatro estaciones en aguafuerte.
  • 2006. Exposición Centro Cultural Provincial (Palencia).
  • 2009. Exposiciones en Caja España. León y Astorga; Exposición Caja Duero. Valladolid; Exposición BBVA. Oviedo.
  • 2010. Exposición Caja España. Valladolid.
  • 2011. Exposición Excma. Diputación de Valladolid.
Inauguración de la exposición "LABERÍNTICA-MENTE" en la Sala de Exposiciones de la Diputación de Valladolid (2011)

EXPOSICIONES COLECTIVAS Y CERTÁMENES
  • 1974. "Seudo-Sado-Maso-dibujos". Galería Paradiso. Valladolid; "Bienal de León"
  • 1975. Perspectivas. Valladolid; Blanco y Negro III y IV.
  • 1977-1979-1981 Bienales de Zamora.
  • 1976. "Premio Adaja". Ciudad de Burgos. Colectiva. José Mª Burgos. Valladolid.
  • 1982. Homenaje a Jorge Guillén.
  • 1984. Bienal de Barcelona.
  • 1985. "Grupo Taller". Colaboración con la Seminci. Primer Certamen Nacional de Investigación Plástica de Salamanca. "Grupo Ciudad". Galería Rafael, Carpeta "Cuatro Elementos". Desde el 95, diversas exposiciones colectivas en la Estación del Norte, Valladolid.
  • 1986. Obra gráfica en la Nueva Europa.
  • 1997. Exposición Arte y Campo. Exposición en distintas partes de Europa con grabados; Exposición Castilla y León 1898-1998, "Monasterio del Prado".
  • 2005. TANGRAM. Exposición Colectiva. Seúl (Corea del Sur)
Víctima
¡Que viene el lobo! y llegó...

OBRA GRÁFICA E ILUSTRACIONES
  • 1976. Serigrafías para la obra gráfica Paradiso, en colaboración con Pablo Serrano, Canogar y otros artistas.
  • 1993. Colaboración con el Premio Jauja en la ilustración de uno de sus libros; Portadas de la colección "Ámbito" Castilla y León; Cartel de "Feria de Cerámica Popular".
  • 1984. Carpeta "Un calendario" realizada en aguafuerte.
  • 1986. Carteles para la Excma. Diputación Provincial de Valladolid; Carpeta en aguafuerte "Valladolid".
  • 1991. Carpeta en aguafuerte "Ávila", "Burgos", "León", "Palencia", "Salamanca", "Segovia", "Soria" y "Zamora".
  • 1993. Cartel anunciador 1ª Concentración Olímpica de la Juventud. "Príncipe de Asturias", Junta de Castilla y León; Colaboración con El Norte de castilla en "Homenaje a Miguel Delibes"; Cartel X Muestra de Teatro Provincial de Valladolid.
  • 1995. Carpeta "5 bodegones y una naturaleza muerta", 1994, Carpeta "Cuatro Elementos”.
  • 1996. Carpeta "Árboles".
  • 1997. 13 grabados "Ciudad y Laberinto".
  • 2000. Carpeta "Puentes".
  • 2004. Ilustración del libro de Elena Santiago "Lo tuyo soy yo"; Edición especial de la Diputación de Valladolid de 125 ejemplares del Quijote con grabados realizados por 14 pintores.
Óleo sobre tabla y collage
Paradiso

BIBLIOGRAFÍA
  • CANO DE GARDOQUI, José Luis: La escultura pública en la ciudad de Valladolid, Universidad de Valladolid, 2000.
  • ORTEGA COCA, María Teresa: Concursos nacionales de pintura y escultura de Valladolid, Caja de Ahorros Provincial Valladolid, Valladolid, 1981.
  • PLAZA SANTIAGO, Francisco Javier de la y ORTEGA COCA, María Teresa: “La pintura del siglo XX, en Valladolid”. En LÓPEZ ANTUÑANO, José Gabriel: Valladolid, arte y cultura: Guía cultural de Valladolid y su provincia (2 tomos), Diputación de Valladolid, Valladolid, 1998, pp. 933-966.
  • RANSA, Pablo: Pablo Ransa. Laberíntica-mente, Diputación de Valladolid, Valladolid, 2011.
  • SANTIAGO, Elena de y CORRAL CASTANEDO, Antonio: Pablo Ransa: pintura, Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 2004.
  • VV.AA.: Arte Valladolid: guía de artistas de Valladolid, Diputación de Valladolid, Valladolid, 2008.