sábado, 18 de febrero de 2012

Stage Set for a Film / Decorado para una pelicula (1998) Dennis Oppenheim

El estadounidense Dennis Oppenheim (1938, Washington – 2011, Nueva York) fue uno de los autores experimentales más singulares del panorama plástico de finales del siglo XX. Su amplia y variada obra ha sido objeto de numerosas exposiciones realizadas en las principales galerías y museos del mundo.
El ámbito familiar donde nació y creció -padre ingeniero de origen ruso- determinó en Oppenheim desde su infancia un vivo interés por el arte en general y, en particular, una atención declarada hacia todo lo relacionado con la corriente expresionista abstracta, desarrollada en principio como ejercicio teórico mediante la actividad docente histórico-artística en la Escuela de Bay de California, y completada a mediados de los años sesenta con la realización de un máster en Stanford. Más tarde, en 1965, experimentó un giro hacia la práctica profesional del arte.
Su diversa trayectoria artística mantiene desde entonces como constante la materialización del encuentro primordial entre arte y naturaleza, pero también entre obra y espectador, conjugando la posición e interpretación de quien contempla la obra con la propia concepción y organización material de ésta.
Tales directrices apuntan ya en sus primeros trabajos de 1967 y 1968 en Oakland. Estos deben adscribirse al denominado "Land Art" por la utilización de la naturaleza por parte de los artistas integrados en dicho movimiento, entre ellos Oppenheim, quien por entonces forma parte de la vanguardia artística norteamericana.
Por los años setenta, el autor experimenta un giro formal y material con aproximaciones a la performance, el video, el arte de postproducción, etc. Ello culmina al final de la década en la realización de estructuras tridimensionales y de piezas de maquinaria animadas mecánicamente.
Desde 1986 su producción cobra nuevo sentido hacia la vertiente irónica y violenta, con la creación de grandes objetos imaginarios sometidos a constante mutación y distorsión, constituyendo su trabajo Up side-down Church Device to root out devil un claro manifiesto de este sentir.


El crédito internacional de Oppenheim, alguna de cuyas obras presiden en la actualidad plazas y espacios públicos de Nueva York, Ámsterdam, Copenhague, Los Ángeles, etc., llega en 1999 por primera vez a España de la mano de Escenario para una película, obra emplazada con el vallisoletano Barrio de la Rubia, en el inicio de la prolongación del Paseo de Zorrilla hacia la Cañada de Puente Duero.
La Corporación Municipal de Valladolid se mostró interesada a comienzos de 1998 en la erección de una escultura pública relacionada de alguna forma con el cine, dada la estrecha vinculación que la ciudad mantiene desde hace años con esta actividad cultural.
Con tal finalidad, el Ayuntamiento requirió por intermedio del artista Cristóbal Gabarrón los servicios de Oppenheim, quien remitió cuatro propuestas diferentes, todas ellas relacionadas con la cinematografía, de las cuales Stage set for A Film resultó ser la elegida por sus condiciones formales y bajo costo. De su adquisición e instalación, en la primera glorieta de la prolongación del Paseo de Zorrilla, se encargó la Sociedad Municipal de Suelo y Vivienda de Valladolid (V.I.V.A.).
El conjunto escultórico cuenta con unas dimensiones de 9,1 metros de altura por 7,3 de ancho y 9,7 de largo. Se ha querido similar al diseño de un plató cinematográfico, a modo de fachada arquitectónica dispuesta en ángulo de 90º cuyo vértice, colocado a distancia de seis metros respecto al centro de la glorieta, se alinea directamente con la isleta que divide el tráfico rodado de la zona en dos sentidos, de forma que esta estructura de doble pantalla, subdivida en paneles acrílicos de diversos colores, actúa como cierre monumental al antiguo Paseo o, si se quiere, como puerta de acceso a la nueva prolongación.  Los materiales utilizados son acero soldado y pintado, placas de acrílico opaco y traslúcido, acero galvanizado, revestimiento de vinilo, guijarros de asfalto, luces industriales, cimientos de hormigón, roca.
 

No obstante su aspecto efímero, propio de un decorado cinematográfico, la estructura está perfectamente calculada en su disposición y cimentación para resistir fuerzas eólicas y sísmicas. La obra se halla realizada con los materiales que se acostumbran para la construcción de viviendas; acero, acrílico, madera, cristal, etc., incorporando al tiempo diversos elementos propios de cualquier escenografía: escaleras, andamios, rieles para cámara móvil, luces, etc.
Pero la casa anclada en la esquina superior de la estructura nos introduce en el ámbito ficcional de una película, sugiriendo en el espectador un incidente, una acción que puede llegar o no a desencadenarse.

