sábado, 6 de noviembre de 2021

EXPOSICIÓN: "Francisco Galicia (1895-1976). Pintor vallisoletano de la Escuela de París"

 

El martes 2 de noviembre, tras una magistral conferencia sobre el pintor pronunciada por el académico José Carlos Brasas Egido, se inauguró en la sala de exposiciones temporales de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid la exposición "Francisco Galicia (1895-1976). Pintor vallisoletano de la escuela de París", muestra que da a conocer las 18 obras (lienzos y dibujos) que la familia del pintor, y más concretamente sus dos hijos, han donado a la benemérita institución vallisoletana.

Se trata de un legado muy valioso puesto que viene a sintetizar a la perfección lo que fue la obra de Francisco Galicia: una preferencia abrumadora por el paisaje (también se le conoce algún bodegón), ya fuera de sus queridas París y Madrid, o de pueblos en los que veraneaba, tanto de Castilla como de Andalucía y el norte peninsular. Si algo llama la atención de sus paisajes es que en ellos no suele tener cabida la figura humana. Son paisajes que transmiten cierta melancolía e incluso intemporalidad, pareciendo que se ha parado el tiempo. En estas pinturas observamos el gusto por el color y la perfección del dibujo que aprendió tanto en la Escuela de Bellas Artes de Valladolid como en la de San Fernando de Madrid al lado de los grandes pintores del momento. No vamos a entrar ahora a hablar más de su obra ni de sus características técnicas puesto que eso ya lo hicimos en un artículo anterior, cuya información se obtuvo de la única fuente existente hasta ese momento: el catálogo de la exposición que se dedicó al pintor en la sala del BBV en Valladolid y que fue redactado por el catedrático José Carlos Brasas Egido, autor asimismo del catálogo de la exposición de la que estamos hablando en estos momentos y que os invito a visitar.

Boulevard Raspail (París) (1939)
La iglesia de El Salvador (Arévalo) (1968)
La calle Cartagena (Madrid) (1972)

La vida de Francisco Galicia fue apasionante, aunque no exenta de dramatismo debido al exilio a Francia durante la Guerra Civil y la posterior huida de los nazis asentándose en diferentes localidades francesas, entre ellas Montauban, en la que pudo reencontrarse con su querido amigo don Manuel Azaña, el exiliado presidente de la II República. Su amistad se había fraguado décadas atrás en el Ateneo de Madrid, al cual solía llevarle el coche, y en diferentes tertulias -en estas tertulias culturales celebradas en famosos cafés madrileños también trabó amistad con otros muchos intelectuales de la época, caso de Valle Inclán-. La amistad de nuestro pintor con don Manuel llegó a ser íntima puesto que al final de los días de este último, en 1940, fue una de las pocas personas que le acompañó en su lecho de muerte. Asimismo, la viuda de Azaña, doña Dolores Rivas Cheriff le encargó el diseño de la lápida de su marido. Anteriormente, había sido amigo de Picasso, con quien colaboró en el Pabellón Español con el que la II República participó en la Exposición Internacional de París de 1937. En esta misma exposición también trabajó con otros grandes artistas como Joan Miró o el célebre cartelista Josep Renau.

La Chanca (Almería) (1958)
Calle de Lerma (Burgos) (1975)
Una calle de París (1973)

Pasadas todas las guerras se asentó en Madrid, ciudad que amó y retrató hasta el final de sus días, momento en el que estaba a punto de exponer su obra por primera vez. Y es que su humildad le llevó siempre a rechazar cualquier intento de exponer su obra, y no fue porque no le insistieran hasta la saciedad hasta sus más íntimos amigos. Sin embargo, cuando al final lo lograron y Francisco cedió y se dispuso a diseñar, pleno de ilusión, la exposición antológica de su obra que se iba a celebrar en el Ateneo de Madrid, falleció. Sus amigos tomaron las riendas y la exposición sirvió de homenaje a tan ilustre pintor vallisoletano de la Escuela de París, ilustre y a la vez desconocido en su propia ciudad. Es hora de reparar esa injusticia.

Una calle de Marsella (1941)
Calle Méjico (La Guindalera) (Madrid) (1955)
El parque de Montsouris (París)

La exposición la podéis visitar hasta el 25 de noviembre en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción (junto a la Casa Museo de Cervantes) de 12:00 h. a 14:00 h. los martes, miércoles y jueves.

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