En definitiva, una obra que provoca y cuestiona, cuyo resultado final es una forma extremadamente visual, translúcida y, al tiempo misteriosa, similar por tanto al propio dispositivo cinematográfico que determina la posición física y psicológica de quien mira una película.

La descripción de la obra que se hizo en la época de su inauguración fue la siguiente: "Decorado para una película" es una construcción que se aproxima al diseño de un plató, con una fachada de un edificio que incorpora iluminación con rieles por los que también puede deslizarse la cámara, y una casa suburbana situada precariamente en la cornisa del edificio. Se sugiere que ocurrirá una acción, una escena particular. Se deja al público que imagine que pasará, por qué está la casa allá arriba, si se caerá, quiénes son los personajes del drama, que harán... La obra tiene además otro papel escondido tras el propio decorado: no es más que una escultura. Es lo que es, una casa tambaleándose en la cornisa de un edificio. De esta forma, el decorado se convierte en el medio para proponer un proyecto escultórico radical.
Finalmente señalar que existe una versión similar de este monumento en Cedar Falls, Iowa.

http://www.library.uni.edu/sites/default/files/speccoll/images/stageset2jpg.jpg

BIBLIOGRAFÍA
  • CANO DE GARDOQUI, José Luis; La escultura pública en la ciudad de Valladolid, Universidad de Valladolid, 2000
  • VV.AA., Dennis Oppenheim: obra escogida = selected works 1968-2004, Madrid, Círculo de Bellas Artes, 2005

lunes, 30 de enero de 2012

!!!NEPTUNO EN VALLADOLID¡¡¡ El Olimpo en Pucela

Solitario, Neptuno, acecha en el Campo Grande…
La escultura de Neptuno, ubicada desde 1932 en la isleta formada por el riachuelo que corre por los jardines del Campo Grande es cronológicamente la primera muestra de estatuaria urbana de Valladolid. Posiblemente pertenezca al foco cortesano y sea fechable en la segunda mitad del siglo XVIII.
Esta escultura del dios marino, de innegable factura clásica en su resuelta desnudez y ligero contraposto, formaba parte desde 1835, junto con la figura de una diosa desnuda, Venus o La Abundancia, y la de Mercurio, de la decoración de tres fuentes dispuestas en el salón central existente entonces en el Paseo de Recoletos.
Dicho Paseo, creado entre 1828 y 1834, se extendía paralelo a la Acera de Recoletos, desde el Hospital de la Resurrección hasta los Capuchinos. Constaba de tres calles, siendo la central más ancha y adornada de fuentes, árboles y asientos, mientras que las laterales eran más estrechas y desiguales. El director de las obras fue el arquitecto Pedro García González, Académico de mérito en las Reales de San Fernando, de Madrid, y la Concepción, de Valladolid, de la que llegó a ser el Director General de Estudios.
El diseño ornamental de la calle o salón central contemplaba la existencia de tres fuentes, la primera de las cuales, situada junto a los Capuchinos, comenzó a funcionar en julio de 1829, emplazándose las otras dos una en el centro del Paseo, otra en los comienzos del mismo próxima a la calle de Santiago. Hilarión Sancho en su Diario, proporciona algunos detalles de lo que fue la construcción del paseo: "En 1830 se llevaron los asientos de piedra labrada que están en el paseo de Recoletos a Capuchinos, y también se comenzó en dicho paseo a labrar la piedra para hacer un Espolón". Este mismo año la obra del trazado debía estar concluida y se atendía al adorno.
 
Para dicho adorno se solicitaron de la Casa Real algunas de las estatuas que, destinadas a la balaustrada superior del Nuevo Palacio Real de Madrid, fueron retiradas de allí y repartidas por muchas ciudades españolas. En la Biblioteca del Palacio Real se guarda un diseño firmado por Pedro García González en 1831, que reproduce la planta y el alzado del nuevo paseo. En la planta se señala una fuente y cuatro puntos alrededor que corresponden a "Pedestales para colocar las cuatro estatuas de los Reyes antiguos de España que S.M. se  ha servido conceder a esta ciudad para adorno de este paseo". En el alzado, además de la línea de árboles y los bancos que se dibujan sobre un fondo de edificios religiosos, que se cree, no respondan a la realidad, se reproduce una fuente rodeada de balaustrada y adornada por una estatua central, de iconografía dudosa, posiblemente Neptuno, y otras dos de Reyes siguiendo modelos cercanos a las mencionadas procedentes del Palacio Real. De acuerdo con el citado documento, también se pensaron colocar doce bustos de mármol adosados a los muros de los conventos de Jesús y María y Corpus Christi. Ni de unos ni de otros hay rastro en la ciudad. Es posible que la supuesta donación real no llegara a efectuarse. El paseo, sin embargo, tuvo estatuas, y, según Hilarión Sancho, de procedencia real: "En 1835 en el paseo nuevo de Recoletos se pusieron tres estatuas que el rey regaló a Valladolid; la del medio significaba la Abundancia u otoño y estaba casi desnuda y con el pecho descubierto, pero ésta sólo estuvo tres días, porque algunos se quejaron de que era escandalosa y se mandó quitar; pero en el día de hoy, 23 de julio, a instancia del Ayuntamiento se volvió a poner". El día 27 de junio de 1914, Ortega y Rubio, que en su sección "Cosas de Valladolid", en el periódico El Norte de Castilla, trataba los asuntos relativos a la historia de Valladolid mediante preguntas y respuestas de los lectores, se preguntaba: "¿Se puede saber dónde ha ido a parar aquella estatua que fue perseguida por sicalíptica sin respeto a su regia procedencia?". No hubo respuesta. Las otras dos estatuas, que representaban a Neptuno y Mercurio, se situaron al comienzo del paseo, por Santiago, la primera, y al final, cerca de Capuchinos, al segunda; la de La Abundancia, que otros llamaban Venus, estuvo en el centro; las tres adornaban sendas fuentes.
Pues bien, la decoración de estas fuentes, de las que se desconoce su aspecto, se completó en 1835 con la dicha donación por parte del Rey de las tres esculturas para su ornato. Eran estas la figura de una diosa, quizá Venus o la alegoría de La Abundancia que fue destinada, no sin polémica por su desnudez, a la fuente central; la figura de Mercurio para la fuente más cercana a la calle de Santiago, y la de Neptuno para la próxima a Capuchinos.
La remodelación del Paseo de Recoletos iniciada en 1845 supuso a la larga la desaparición de fuentes y estatuas. En principio se determinó la supresión de la fuente central, que se vería sustituida por otra dotada de estanque y emplazada en un punto cercano de donde estuvo la anterior, pero en el exterior del Paseo.
La escasez de fondos obligó para la construcción de su estanque al desmantelamiento del pilón y otros elementos ornamentales de la de Neptuno. Por otra parte, puesto que su finalidad era la de facilitar el riego del Paseo de Recoletos, se propuso la desaparición de las otras dos fuentes al objeto de concentrar el agua en la primera para la que finalmente, en 1849, se decidió colocar en su remate la estatua de la Abundancia.
Respecto a las figuras de Mercurio y Neptuno, se colocaron sobre dos pedestales de piedra situados a la entrada del Paseo, mientras que el extremo opuesto del mismo, próximo a Capuchinos, finalizaba con una glorieta y una fila de asientos. En el grabado inferior, que representa un incidente entre estudiantes y cadetes en el Campo Grande podemos ver en el círculo rojo como estarían dispuestas las dos esculturas de los dioses.
Reformas posteriores acometidas en el Campo Grande a partir de 1863 según proyecto de Martín Saracíbar aconsejaron el traslado o la desaparición de la única fuente del Paseo la cual, debido a estas remodelaciones, había quedado en el centro de una de las calles.
Con la llegada del Carnaval de 1878, festejo tradicional desarrollado en el Campo Grande, tuvieron lugar diversas obras de reforma y sustitución del arbolado de los antiguos salones. Se quitaron entonces las estatuas de Mercurio y de Neptuno de la entrada del Salón principal, pensando reponerlas una vez finalizadas dichas obras. Sin embargo, la reposición no se llevó a efecto, Mercurio desapareció, mientras que la pista de Neptuno se pierde hasta los años treinta de nuestro siglo, cuando el alcalde D. Federico Santander solicitó autorización para disponer en una pradera cercana al lago del Campo Grande "una estatua hallada en el parque de obras". Señala Fernández del Hoyo que esta estatua, de procedencia italiana, "no es otra a nuestro entender que el Neptuno instalado en 1835 en una de las fuentes del Paseo de Recoletos". Finalmente, la figura del dios sería emplazada dos años más tarde en la zona de los jardines del Campo Grande denominada de "los países bajos", lugar donde se conserva en la actualidad.

BIBLIOGRAFÍA
  • CANO DE GARDOQUI GARCÍA, José Luis: La escultura pública en la ciudad de Valladolid, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2000
  • FERNÁNDEZ DEL HOYO, Mª Antonia: Desarrollo urbano y proceso histórico del Campo Grande de Valladolid, Ayuntamiento de Valladolid, Valladolid, 1981